Pastafarismo

Hoy lanza alguien en una red social esta pregunta, así, como si nada… y claro, se monta la de sancristín. Eso sí, no se profundiza más allá de unas cuantas frases. Pero es que no es el contexto para semejante pregunta. Lo siento, no lo es.

Alguien comenta:

o que pasa es que creen que Dios es una persona una figura o que vive en un castillo de nubes en el cielo, Alguien sabe como es Dios? seguramente como nadie lo ha visto dicen que no existe, pero Dios no tiene un rostro, DIos es hechos y obras, las que vemos a nuestro alrededor, las que de la nada se volvieron un todo, lo llaman recreación, las cosas que estan hoy en las que el hombre nada tiene que ver vinieron de algun lado alguien o algo las puso alli y despues vinimos nosotros a intentar explicar de donde vino todo, Dios no tiene una varita mágica, Dios tambien es ciencia, porque pacientemente puso su obra y dejo que evolucionara, es la que vemos y no importa si estan los cientificos mas increibles nadie puede explicarla

Olvidando faltas de ortografía, que quiero asumir que eran por pereza y no por mala fe (je), me llama la atención la referencia al celebérrimo “Diseño inteligente” que quiere reintroducir la religión en el ámbito de la razón, pero con un calzador recalcitrante.

Curiosamente, este fin de semana vi la película “The most hated woman in America” que sin ser una gran película hablaba de un tema del que no se suele hablar lo suficiente que es el del ateísmo y la reclamación de la separación Iglesia-Estado.

En este país, baluarte del catolicismo más cerril y arcaico, esa reclamación suena a cachondeo, como si se pide que dejen de haber símbolos religiosos en las calles… bufff… eso sí que sería un repaso de Memoria Histórica inasumible. Procesiones, festivos religiosos, Navidades, San/Santa… lo que sea… son considerados “tradiciones” constituyentes de “lo español”.

Después de ver esa película, curiosee un poquito la Wikipedia en busca de más información sobre las asociaciones de ateos internacionales y acabé por encontrar una divertida religión:

Pastafarismo

El único Dios Verdadero

El pastafarismo (neologismo derivado de «pasta» y «rastafarismo») o religión del Monstruo del Espagueti Volador (MEV o FSM en inglés) es un movimiento social, reconocido como religión oficial por algunos países, y rechazada como tal por otros, quienes la consideran una religión paródica, surgido como protesta social en Estados Unidos para denunciar y oponerse a la difusión en las escuelas de la hipótesis del diseño inteligente, impulsada por sectores políticos y religiosos conservadores durante los mandatos del presidente George W. Bush, y a las corrientes de opinión que pretendían su equiparación con teorías aceptadas por la comunidad científica como la de la evolución biológica.

Los principios del pastafarismo fueron ideados por Bobby Henderson, licenciado en física de la Universidad Estatal de Oregón, para protestar por la decisión del Kansas State Board of Education (Consejo de Educación del Estado de Kansas) adoptada a finales de 2005 de permitir la enseñanza del diseño inteligente en las escuelas públicas como alternativa de la teoría de la evolución. Esta decisión fue finalmente revocada en agosto de 2006. Al igual que el movimiento a favor del diseño inteligente, el ideario de Henderson emplea referencias ambiguas a un denominado Diseñador Inteligente no especificado, con el fin de evitar los mandatos judiciales que prohíben la enseñanza de la religión y el creacionismo en las clases de ciencia de los centros educativos públicos estadounidenses.

Y verdaderamente, me he hecho creyente ipso facto de esta maravillosa visión del todo, donde no somos más que pequeñas manifestaciones del Apéndice Tallarínico.

¿Habrá sectas y conflictos religiosos como los de la época de la Reforma/Contrarreforma y las guerras de religión debidas a la composición de qué se supone que es el Gran Spaguetti (trigo (blanc o integral)/centeno/con aditivos…)?

La comida podrida y el descubrimiento de América

Hablar de “descubrimiento” de América es polémico, como casi todo ya, pero no encuentro mejor modo de denominar a ese encuentro de civilizaciones que no dejó de ser un descubrimiento para los que aún no conocían ese lugar y esas culturas allí habitando.

