Restaurante Nice to meet you

El cumpleaños de Carmen tuve el placer de pasar con ella la mañana completa que, tras una visita al Centro de Arte Centro-Centro de Cibeles, culminó en un restaurante en el que habíamos reservado y al que acudía con bastantes reservas, asumiendo que iba a ser caro pero al mismo tiempo frío, impersonal y de escasa comida de baja calidad, tan sólo justificando su elevado precio en la elevada planta que ocupa en un edificio de un hotel de Madrid, sito en Gran Vía número 80.

Pero me equivoqué, la comida resultó ser deliciosa, el trato sumamente personal y agradable, el lugar cálido y bello, justificando de por sí ese precio de unos 40€/persona que pudo haber sido más, pero que mereció cada céntimo.

Comenzaron ofreciéndonos con suma amabilidad una mesa junto a la ventana de una preciosa pared curvada que desperdicia espacio de mesas en aras de la intimidad y la esquisitez o el buen gusto.

Nada más sentarnos, nos trajeron una cesta con escaso pan (el pan ya no es un alimento básico, parece ser) y un par de chupitos de crema de legumbres, rico y detallista.

La camarera que nos atendió casi en todo momento fue simpatiquísima, como si quisiera trabajar en ese trabajo, y nos hizo un par de fotografías para que no tuviésemos que hacernos selfies todo el rato.

Pedimos un entrante para compartir (Primer plato… Croquetas de cigala con salsa criolla francesa) que estaban deliciosas. La salsa era opcional y, desde mi punto de vista, ensordecía el aroma a mar de las cigalas encroquetadas. Tan sólo una la probé de este modo. El resto de la salsa, acabó cayendo bajo la absorción del pan de aceitunas que nos habían ofrecido.

Carmen optó por un plato principal de pescado (Merluza al horno con muselina verde sobre puré cremoso de Vitelotte y crujiente de cebolla en dos cocciones) mientras yo me decantaba más por carne (Solomillo de buey gallego asado al sarmiento con patatas revolconas, verduritas de temporada, espuma de foie y Oporto)

También tomamos postres (ahí subió un poco más el precio de lo que podría haber sido, pero tampoco injustificadamente) y acompañamos la comida con un vino muy rico tinto por copas, en lugar de una botella, pero esto fue exclusivamente debido a que a continuación teníamos que trabajar. El precio de la botella estaba dentro de lo razonable para un lugar semejante.

Lo que realmente acabó por resultar precioso más allá de nuestras espectativas fueron las vistas desde la terraza a la que nos instó a visitar la amable camarera. Es un lugar para repetir, a pesar del precio, de cuando en cuando. Resulta verdaderamente inolvidable, así que el precio de la comida cunde con generosidad.

24/7. CONECTADOS

El martes pasado, aprovechando el cumpleaños de Carmen como excusa, nos regalamos un día formidable que da para dos entradas (por lo menos) de este blog (diario): Una para comentar la exposición 24/7.CONECTADOS del Centro de Arte Municipal (CentroCentro de Cibeles) y otra para recomendar el maravilloso restaurante “Nice to meet you”, planta 14 de la terraza del hotel Dear Hotel.

En primer lugar, la exposición 24/7 CONECTADOS me atrajo desde el primer momento que vi el cartel:

Comisariada por Luisa Espino, con mucha elegancia, la muestra incluye piezas no únicamente de la postcontemporaneidad más multimedia y bastante vana, sino un abanico interesante de obras desde el arte conceptual ortodoxo de los 70, con vídeo acciones estupendas como la de Martha Rosler (EE.UU., 1943) y su discurso sencillo y eficiente, pasando por una selección supongo que bastante personal de artistas mucho más jóvenes españoles.

Artistas presentes en la exposición: Tania Blanco (Valencia, 1978), Harun Farocki (República Checa, 1944 – Alemania, 2014), Ceal Floyer (United Kingdom, 1968), Cristina Garrido (Madrid, 1986), Christian Marclay (EE.UU., 1955), Marta Minujín (Argentina, 1943), Begoña Olavarrieta G. (Granada, 1982), Ana Riaño (Bilbao, 1985), Paco Roca (Valencia, 1969), MP&MP Rosado (San Fernando, Cádiz, 1971), Martha Rosler (EE.UU., 1943), Francisco Ruiz de Infante (Vitoria-Gasteiz, 1966. Vive y trabaja en Francia), Mladen Stilinovic (Serbia, 1947 – Croacia, 2016) y Superflex (colectivo danés fundado en 1993).

Formidable el vídeo montaje en torno al teléfono de Christian Marclay en el que utilizando fragmentos de películas bastante populares y que reconocemos con facilidad genera una pseudo conversación con un hilo narrativo bien hilado, valga la redundancia, en el que hay principio, desarrollo y fin. Un final altamente cinematográfico y bien elegido de una imagen despegando a plano general.

Pero el paseo continúa y me encuentro a la entrada del mismo una inteligentísima propuesta en torno al tema central de “conectados”, por parte de Begoña Olavarría, quien había dispuesto un bloque con tarjetas que fotografié con la siguiente propuesta:

Ayer, por supuesto, llamé por la tarde a Begoña para preguntarle por la obra, cómo es que se le había ocurrido, si había tenido mucha repercusión, muchas llamadas, alguna anécdota, le comenté, por mi parte, que me resonaba su trabajo a la célebre pieza “Conversaciones Telefónicas” (que ella no conocía) de Isidoro Valcárcel Medina de 1973, cuando distábamos bastante de andar tan “conectados”.

