Una curiosa aplicación para viajar en el FEVE

Hemos estado realizando un viaje de vacaciones en el maravilloso e inolvidable FEVE (Ferrocarril Español de Vía Estrecha) desde Gijón a Ferrol, haciendo una serie de paradas en diversos pueblos de la costa occidental asturiana y en las Rías Altas gallegas, en concreto, en O’Barqueiro, pueblo más oriental de la provincia de Coruña.

Durante ese recorrido, nos ha sido muy útil la sencilla app creada para el FEVE que nos ofrecía los recorridos, los horarios, las próximas llegadas a una estación determinada. En resumen, pocas cosas, pero las suficientes para lo que requeríamos.

Por lo demás, esta forma de viaje, pausada, lenta, ineficaz, es más que probable que termine sus días más pronto que tarde, pues resulta demasiado costosa de mantener cuando el uso del vehículo privado (coche) está tan extendido, además de haber una red importante paralela de autobuses, sobre todo en torno a Luarca (fue ahí donde descubrí el significado de ALSA: Autobuses de LUARCA Sociedad Anónima).

La autopista A8 paralela al litoral cantábrico ha reducido sustancialmente los tiempos de desplazamiento entre las provincias nórdicas, haciendo del FEVE un medio de transporte destinado, en el mejor de los casos, a turistas sin prisas, de los que cada vez hay menos en esta vorágine de viajes plusmarquistas.

Hasta Pravia (desde Gijón/Oviedo) el tráfico de trenes es fluido y hace las veces de tren de cercanías en torno al triángulo urbano asturiano (Gijón-Avilés-Oviedo) conectando muy cómodamente la zona central del principado, sin embargo, a partir de Cudillero, especialmente, la frecuencia de los mismos se reduce hasta el mínimo de 2 trenes diarios, lo que además de la lentitud lo convierte en un medio de transporte poco práctico.

Una vez en Galicia, los trenes aumentan su frecuencia hasta 4 diarios, lo que no es mucho mejor, pero sirve para turistas y algún viajero ocasional carente de coche (si es que queda alguien así).

En nuestro caso, esta aplicación y nuestra enorme disponibilidad nos han sido de enorme ayuda y agradezco a los creadores de la misma su trabajo. ¿Es de RENFE?

Nos gusta andar

Un paseo por Gijón, sin salir de una ruta minúscula, nos llevó unas dos horas y ni más ni menos que una decena de kilómetros.

¿Cuántos kilómetros se pueden hacer en una celda de 3×4?

Qué curiosa locura esta del dejar que la tecnología nos dé tanta información al dar tanta información de manera completamente gratuita a una empresa como G. Inc. que luego sabrá de nosotros más que nosotros mismos.

Yo hice este trayecto

Envío por correo postal ordinario de unas postales del proyecto Lejanías a diversas personas de los tickets de viajes o trayectos realizados durante estas recientes vacaciones en las que la lejanía ha sido mínima.

Por un puñado de series

Ha sido toda una sorpresa la oferta de entretenimiento que ofrece la plataforma de Amazon Prime Vídeo o, para simplificar, Prime TV.

Fue por mera casualidad que contratamos el servicio, pues íbamos haciendo muchos pedidos a Amazon, los más caros de los cuales han sido para amueblar y equipar el estudio de Costanilla en el que ahora tengo los talleres y que pienso rentabilizar mucho más (he de hacerlo) a partir de este nuevo curso. Para mejorar las ofertas disponibles en el mercado online, así como para agilizar trámites de envíos, cobros, etc, merecía la pena abonar los 19,90 euros anuales que cuesta pasar a tener una cuenta “Prime” / Premium.

Sin saberlo, como “daño” colateral, estábamos también contratando el servicio de Vídeo por Streaming y bajo demanda vinculado al gigante de las ventas internáuticas. Aunque mis espectativas eran poco menos que misérrimas teniendo en cuenta el pago tan reducido comparado con las ofertas similares del sector, como Netflix o HBO que rondan, de mínimo, los 10 euros cada mes (más de seis veces el precio de Prime TV).

Este verano, accidentado de una rodilla, he consumido más de lo habitual este tipo de productos (olvidémonos de denominarlo arte, pues no dejan de ser consumibles de mejor o peor factura, pero hechos para entretener y sin mayor pretensión ni objetivo que el de permitir ratos de asueto y anestesia cerebral) y lo he hecho principalmente en mi teléfono móvil conectado a las omnipresentes redes wifi y utilizando la aplicación (app) de Amazon Prime Vídeo.