Me resulta interesantísimo y divertido al mismo tiempo pensar que gracias a que la comida se pudría con suma facilidad, a los europeos del siglo XIV (y anteriores) les era imprescindible tener algo con lo que hacerla comestible, disimulando su sabor con las especias, como en ocasiones yo hago cuando un filetito se me ha pasado un día de fecha… por decirlo así y comienza a adquirir ese olor característico de comida a punto de pudrirse.

Esa necesidad impulsaba un comercio global que nunca acabé de comprender hasta descubrir ese dato en el libro IDEAS, que sostiene que la pimienta era un bien preciado en la edad media para poder aprovechar la comida hasta cuando estaba en peor estado.

Es curioso que en la mayor parte del planeta se hayan usado recetas que básicamente producían putrefacción de los alimentos como método de conservación del mismo (de ahí quesos, cervezas, salmueras, escabeches, pescados podridos del norte de Europa…).

En muchos casos, he tendido a pensar que las fuentes de Energía eran uno de los motores de desplazamiento humano y así recuerdo haber sostenido la inevitabilidad de la Operación Barbarroja o la derrota de la Alemania Nazi a consecuencia de sus dos principales derrotas relacionadas con el acceso a la energía del momento: El Alamain y Stalingrado. Su otra gran derrota fue expulsar a quienes podían haber acelerado la investigación en otra fuente energética alternativa a la petroquímica, los científicos contemporáneos que habían asimilado las teorías de la relatividad y la mecánica cuántica, que acabaron recalando en otros lugares al oeste del Atlántico. Su apuesta por la generación de energía a partir del Carbón de sus cuencas mineras no fue una buena idea y no llevaron a buen término su investigación en hidrogenación.

Pero no había sido consciente de que anteriormente a la industrialización las fuentes de energía eran más, digamos, agrarias, provenientes de la fuerza animal y vegetal directa.

En un sentido muy básico, la energía (humana) se obtenía del alimento y eso era por tanto lo más importante, pero su alimentación no tenía buenas formas de almacenaje y se corría el riesgo de pérdida de eficacia energética en la misma, lo que hacía importante la disposición de especias como la pimienta (y otras) que pudiesen alargar la vida útil de la fuente energética básica: la cárnica. Cereales aparte, que son de otro tipo y cuya fermentación era altamente importante.

En resumen:

1.- Para que la comida pudiese usarse más de lo que hoy consideraríamos razonable, se necesitaba pimienta que se traía de lugares tan alejados como Vietnam o China vía la ruta de la seda.

2.- Cuando fue difícil (sería otra historia) acceder a la pimienta de la manera habitual debido principalmente al dominio de la región intermedia por tribus o naciones túrquicas, se dieron las condiciones para buscar nuevas rutas al origen de la misma saltándose las restricciones que imponían estos pueblos.

3.- En la búsqueda de “las indias” se acabó por dar con un continente que, entre otras cosas, proporcionaba nuevos alimentos, pero no se detuvo la necesidad de encontrar una fuente de pimienta y otras especias, por lo que se siguieron buscando rutas alternativas.

4.- Magallanes (amén de los periplos portugueses periafricanos) llegaron a encontrar esas vías que daban acceso a un producto para comer carne podrida disimulando su sabor.

5.- Entretanto, de 2 a 4 se habían producido tantos cambios que la pimienta dejó de ser tan importante… pero eso ya podríamos decir que es demasiado “moderno”.

Expanse

El fin de semana aproveché para ver una serie de ciencia ficción algo malilla, pero que tenía entre sus curiosas propuestas una novedosa forma de hablar (un extraño idioma-fusión, al estilo de aquel que hablaba el inspector en Blade Runner), así como la idea de un sistema solar cuasi completamente habitado después de doscientos años de expansión terráquea.

Políticamente y sin entrar en detalles, el planeta Tierra estaba gobernado por las Naciones Unidas, mientras Marte lo estaba por una república militarista de la que se conoce poco. Supongo que se conocería más en la novela en la que se basaba la serie. En frente a ambas potencias, estaban los “cinturonianos” que habitaban los asteroides mayores, así como bases artificiales en esa órbita, quienes tenían sentimientos nacionalistas incluso cimentados en su diferente complexión muscular y ósea que les habría generado el vivir en un ambiente de mucha menor gravedad.