Fue una amena conversación para un par de personas que no se conocían y que como único interés en común era el arte contemporáneo. La sensación de hablar idiomas parecidos me conmovió como si, verdaderamente, estuviésemos parcialmente “conectados”.

Bastante sugerente también me resultó la pieza del alemán Harun Farocki (República Checa, 1944 – Alemania, 2014) en la que utilizando una serie de “televisores” muestra películas o fragmentos de la historia del cine reflejando cómo éste retrataba los obreros y el movimiento de las fábricas a lo largo del siglo y pico que lleva entre nosotros. Obviamente, se pueden echar de menos películas, pero la selección no deja de ser válida. La imagen que forman los monitores muy bien expuesta tampoco es mala ni descuidada, sino, muy al contrario, de una delicadeza sorprendente.

Otra obra muy delicada, casi zen, me pareció la proyección de una libreta de anillas principalmente por la sabia elección del lugar hacia el que se proyectaba, haciendo coincidir el anillado central con un ángulo obtuso de la sala. Le debemos la pieza a Ceal Floyer (United Kingdom, 1968) de origen paquistaní.

A punto de terminar, me encontré con unas obras que me habrían resultado intrascendentes si no me hubiese acercado al material, porque algo me atrajo de ellas pero no era la imagen sino la factura.

Obras de Ana Riaño (Bilbao, 1985) donde juguetea y se burla de lo más virtual y conectante que aparentemente hay, como pueden ser las redes sociales reelaborando las imágenes con el material menos virtual posible: pintura acrílica sobre papel. De este modo, revierte la irrealidad virtual en realidad concreta, palpable (comercializable también, a diferencia del trabajo intangible de Begoña Olavarraía, pero ese es otro debate).

Otros trabajos me atrajeron mucho menos, pero no desmerece en nada la colección expuesta en este centro de arte que merece la pena visitar, incluso habitualmente, tan sólo por la increíblemente bella transformación del edificio antaño Palacio de las Telecomunicaciones (o sea, Correos).

Princesa Cesa

Acción – minúsculo poema objeto a partir de un residuo de la acción Maletoide de Ana Mazoy dentro del proyecto Derivaciones llevado a cabo en el Centro de Holografía y Artes Dados Negros el sábado 6 de mayo de 2017.

Mi minúscula acción (mostrada ese día absolutamente off del encuentro) fue fotografiada por Jimena De la Rosa Sobrino en Daimiel al día siguiente para realizar la pequeña composición de cinco palabras incluidas en el corcho, de alguna manera, revelándonos lo que debería haber ocurrido.

Las ondas Hertzianas de Karlsruhe

Inevitable acordarme de mi amiga María en esta conclusión del libro IDEAS que he terminado de leer hoy, después de varios meses de lenta lectura.

Curioso encontrarme con esta pequeña aventura de un científico en la ciudad que ella habita ahora, pensando que las ondas hertzianas nos mantienen unidos en esta distancia que nos separa en la tridimensional pelota cuya superficie manchamos.

Pero este libro no termina nunca de ser leído. Según lo cerraba, me daba cuenta de cuántas páginas de futuros libros me ha abierto. Me resulta fascinante poder seguir aprendido de por vida.

Windows-PP: La opacidad queda garantizada

MicroChof Windows 10
bienvenido al modo
Ventana Oscura

La opacidad queda garantizada


De la serie Publicidad En Cubierta

La A de la iglesiA

Cuando la felicidad está en casa

Bailarina: La diosa del espacio-tiempo que vive en (mi|nuestra|su) casa.

Nieve en Madrid

Curiosa la fascinación del agua sólida cayendo desde el cielo. Desde la calidez del interior de mi casa, a través de la ventana, vi la Antártida cayendo a pedazos. El cristal se hacía Siberia, la luz se opacaba, el tiempo parecía detenerse.

Escorpión

Antiselfie

Variaciones sobre el abecedario

En esta era de ego potenciado por el aumento del autorretrato denominado como selfie (que incluye el “self”, egotista inglés) quise jugar a recortarme y eliminarme de fotografías en las que hubiera aparecido, aunque no hubiesen sido realizadas por mí mismo.

Fue sorprendente el proceso, pues me di cuenta (tarde, claro, como siempre) de que quitarme también incluye un “self” y no dejaba por tanto de ser un nuevo ejercicio egotista, pues el proyecto completo giraba sobre mí y yo, y yo mismo, el mismísimo yo yoyeante.

Durante el transcurso de la selección de fotografías, descarté aquellas en las que aparecía con alguien (especialmente aquellas en las que estaba retratado junto a mi querida Carmen de la Rosa) y fui percatándome de que no era tan sencillo determinar qué era yo, pues me surgían preguntas del tipo ¿es mi sombra algo que debo extraer de la fotografía? ¿ese objeto que traje conmigo debo sustraerlo? las gafas, el vestuario, ¿son también “yo”?

Fue, quizá no sorprendentemente, un proceso triste, como de desaparición paulatina, como de muerte procesual, acentuado por una mala racha de salud durante el periodo de inicios del 2017 en que fue realizado. Por fortuna, es algo sólo aparente.

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