Sorprendido, he disfrutado de unas cuantas series que recomiendo para empezar en este universo Amazing…

American Gods

Delirio audiovisual que no deja indiferente más allá de si su narrativa es rocambolesca. Una trama que parece un versionado muy libre de la más descabellada teogonía griega o hindú, mezclando mitología cristiana dándose todos los permisos para ser incorrecta hasta la saciedad.

Sexo, sangre a raudales, acción reposada y tirando a lenta, personajes perdidos en una historia loca, pero una verdadera joya visual. Reminiscencias de lo mejor de Spartacus pero con más cuidado por los detalles. Parece estar hecha para que cada fotograma sea digno de ser la portada de un disco de rock.

Hand of God

Protagonizada por Ron Perlman, quien lleva en televisión y cine desde 1979 y a quien no puedo olvidar en su inmejorable caracterización de Clay Morrow en Sons of Anarchy, es otra de esas series que deja con ganas de ver más capítulos, a pesar también de una marcada obsesión con la cristiandad, los fanatismos y los tejemanejes de las iglesias en el libre mercado.

Influencias de la inigualable Breaking Bad en la evolución de un personaje que parte de una maldad organizada y política para acabar siendo una especie de locura traumática que consigue que te apiades de su alma a pesar de los pesares.

Narrativamente sencilla, Hand of God usa bien sus cartas para que llegues a dudar de la posibilidad de lo imposible, para que aceptes el juego de la fe ciega y caigas en las garras de las explicaciones fáciles.

Hipnótica y de factura intachable. Corrupción, religión, crimen, infidelidad, sexo, fragilidad, locura, denuncia del racismo y machismo instituido, parece tenerlo todo. Y todo lo hace bien.

Patriot

Serie irreverente más seria de lo que parece y menos seria de lo que parece. Bajo un título que espanta proviniendo de una serie made in USA, se esconde una pieza que mezcla la ironía con una trama de espionaje más o menos bien llevada.

Otra pequeña grata sorpresa de este canal (PrimeTV) que parece apostar por series bastante indies (algunas de las cuales lo son en demasía, como las de la pedante/hipster creadora de las pretenciosas postmodernas Transparent y I Love Dick, Jill Soloway, a pesar de debérsele en parte la serie de culto A dos metros bajo tierra) que no tienen cabida en las alternativas más conocidas “emisoras” de streaming.

The Man in the High Castle

La impecable puesta en escena de la escalofriante novela de ficción histórica de Philip K. Dick merece un visionado y es merecidamente una de las más famosas series de la plataforma.

No obstante, la trama no avanza a un ritmo razonable estancándose en unas migajas de misterio que no acaba de desvelar ni de explotar como si se tratase de una novela de 1200 páginas, en lugar de una serie de televisión.

Aun así, la realización, el vestuario, la ambientación son tan buenas que perderse esta serie es una pena. Fantásticos los personajes femeninos y el del ministro japonés.

Goliath

Injustamente desconocida, la última serie protagonizada por Billy Bob Thornton no deja de ser un drama bastante manido de denuncia de pequeños contra grandes al más puro estilo Erin Brockovich, y como esta es un tanto maniquea y condescendiente, pero también se apoya y se levanta formidable sobre el talento interpretativo del actor protagonista.

8 capítulos que saben a poco y que prometen una segunda temporada mejor aún.

Flesh and Bone

La hermana oscura de aquella serie ochentera titulada Fama o una producción realizada para los fans de Cisne Negro, dicen de ella, pero la verdad es que esto es tan sólo debido a que el “fondo de pantalla”, el lugar en el que ocurren los acontecimientos circunvala la danza clásica y su mundo plagado de tópicos sobre el sacrificio, el dolor, el autoritarismo…

Más allá de personajes poco desarrollados y tramas o lineas argumentales que no han sido continuadas, esta serie abortada en una minúscula temporada de 8 capítulos tiene bellísimos momentos y la originalidad (o no tanta) de situarse en ese contexto dancístico.