Interesante, aunque poco probable e inverosímil esa adaptación en tan solo unas cuantas generaciones… sin embargo qué poco había cambiado el futuro en otras muchas cosas:

El vestuario parece sacado de alguna revista de moda de este último lustro, los dispositivos de comunicación son poco más o menos como teléfonos táctiles del año próximo, se habla de una red de ordenadores… y así en lo demás.

Y me pregunté por qué era tan difícil concebir algo mucho más futurista, que puede adecuarse a lo que esté por venir, y claro, entre otras cosas, hay una dificultad intrínseca que es la de que no son sólo cosas más modernas, sino ideas más modernas. Tenerlas ahora implicaría que dejarían de ser futuras, provocando una especie de paradoja insalvable.

Supongamos que se me ocurre que los teléfonos móviles (dispositivos de comunicación) estén integrados en la red neuronal del cerebro, entonces hay muchas otras cosas que habrían tenido que cambiar para llegar a tener esa tecnología, incluso desde el punto de vista fisiológico.

Una línea de futuro que verdaderamente revolucionará nuestra forma de vida será la manipulación genética, que dará lugar a transformaciones en la longevidad como nunca antes hayan sido posibles, pero la sociedad derivada de ese cambio también será completamente distinta. No sólo viviremos más tiempo, sino que tendremos que ser capaces de saber cómo vivir ese tiempo “extra”, individual y socialmente.

Me gustaría, por momentos, dedicar un tiempo a pensar ¿cómo sería XXXXXXX en el futuro?, por ejemplo, la ropa, la comunicación tecnológica, las formas de gobierno, el consumo energético, la medicina, la arquitectura, la poesía, las matemáticas…

Oliver Cromwell y la Infanta

El 4 de enero de 1649, los Comunes aprobaron una ordenanza para establecer un Tribunal Superior de Justicia para juzgar a Carlos I por alta traición en nombre del pueblo de Inglaterra. Los lores la rechazaron y como no recibió el Consentimiento real, Carlos solicitó se le explicara al comienzo de su juicio el 20 de enero en Westminster Hall “¿En función de que autoridad es que yo he sido traído aquí? ¿En función de que autoridad, quiero decir de que autoridad con peso legal?“, para lo cual no existía una respuesta legal de peso según los estatutos constitucionales de esa época.

Por lo menos, no se amparó en un vergonzoso: yo no sabía lo que hacía.

Afortunadamente, a Carlos I le cayó el peso de la ley en la garganta.

Pero era en la Inglaterra de los 3 Reinos, allá en el lejano siglo XVII. En el siglo XXI los reyes han aprendido a quitarse de en medio los problemas que podían llevarles a terminar así. Pero no sus privilegios. A esa astucia se le llama Monarquía Constitucional.

Lenguas Fuyu-Han

Propuesta de clasificación filogenética de las lenguas fuyu-han, consideradas una de las ramas de la macrofamilia de lenguas altaicas. Las lenguas fuyu-han incluirían todas las lenguas coreánicas y japónicas así como las lenguas han de las que se tiene constancia, como el idioma del Reino de Silla que evolucionaría hasta ser el coreano.

Versión para imprimir directamente en Issuu o mejor aún en Bubok. He realizado una primera tirada de 15 ejemplares para repartir entre personas amigas y conocidas.

Si deseas un ejemplar de Lenguas Fuyu-Han, puedes solicitarlo directamente en este enlace de Bubok.

concilioinmente (Un jugueteo con las palabras y los Concilios)

Hoy encontré la frase “El Concilio de Trento se reunió de forma intermitente de 1555 a 1563” mientras leía el libro de IDEAS (IDEAS. Historia Intelectual de la Humanidad. ISBN 9788474239171. PETER WATSON) y me vinieron a la mente inmediatamente dos palabras que podrían haberse podido usar en lugar de intermitente, que eran impertinente e impenitente. Pero seguro que habría otras, así que aprovechando la disponibilidad de un diccionario en modo texto plano (en realidad una lista de las palabras/entradas del mismo) me dispuse a realizar un pequeño programita que las fabricase:

Una salida de la ejecución del mismo sería:

El Concilio de Trento se reunió de forma impaciente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma impediente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma impelente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma impenitente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma impertinente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma imponente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma impotente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma improcedente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma impropiamiente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma imprudente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma impudente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inapetente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inasistente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma incandescente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma incidente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inciente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma incipiente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma incluyente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma incoherente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma incompetente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inconducente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inconfidente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma incongruente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inconsciente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inconsecuente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inconsiguiente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inconsistente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma incontinente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inconveniente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma indecente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma indeficiente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma indehiscente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma independente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma independiente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma indiferente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma indigente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma indolente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma indulgente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma ineficiente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inexistente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma infidente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma influente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma influyente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma infrecuente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma ingente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma ingrediente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inherente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inmanente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inminente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inmunodeficiente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma innocente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inobediente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inocente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma insipiente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma insistente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma insolente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma insolvente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma instridente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma insubsistente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma insuficiente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma insulinodependiente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma insurgente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma inteligente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma intercadente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma intercurrente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma interdependiente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma intermitente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma interviniente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma interyacente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma intransigente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma intrascendente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma intumescente de 1544 a 1563
El Concilio de Trento se reunió de forma invidente de 1544 a 1563

Donald

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Falacias aparte… No hay más que decir.

Batracomiomaquia

Llevo el día fascinado con esta obra adjudicada a Homero en alguna ocasión, aunque bien es probable que sea bastante posterior a la Ilíada, cuya autoría en exclusiva también está puesta en duda.

Si el aedo en cuestión fue el compositor de semejante sátira épica resultaría aún más cautivador, pero no es desmerecedor para la obra que no sea Homero quien la escribió.

Me maravillan los nombres de los personajes, los héroes épicos, reyes de ranas y ratones en guerra, desatada por un percance al cruzar un ratón a lomos de una rana, siendo esta asustada por una serpiente y dejando hundirse al roedor cuasi accidentalmente.

Dicen en Wikipedia que la Batracomiomaquia (Βατραχομυομαχία, del griego antiguo βάτραχος, ‘rana’, μῦς, ‘ratón’, y μάχη, ‘batalla’) o la Batalla de las ranas y ratones es una épica cómica o parodia sobre la Ilíada, atribuida definitivamente a Homero por los romanos, pero que de acuerdo a Plutarco sería una obra de Pigres de Halicarnaso, el hermano (o hijo) de Artemisia, reina de Caria y aliada de Jerjes. Sin embargo, algunos autores modernos la atribuyen a un poeta anónimo de la época de Alejandro Magno.

La palabra «batracomiomaquia» ha llegado a significar ‘disputa estúpida’. La traducción alemana, Froschmäusekrieg, ha sido usada para describir disputas tales como la surgida entre la Escuela de Matemáticas y la de Sociología del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton.

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Batracomiomaquia de Homero
Nota: Traducción de Jenaro Alenda y Mira (principios del siglo XX)

Al comenzar esta primera página, ruego al coro del Helicón que venga a mi alma para entonar el canto que recientemente consigné en las tablas, sobre mis rodillas —una lucha inmensa, obra marcial llena de bélico tumulto— deseando que llegue a oídos de todos los mortales cómo se distinguieron los ratones al atacar a las ranas, imitando las proezas de los gigantes, hijos de la tierra. Tal como entre los hombres se cuenta, su principio fue del siguiente modo:

Un ratón sediento, que se había librado del peligro de una comadreja, sumergía su ávida barba cerca de allí, en un lago, y se refocilaba con el agua dulce como la miel cuando le vio una vocinglera rana, que en el lago tenía sus delicias y le habló de esta suerte:

—Forastero, ¿quién eres? ¿De dónde viniste a estas riberas? ¿Quién te engendró? Dímelo todo sinceramente: no sea que yo advierta que mientes. Si te considerare digno de ser mi amigo, te llevaré a mi casa y te haré muchos y buenos presentes de hospitalidad. Yo soy Hinchacarrillos y en el lago me honran como perpetuo caudillo de las ranas: crióme mi padre Lodoso y me dio a luz Reinadelasaguas, que se había juntado amorosamente con él a orillas del Erídano. Pero noto que también eres hermoso y fuerte, más aún que los otros; y debes de ser rey portador de cetro y valeroso combatiente en las batallas. Mas sea, declárame pronto tu linaje.

