Cuando la felicidad está en casa

Bailarina: La diosa del espacio-tiempo que vive en (mi|nuestra|su) casa.

Quiero ser un martillo

Hay chavales que piensan (nihilistas) que nada sirve para nada. Esto es frecuente.
Hay chavales que piensan que estudiar no sirve para nada. Basta frecuente y algo fundamentado en la situación socio-económica actual.
Hay chavales que piensan que alguna asignatura (que no les gusta) no sirve para nada. Esto es sencillamente pereza, indisciplina mal entendida.

Pero…

El otro día, dando una clase de matemáticas, quise acercárselas diciendo que el estudio de lo sinusoidal estaba en la base de las ondas, como las de la música y me dijo… “eso no sirve para nada”. “¿El qué?”, pregunté yo.

Según él, la música, el arte, la literatura, eran asignaturas que no deberían existir porque no servían para nada. Así, sin más. Cuando le dije que, siempre según él, tampoco las matemáticas servían para nada, me dijo que bueno, que eso era antes, pero que ahora veía que sí, que servían, como las demás ciencias.

Le sorprendía (explicitó) que a mí (su profesor de matemáticas) me sorprendiese su respuesta. (¡Ay, criaturita!, si supiera…)

Pero yo no le intenté persuadir. No es mi problema si este chaval no pretende otra cosa que ser “útil” en la vida. Quiere ser una herramienta, un martillo, un bolígrafo… algo que no tiene vida propia, sino tan sólo para otro individuo que lo maneje. Especialmente triste, patético, en un chaval cuya vida (económicamente hablando) está más que resuelta.

Pero no es mi problema.

Quizá sea el de los hijos del mañana cuando este “chaval” acabe por promulgar las leyes de educación, dada su previsible trayectoria.

¡Qué persona más muerta, más vacía!

El correo electrónico

Desde hace casi 30 años tengo correo electrónico.
Y desde entonces tengo obsesión por guardar copias del mismo, aunque claramente cada día es más absurdo guardarlo, teniendo en cuenta que la mayoría de las comunicaciones las realizo mediante otros medios de los que no almaceno los mensajes.

Pero así sigo.

Hoy he realizado una copia de seguridad debido a que tuve algunos problemas al renombrar una carpeta lo que me generó un pequeño, intrascendente, problema de incompatibilidad (era un nombre que la aplicación que actualmente utilizo para consultar mi correo electrónico utilizaba para una de las cuentas POP3 que gestiono).

Casi creí haber perdido los mensajes, pero al menos sabía que estaban en texto plano, así que no era tan grave como podía ser.

Volviendo a renombrar lo necesario y cambiando algunas cosillas internas de archivos “ocultos”, conseguí que volviese a funcionarme como deseaba. Ya de paso, aproveché para depurar las reglas de filtrado de mensajes, algunas de las cuales estaban desfasadas y se ejecutaban sin necesidad, reduciendo la eficacia de la recepción de mi correo.

Utilizo, actualmente, Mozzilla Thunderbird 45.7.0 sobre Linux Mint, después de que este programa absorbiera a mi querido Eudora.

Pero los tiempos cambian y el día de mañana, más que probable, el correo electrónico será un recuerdo, cosas de los viejos tiempos (valga la redundancia). Mientras tanto, seguiré haciendo copias de seguridad.

😉

sinsentido

Estoy pensando en escribir un libro cuando la noche no aparece en lontananza y aquellas personas que se pierden por Ciudad Real viajan a lugares insospechados, sin embargo, he de reconocer que la no, la noche más larga, ha sido aquella en la que cualquier humano, cuando un humano… no sé cómo acabar las frases en las que aparece la palabra humano, ser humano o no ser humano that is the question; es mejor pensar en otra cosa antes que seguir insistiendo en la misma porque todo esto no es más que una locura sin principio ni fin cuándo se empieza a hablar sin saber qué c****** se va a decir o qué c*** se va decir, tuvo, acaba por ser un despropósito sin sentido y es muy gracioso como hasta un maldito programita de interpretación de texto oral acaba por entender que c****** no se puede decir y qué c*** tampoco se puede decir y me toca las… narices.

Recibido al dictado improvisado de la web https://talktyper.com/es/

Palimpsesto: Metáforas viscerales

No soy poeta de metáforas viscerales
pero noto una opresión
a unos tres centímetros a la izquierda
del esternón
aproximadamente entre el frente
y la espalda.