La verdad es que lamento que no haya dado más de sí y se hubiesen creado historias del mismo peso para otros personajes de la serie, una temporada por cada bailarina por lo menos. La serie tenía posibilidades, pero se desplomó enfocándose en un drama oscuro de superación y de familia más allá de lo disfuncional dándole más protagonismo del que merecían a un hermano exmilitar y un vagabundo inverosímil a costa de restarle foco a la pieza de danza y el mercado de la misma.

Sofá nuevo

No tenemos sofá nuevo, tenemos unos nuevos materiales de sustentación recubiertos con unas limpias fundas sobre una estructura ósea inalterada. Las células se regeneran. Brota la dicha. Y ahorramos energía para un futuro incierto.

La otra opción habría sido cambiar el sofá y adquirir uno nuevo. ¿Era necesario?

El sábado fue mi cumpleaños

Fue un fantástico día que comenzó a las 0:00 bajo la lluvia en una terraza de un bar cutre incluso aunque intente “hipsterizarse”(Mesón Nueva Galicia) con mi querida amiga Aida Márquez, la simpar Sofia y algunas estupendas personas más algunas de las cuales ni siquiera conocía.

En mi día “oficial” de cumpleaños, el sábado, disfruté de un plan maravilloso con mi amada Carmen De La Rosa asistiendo a un Concierto de 2 Pianos con música de Rajmáninov, Debussy… y otros cuyos nombres no recuerdo.
Después una estupenda cena casi en la misma calle (no muy lejos del bar cutre de la noche anterior) y un patxarán bajo la música de Billie Holiday en el Central.

¡Qué maravilla de música!
¡Qué maravilla de ciudad!
¡Qué maravilla de vida!

Hoy estoy celebrándolo con agradecimientos a todas las personas que se acordaron de mí. (Excepción sea hecha, esta de conectarme a Facebook un domingo)
Así da gusto cumplir años, cumplir meses, cumplir días…
Así da gusto vivir.

¡Quiero ir a por mi primer milenio!
Y luego ya si eso vamos viendo.
😉

Haciendo Turismo Rural dentro de la M30

El sábado nos entretuvimos haciendo una excursión urbana, dentro de la M30 por imperativo categórico, como quien dice, debido a que decidimos coger uno de esos cochecitos de los que apenas he hecho uso desde que me dí de alta con Car2Go y alejarnos de nuestro céntrico-hipster barrio para ir a zonas más arboladas, tranquilas, de anchas aceras que casi podríamos denominar campestres.

Aprovechando que había uno cerca (lo que no suele ser frecuente) le propuse a Carmen dirigirnos a la zona del Paseo de Yeserías, donde tengo una clase particular y observo habitualmente la disponibilidad de terrazas ajardinadas, bajo árboles que creo que se llaman plátanos y a cuya simiente le tengo alergia. No obstante, aventureros como estábamos, nos dejamos llevar y fuimos a esa zona que resultó estar completamente tomada por policía nacional, policía municipal, antidisturbios y muchos, pero muchos seres humanos vistiendo camisetas de colores equivalentes a las de equipos deportivos. Es decir, que nos habíamos metido de lleno y sin saberlo en el corazón del enemigo: el fútbol.

Parece ser (me informó un agente con metralleta) que había un importante partido de final de algo… entre equipos foráneos a la capital en el estadio Vicente Calderón, en prevención de lo cual se había realizado ese despliegue de fuerza presuntamente disuasoria.

En resumen: teníamos que irnos de allí lo más rápido posible. Así que continuamos conduciendo hasta terminar cerca de la región más meridional de Madrid dentro del cinturón de la M30 que es el recinto en el que pueden dejarse aparcados los vehículos de Car2Go.

Comimos en una calle cuyo nombre no recuerdo (Puerto Serrano, 26) en una terraza llamada “Tapas de Bacalao” en un ambiente muy diferente al habitual postureo de nuestro Malasaña querido.

Fue una divertida experiencia que terminó satisfactoriamente cuando pudimos regresar a la región “contaminada” y nos adentramos en el Matadero de Madrid donde estaba teniendo lugar el encuentro de Poesía Poetas 2017 y tuvimos la fortuna de encontrarnos con unas estupendas personas afines con intereses afines que incluso guardamos cola para presenciar o asistir a una performance/acción de la ínclita Ester Ferrer.