—¿Por qué me preguntas por mi linaje? Conocido es de todos los hombres y dioses y hasta de las aves que vuelan por el cielo. Yo me llamo Hurtamigas, soy hijo del magnánimo Roepán y tengo por madre a Lamemuelas, hija del rey Roejamones. Pero, ¿cómo podrás conseguir que sea tu amigo, si mi naturaleza es completamente distinta de la tuya? Para ti la vida está en el agua, mas yo acostumbro roer cuanto poseen los hombres: no se me oculta el pan floreado que se guarda en el redondo cesto; ni la gran torta rociada de sésamo; ni la tajada de jamón; ni el hígado, dentro de su blanca túnica; ni el queso fresco, de dulce leche fabricado; ni los ricos melindres, que hasta los inmortales apetecen; ni cosa alguna de las que preparan los cocineros para los festines de los mortales, echando a las ollas condimentos de toda especie.

Jamás huí de la gritería horrenda de las batallas, sino que siempre me encamino hacia el tumulto y pronto me mezclo con los combatientes más avanzados. No me espanta el hombre con su gran cuerpo, pues encaramándome a la cama en que reposa le muerdo la punta del dedo y hasta le cojo por el talón sin que le venga ningún dolor ni le desampare el dulce sueño mientras yo le muerdo. Dos son los enemigos de quienes en gran manera lo temo todo en toda la tierra: el gavilán y la comadreja, que me causan terribles pesares; y también el luctuoso cepo, donde se oculta traidora muerte. Pero temo mucho más a la comadreja, que es fortísima y, cuando me escondo en un agujero, al mismo agujero va a buscarme. No como rábanos, ni coles, ni calabazas ni me nutro de verdes acelgas ni de apio; que estos son vuestros manjares, alimentos propios de los que habitáis en la laguna.

A estas razones Hinchacarrillos contestó sonriendo: —¡Oh forastero! Mucho te envaneces por lo del vientre; también las ranas tenemos muy muchas cosas admirables de ver, así en el lago como en la tierra firme. Pues el Cronión nos dio un doble modo de vivir y podemos saltar en la tierra y zambullir nuestro cuerpo en el agua, habitando moradas que de ambos elementos participan. Si quieres comprobarlo, muy fácil te ha de ser: monta sobre mi espalda, agárrate a mí para que no resbales y llegarás contento a mi palacio. Así dijo; y le presentó la espalda. El otro, subiendo al punto con fácil salto, asióse con las manos al tierno cuello. Y al principio regocijábase contemplando los vecinos puertos y deleitándose con el nado de Hinchacarrillos; mas, así que se sintió bañado por las purpúreas olas, brotáronle copiosas lágrimas y, tardíamente arrepentido, se lamentaba y se arrancaba los pelos, apretaba con sus pies el vientre de la rana, le palpitaba el corazón por lo insólito de la aventura y anhelaba volver a tierra firme; y en tanto el glacial terror le hacía gemir horriblemente. Extendió entonces la cola sobre el agua, moviéndola como un remo, y, mientras pedía a las deidades que le dejaran arribar a tierra firme, iban bañándolo las purpúreas ondas. Gritó, por fin, y estas fueron las palabras que profirió su boca:

—No fue así ciertamente como llevó sobre los hombros la amorosa carga el toro que, al través de las olas, condujo a Creta la ninfa Europa; como, nadando me transporta a mí sobre los suyos esta rana que apenas levanta el amarillo cuerpo entre la blanca espuma.