Una opresión que podríamos calificar de muscular
incluso sin saber lo que hay dentro de esta cavidad
denominada tórax
cuyo nombre deriva del latín
a su vez de un vocablo griego más arcaico
que significa coraza.

Siento que la expasión de la región intracostillar
está inhibida en cada inhalación
cuando ella está en casa.

Apatía de la musculatura intercostal
asternales decaídas en depresión hacia flotantes
y un diafragma inervado por frénicos de duelo
sofoco
con sensación de opresión en la región torácica o abdominal.

Podría decir (sencillamente)
que me duele el corazón de verla así
que se me encoje el alma
ánima de cañón con pólvora de silencios
que la angustia me hiere
que me puede su mal.

Pero el silencio impuesto en aras de la calma
está cerrando el paso a la voz de dolor
al grito sano
y se me pudre dentro
la contención prudente de un millar de miserias
y sus manos buscando el pomo de una puerta.

Me alquilo

Dicen que me vendo muy mal
pero es que yo
NO ME VENDO

como mucho
me alquilo por horas.

Falta de respeto

Iba en el autobús.

Dos filas más atrás
un hombre veía algún vídeo en su smartphone
sin tener en cuenta el ruido que hacía
obligando a escuchar su entretenimiento
a quienes íbamos en silencio
en el autobús.

Pensé
¡Qué falta de respeto!
¡Qué atropello a la razón!
¡Qué escasez de cultura cívica!
¡Qué mala educación!

Me detuve a mirar alrededor
después de que ese tipejo
hubiese encendido su dispositivo
y vi al resto de los que íbamos en silencio
en el autobús.

Pensé
¡Qué cantidad de buena gente!
¡Qué pocos problemas de convivencia!
¡Qué respeto a la compartición del espacio!
¡Qué buena educación!

No eran incompatibles
ambos pensamientos
simultáneos.

Siempre mejor en Linux

Estoy haciendo un arreglo de un PC de una alumna que me ha pedido que “limpie” su portátil con windows 8 instalado e instale un windows (ella no sabe muy bien cuál, así que me inclinaré por bajarle a windows 7, que es el sistema que venía de serie con el PC, para el cual ella tiene, por tanto, número de licencia válido).

Afortunadamente, me proporcionó un disco externo USB-3.0 en el que cabe perfectamente todo lo que tiene en el antiguo PC. No me he preocupado por ver qué es útil rescatar y qué no. Es una pérdida de tiempo. Lo incluyo todo. Pero lo hago en Linux.

Para evitarme el molesto windows y sus lentas aplicaciones, arranco desde un pen-drive con un linux live (en concreto LXLE) que me permite montar las 2 particiones que tiene en el disco interno del PC y el disco externo USB 3.0, para hacer la copia de los archivos sin tocar windows… que parece que mancha.

Después, instalaré el W7 home y espero que todo le vaya bonito.

Avisada está de que sólo le instalaré software con licencia o open-source, que entre otras cosas tiene la ventaja de ser más seguro. Lo que es muy de agradecer en el mundo windows.

Así que terminaré, supongo, en un par de horas (dedicadas).

Y espero que le guste.

ForLady

What about ForGentleman?

Cada día que uso estos muebles (que son los de nuestra cocina, o sea, todos los días), veo este texto y me revuelve las tripas el recordar cómo la insinuación sexista está tan incrustada en nuestra cotidianeidad que ya forma parte del fondo de la imagen… pero está ahí, subliminalmente, recordándonos que estoy en un espacio reservado para Lady. No soy una Lady ni quiero serlo. Sé que es “sencillamente” el nombre de una gama de armarios o muebles de cocina… pero me irrita… mucho, mucho pero mucho.

Será que soy un “concinillas“.

El egoísmo del enfermo o la enfermedad del egoísta

No paro de hablar de mí
No paro de hablar de mi enfermedad
de mis males
de mis penas
de mis achaques.
No paro de hablar de mi egoísta forma de sentir el día a día
en la que soy el único importante
soy lo único importante
soy yo mi mí me
y conmigo.

No obstante estoy enfermo de hablar de mí
cansado de comenzar toda oración con un yo
harto de ser mi centro de atención y descentrarme
hablando con cualquier persona ajena a mí
pues, por supuesto si he de hablar, mejor lo hago conmigo
mismo
mismo
mismo.

¡Qué hastío!
spleen, casi diría.
Y así sigo.

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