Restaurante Nice to meet you

El cumpleaños de Carmen tuve el placer de pasar con ella la mañana completa que, tras una visita al Centro de Arte Centro-Centro de Cibeles, culminó en un restaurante en el que habíamos reservado y al que acudía con bastantes reservas, asumiendo que iba a ser caro pero al mismo tiempo frío, impersonal y de escasa comida de baja calidad, tan sólo justificando su elevado precio en la elevada planta que ocupa en un edificio de un hotel de Madrid, sito en Gran Vía número 80.

Pero me equivoqué, la comida resultó ser deliciosa, el trato sumamente personal y agradable, el lugar cálido y bello, justificando de por sí ese precio de unos 40€/persona que pudo haber sido más, pero que mereció cada céntimo.

Comenzaron ofreciéndonos con suma amabilidad una mesa junto a la ventana de una preciosa pared curvada que desperdicia espacio de mesas en aras de la intimidad y la esquisitez o el buen gusto.

Nada más sentarnos, nos trajeron una cesta con escaso pan (el pan ya no es un alimento básico, parece ser) y un par de chupitos de crema de legumbres, rico y detallista.

La camarera que nos atendió casi en todo momento fue simpatiquísima, como si quisiera trabajar en ese trabajo, y nos hizo un par de fotografías para que no tuviésemos que hacernos selfies todo el rato.

Pedimos un entrante para compartir (Primer plato… Croquetas de cigala con salsa criolla francesa) que estaban deliciosas. La salsa era opcional y, desde mi punto de vista, ensordecía el aroma a mar de las cigalas encroquetadas. Tan sólo una la probé de este modo. El resto de la salsa, acabó cayendo bajo la absorción del pan de aceitunas que nos habían ofrecido.

Carmen optó por un plato principal de pescado (Merluza al horno con muselina verde sobre puré cremoso de Vitelotte y crujiente de cebolla en dos cocciones) mientras yo me decantaba más por carne (Solomillo de buey gallego asado al sarmiento con patatas revolconas, verduritas de temporada, espuma de foie y Oporto)

También tomamos postres (ahí subió un poco más el precio de lo que podría haber sido, pero tampoco injustificadamente) y acompañamos la comida con un vino muy rico tinto por copas, en lugar de una botella, pero esto fue exclusivamente debido a que a continuación teníamos que trabajar. El precio de la botella estaba dentro de lo razonable para un lugar semejante.

Lo que realmente acabó por resultar precioso más allá de nuestras espectativas fueron las vistas desde la terraza a la que nos instó a visitar la amable camarera. Es un lugar para repetir, a pesar del precio, de cuando en cuando. Resulta verdaderamente inolvidable, así que el precio de la comida cunde con generosidad.

24/7. CONECTADOS

El martes pasado, aprovechando el cumpleaños de Carmen como excusa, nos regalamos un día formidable que da para dos entradas (por lo menos) de este blog (diario): Una para comentar la exposición 24/7.CONECTADOS del Centro de Arte Municipal (CentroCentro de Cibeles) y otra para recomendar el maravilloso restaurante “Nice to meet you”, planta 14 de la terraza del hotel Dear Hotel.

En primer lugar, la exposición 24/7 CONECTADOS me atrajo desde el primer momento que vi el cartel:

Comisariada por Luisa Espino, con mucha elegancia, la muestra incluye piezas no únicamente de la postcontemporaneidad más multimedia y bastante vana, sino un abanico interesante de obras desde el arte conceptual ortodoxo de los 70, con vídeo acciones estupendas como la de Martha Rosler (EE.UU., 1943) y su discurso sencillo y eficiente, pasando por una selección supongo que bastante personal de artistas mucho más jóvenes españoles.

Artistas presentes en la exposición: Tania Blanco (Valencia, 1978), Harun Farocki (República Checa, 1944 – Alemania, 2014), Ceal Floyer (United Kingdom, 1968), Cristina Garrido (Madrid, 1986), Christian Marclay (EE.UU., 1955), Marta Minujín (Argentina, 1943), Begoña Olavarrieta G. (Granada, 1982), Ana Riaño (Bilbao, 1985), Paco Roca (Valencia, 1969), MP&MP Rosado (San Fernando, Cádiz, 1971), Martha Rosler (EE.UU., 1943), Francisco Ruiz de Infante (Vitoria-Gasteiz, 1966. Vive y trabaja en Francia), Mladen Stilinovic (Serbia, 1947 – Croacia, 2016) y Superflex (colectivo danés fundado en 1993).