De súbito apareció una hidra, con el cuello erguido sobre el agua ¡Amargo espectáculo para entrambos! Al verla, sumergióse Hinchacarrillos, sin parar mientes en la calidad del compañero que, abandonado, iba a perecer. Fuese, pues, la rana a lo hondo del lago y así evitó la negra muerte. El ratón, al soltarlo la rana, cayó en seguida de espaldas sobre el agua; y apretaba las manos; y, en su agonía, daba agudos chillidos. Muchas veces se hundió en el agua, otras muchas se puso a flote coceando; pero no logró escapar a su destino. El pelo, mojado, aumentaba aún más su pesantez. Y pereciendo en el agua, pronunció estas palabras:

—No pasará inadvertido tu doloso proceder, oh Hinchacarrillos, que a este náufrago despeñaste de tu cuerpo como de una roca. En tierra, oh muy perverso, no me vencieras ni en el pancracio, ni en la lucha, ni en la carrera; pero te valiste del engaño para tirarme al agua. Tiene la divinidad un ojo vengador, y pagarás la pena al ejército de los ratones sin que consigas escaparte.

Diciendo así, expiró en el agua. Mas acercó a verlo Lameplatos, que se hallaba en el blando césped de la ribera; y, profiriendo horribles chillidos corrió a participarlo a los ratones. Así que éstos se enteraron de la desgracia, todos se sintieron poseídos de terrible cólera. En seguida ordenaron a los heraldos que al romper el alba convocaran a junta en la morada de Roepán, padre del desdichado Hurtamigas, cuyo cadáver aparecía tendido de espaldas en el estanque, pues el mísero ya no se hallaba próximo a la ribera, sino que iba flotando en medio del ponto. Y cuando, al descubrirse la aurora, todos acudieron diligentes, Roepán, irritado por la suerte de su hijo, se levantó el primero y les dijo estas palabras:

—¡Oh amigos! Aunque a mí solo me han hecho padecer las ranas tantos males, la actual desventura a todos nos alcanza. Soy muy desgraciado, puesto que perdí tres hijos. Al mayor lo mató la odiosísima comadreja, echándole la zarpa por un agujero. Al segundo lleváronlo a la muerte los crueles hombres, con novísimas artes, inventando un lígneo armadijo que llaman ratonera y es la perdición de los ratones. Y el que era mi tercer hijo, tan caro a mi y a su veneranda madre, lo ha ahogado Hinchacarrillos, conduciéndolo al fondo de la laguna. Mas, ea, armaos y salgamos todos contra las ranas, bien guarnecido el cuerpo con las labradas armaduras.

Diciendo semejantes razones, a todos les persuadió a que se armaran; y a todos los armó Ares, que se cuida de la guerra. Primeramente ajustaron a sus muslos, como grebas, vainillas de verdes habas bien preparadas, que entonces abrieron y que durante la noche habían roído de la planta. Pusiéronse corazas de pieles con cañas, que ellos mismos habían dispuesto con gran habilidad, después de desollar una comadreja. Su escudo consistía en una tapa de las que llevan en el centro los candiles; sus lanzas eran larguísimas agujas, broncínea labor de Ares; y formaba su morrión una cáscara de guisante sobre las sienes.

Así se armaron los ratones. Las ranas, al notarlo, salieron del agua y, reuniéndose en cierto lugar, celebraron consejo para tratar de la perniciosa guerra. Y mientras inquirían cuál fuera la causa de aquel levantamiento y de aquel tumulto, acercóseles un heraldo con una varita en la mano —Penetraollas, hijo del magnánimo Roequeso— y les anunció la funesta declaración de guerra, hablándoles de esta suerte: —¡Oh ranas! Los ratones os amenazan con la guerra y me envían a deciros que os arméis para la lucha y el combate, pues vieron en el agua a Hurtamigas, a quien mató vuestro rey Hinchacarrillos. Pelead, pues, los que más valientes seáis entre las ranas.

Diciendo así, les declaró el mensaje. Su discurso penetró en todos los oídos y turbó la mente de las soberbias ranas. Y como ellas increparan a Hinchacarrillos, éste se levantó y les dijo:

—¡Amigos! Ni he dado muerte al ratón, ni le he visto perecer. Debió de ahogarse mientras jugaba a orillas del lago, imitando el nadar de las ranas; y los perversos me acusan a mí que soy inocente. Mas, ea, busquemos de qué manera nos será posible destruir los pérfidos ratones. Voy a deciros la que me parece más conveniente. Cubramos el cuerpo con las armas y coloquémonos todos en los bordes más altos de la ribera, en el lugar más abrupto; y cuando aquéllos vengan a atacarnos, asgamos por el casco a los que a nosotros se aproximen y echémoslos prestamente al lago con sus mismas armaduras. Y después que se ahoguen en el agua, pues no saben nadar, erigiremos alegres un trofeo que el ratonicidio conmemore.

