Todos los izquierdos reservados

La cucharilla
sobre la taza rompe
visiones torpes.

Giusseppe Domínguez, 2017.
Todos los izquierdos reservados.

Hay algo que me parece ridículo en la reivindicación de “derechos” de autor, pero no es ni más ni menos que consecuencia de la ridiculez de intentar ponerle “precio” a un poema. Supongo que son cosas del capitalismo, ese pequeño monstruo sin cabeza o de 10.000 cabezas que domina nuestra forma de pensar.

El paraguas

Crece en el tiesto
que le corresponde
como un racimo de uvas
bajo una parra de nubes
y va cayendo
al fondo del abismo
bajo tus ojos.

Fuego amigo

Dividimos
por estrategia
y no por fines
y acabamos
por dispararnos al pie.

Palimpsesto: Sangro sangre

Proyecto Puntuación

Sólo por ver en el navegador la pestaña de la publicación de uno de los engendros generados por el programa puntuación.c ha merecido la pena hacerlo.

La idea es realizar un libro cuyas páginas tan sólo contengan puntuación, incluidas también la ñ y la ç. Además, hay otros signos como los paréntesis, corchetes, llaves, las arrobas, almohadillas, dólares y ampersand.

No he querido emular a e.e.cummings, sino ir más allá de lo posible con una lectura imposible. Quizá más en la línea de los Cuatro Sonetos del Apocalipsis de Nicanor Parra.

Estoy lleno de mierda

No soy de barro.

Esto marrón que sale de mí es la esencia de Dios,
es un marrón oscuro y pegajoso
un marrón desagradable al tacto y al olfato
un marrón que me llena y me rellena
como si fuese barro marrón sin ser barro.

Soy todo mierda dentro
mierda que sale de mí como esencia divina
mierda sin gracia y sin el más mínimo simbolismo
mierda sin metáfora ni alegoría
mierda marrón de descomposición sin barro.

Soy descomposición marrón de mierda en bote
mierda marrón de caca de la vaca
soy un excremento de dios en las aceras
y saco de mí toda la mierda
marrón con desparpajo.

No para de salir mierda de humano
que no quiero poner a precio de oro
que no quiero tener en mis entrañas
que no quiero soñar bajo el colchón
que no quiero ver de otros colores.

Limpio ano.
La mierda, como el rayo, nunca cesa
y vuelve otra vez más a mi intestino
delgado y obstruido de marronidad.

Limpio ano.
El marrón destaca en la blancura de una celulosa
divina
que no ha nacido para soportar tanto desmán
marrón mierdoso.

Limpio ano.
Bajo paletadas de heces depuestas
un tenue color rojo se adivina
e inquieta más que alegra ese contraste
que me recuerda que soy algo distinto al barro
algo que sangra y suda
algo que llora y pena.

Soy todo ano.
Soy marrón pero no soy de barro.
Soy de dios pero no soy divino.
Soy de mierda pero no soy rico.
Soy un moñigo con patas que camina
y va apestando la tierra
.

El ego me desborda en forma de deshechos
y sale de mí, mi yo, mi mí.
Sale y no para
sale y no cesa
sale y no mata
sale y no cede
sale y no
no sale nunca
no sale y cansa
no sale y harta
no sale y rompe
no sale y
sale
sale
sin parar
un marrón de mierda enamorada.

los libros te transpasan

los libros te transaccionan
los libros te transan
los libros te transbordan
los libros te transcriben
los libros te transcurren
los libros te transfieren
los libros te transfiguran
los libros te transfloran
los libros te transforman
los libros te transfriegan
los libros te transfretan
los libros te transfunden
los libros te transgreden
los libros te transigen
los libros te transan
los libros te transitan
los libros te translimitan
los libros te transliteran
los libros te transmigran
los libros te transmiten
los libros te transmontan
los libros te transmudan
los libros te transmutan
los libros te transparecen
los libros te transparentan
los libros te transpiran
los libros te transpolan
los libros te transponen
los libros te transportan
los libros te transterran
los libros te transustancian
los libros te transvasan

Me llegó Hambre

Me llegó tanta hambre
que los libros se repartían por la mesa
con un desconcierto nórdico
buscándome los huecos del cerebro
como ánimas del purgatorio.

Me llegó un hambre desbocada
un hambre a caballo de un servicio postal equivocado
un hambre voraz devoradora
de hombres y de hembras
o de hombros y de hebras.

Me llegó hambre en octosílabo
hambre de hojas de arce aniquilado
un bastión de hambres congeladas
hambres ruines y solemnes
con un poemario andaluz.

Me llegó un hambre inabarcable
hambre de descripción aguda e imponente
hambre de mar de sol de luz de luna
hambre de amor de alud de asilo y sombra
hambre de piedad de horror de gritos y susurros
hambre de piel de huecos de búlgaro y de nieve
hambre de altura de ojo de luciérnaga y piedra
hambre de halcón de águila de buitre y de carroña
hambre de cicatriz de telefonía de papel y de sueño
hambre de cefalea de dedos de uñas y de miedo
hambre de mar de sol de luz de luna y de silencio.

Me llegó un hambre de hambre
con olor a náufrago de barro
y no supe qué hacer con tanta hambre
salvo lanzar un grito al horizonte
y esperar la llegada del otoño
trayendo una metáfora tras otra
a la puerta de mi casa
a la puerta de mi canto
a la ventana de cada una de mis venas
llenas de amor enamorado
y hambre a raudales
de besos y de versos
inconclusos.

Última copa

última copa
sobre el manto dorado
llora penumbras

Cuestión: aunque el poema carece de una palabra evidente que referencie a la estación del año (kigo (季語)), sin embargo, el vino en copa, en mi caso, y el manto y lo dorado, así como la nocturnidad, dotan al mismo de una referencia a la estación otoñal que en algún momento aterrizará en Madrid.

Mirando el dedo

Ante la foto
la sangre de mi dedo
se vuelve roja.

Página siguiente »