Formidable el vídeo montaje en torno al teléfono de Christian Marclay en el que utilizando fragmentos de películas bastante populares y que reconocemos con facilidad genera una pseudo conversación con un hilo narrativo bien hilado, valga la redundancia, en el que hay principio, desarrollo y fin. Un final altamente cinematográfico y bien elegido de una imagen despegando a plano general.

Pero el paseo continúa y me encuentro a la entrada del mismo una inteligentísima propuesta en torno al tema central de “conectados”, por parte de Begoña Olavarría, quien había dispuesto un bloque con tarjetas que fotografié con la siguiente propuesta:

Ayer, por supuesto, llamé por la tarde a Begoña para preguntarle por la obra, cómo es que se le había ocurrido, si había tenido mucha repercusión, muchas llamadas, alguna anécdota, le comenté, por mi parte, que me resonaba su trabajo a la célebre pieza “Conversaciones Telefónicas” (que ella no conocía) de Isidoro Valcárcel Medina de 1973, cuando distábamos bastante de andar tan “conectados”.

Fue una amena conversación para un par de personas que no se conocían y que como único interés en común era el arte contemporáneo. La sensación de hablar idiomas parecidos me conmovió como si, verdaderamente, estuviésemos parcialmente “conectados”.

Bastante sugerente también me resultó la pieza del alemán Harun Farocki (República Checa, 1944 – Alemania, 2014) en la que utilizando una serie de “televisores” muestra películas o fragmentos de la historia del cine reflejando cómo éste retrataba los obreros y el movimiento de las fábricas a lo largo del siglo y pico que lleva entre nosotros. Obviamente, se pueden echar de menos películas, pero la selección no deja de ser válida. La imagen que forman los monitores muy bien expuesta tampoco es mala ni descuidada, sino, muy al contrario, de una delicadeza sorprendente.

Otra obra muy delicada, casi zen, me pareció la proyección de una libreta de anillas principalmente por la sabia elección del lugar hacia el que se proyectaba, haciendo coincidir el anillado central con un ángulo obtuso de la sala. Le debemos la pieza a Ceal Floyer (United Kingdom, 1968) de origen paquistaní.

A punto de terminar, me encontré con unas obras que me habrían resultado intrascendentes si no me hubiese acercado al material, porque algo me atrajo de ellas pero no era la imagen sino la factura.

Obras de Ana Riaño (Bilbao, 1985) donde juguetea y se burla de lo más virtual y conectante que aparentemente hay, como pueden ser las redes sociales reelaborando las imágenes con el material menos virtual posible: pintura acrílica sobre papel. De este modo, revierte la irrealidad virtual en realidad concreta, palpable (comercializable también, a diferencia del trabajo intangible de Begoña Olavarraía, pero ese es otro debate).

Otros trabajos me atrajeron mucho menos, pero no desmerece en nada la colección expuesta en este centro de arte que merece la pena visitar, incluso habitualmente, tan sólo por la increíblemente bella transformación del edificio antaño Palacio de las Telecomunicaciones (o sea, Correos).

Nos superamos en estupidez día a día

Hace un par de meses compré un parche de tela para reparar un descosido en un pijama que quiero seguir usando.

Carmen me dijo que ahora había muchas pegatinas de tela porque estaban de moda. Yo le pregunté si se había puesto de moda arreglar la ropa rota. Ingenuo de mí. Pero la respuesta en sí me sorprendió lo justo: “No, se ha puesto de moda ponerse pegatinas reparadoras sobre ropa que está intacta”.

Lo cual me llevó inmediatamente a pensar en lo absurdo del tema: compramos ropa rota (intencionadamente) pagando más por ello. Luego compramos reparadores para arreglar algo que no necesita arreglo (decoración). Ni se nos ocurre arreglar aquello que hemos comprado roto, por supuesto. Sencillamente, nos deshacemos de ello. Y lo llamamos reciclar.

Vemos con malos ojos a quien no puede arreglarse la ropa y la lleva rota porque o bien no le preocupa o bien no se puede permitir su reparación. Les tachamos de “pordioseros“. (Muchas veces me lo han llamado, sí)

Pero veo que realmente la estupidez humana no tiene límites:

Los primeros vaqueros manchados de barro salen a la venta por 414 euros.

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