Diciendo así, a todos les persuadió a que se armaran. Cubrieron sus piernas con hojas de malva; pusiéronse corazas de verdes y hermosas acelgas, transformaron hábilmente en escudos unas hojas de col; tomaron a guisa de lanza sendos juncos, largos y punzantes; y cubrieron su cabeza con yelmos que eran conchas de tenues caracoles. Vestida la armadura, formáronse en lo alto de la ribera, blandiendo las lanzas, llenos de furor.

Entonces Zeus llamó a las deidades al estrellado cielo y, mostrándoles toda la batalla y los fuertes combatientes, que eran muchos y grandes y manejaban luengas picas —como si se pusiera en marcha un ejército de centauros o de gigantes— preguntó sonriente “¿Cuáles dioses auxiliarán a las ranas y cuáles a los ratones?” Y dijo a Atenea:

—¡Hija! ¿Irás por ventura a dar auxilio a los ratones, puesto que todos saltan en tu templo, donde se deleitan con el vapor de la grasa quemada y con manjares de toda especie?

—¡Oh padre! Jamás iré a prestar mi auxilio a los afligidos ratones, porque me han causado multitud de males, estropeando las diademas y las lámparas para beberse el aceite. Y aun me atormenta más el ánimo otra de sus fechorías: me han roído y agujereado un peplo de sutil trama y fino estambre que tejí yo misma; y ahora el sastre me apremia por la usura —¡situación horrible para un inmortal!— pues tomé al fiado lo que necesitaba para tejer y ahora no sé como devolverlo. Mas ni aun así querré auxiliar a las ranas, que tampoco tienen ellas sano juicio: pues recientemente, al volver de un combate en que me cansé mucho, me hallaba falta de sueño y no me dejaron pegar los ojos con su alboroto; y estuve acostada, sin dormir y doliéndome la cabeza, hasta que cantó el gallo. Ea, pues, oh dioses, abstengámonos de darles nuestra ayuda: no fuese que alguno de vosotros resultase herido por el punzante dardo, pues combatirán cuerpo a cuerpo, aunque una deidad se les oponga; y gocémonos todos en contemplar desde el cielo la contienda.

Así dijo. Obedeciéronla los restantes dioses y todos juntos se encaminaron a cierto paraje. Entonces los cínifes preludiaron con grandes trompetas el fragor horroroso del combate; y Zeus Cronida tronó desde el cielo, dando la señal de la funesta lucha.

Primeramente Chillafuerte hirió con su pica a Lamehombres, que se hallaba entre los más avanzados luchadores, clavándosela en el vientre, en medio del hígado: el ratón cayó boca abajo, se le mancharon las tiernas crines, y, al venir a tierra con gran ruido, las armas resonaron sobre su cuerpo. Después Habitagujeros, como alcanzara a Cienolento, le hundió en el pecho la robusta lanza: hizo presa en el caído la negra muerte y el alma le voló del cuerpo. Acelguívoro mató a Penetraollas, tirándole un dardo al corazón, y en la propria orilla mató también a Roequeso.

Comepan hirió en el vientre a Muchavoz, que cayó boca abajo y el alma le voló de los miembros. Gozalago al ver que Muchavoz se moría, adelantóse e hirió a Habitagujeros en el delicado cuello con una piedra como de molino y a éste la oscuridad le veló los ojos.

Grandemente apesarado Albahaquero hirió al ratón con el aguzado junco, sin que luego se le acercara para recobrar la lanza. Así que lo vio Lamehombres, dirigióle un brillante dardo y no le erró, pues se lo clavó en el hígado. Y como viera que Comecosto huía, cayóse al pie de la elevada orilla. Pero ni aun así cesó de luchar, sino que le hirió; y éste vino al suelo para no levantarse más; tiñóse el lago con la purpúrea sangre y el ratón quedó en la ribera envuelto en las delgadas cuerdas de sus intestinos.

Juncalero, al ver a Taladrajamones, entró en gran temor, tiró el escudo y huyó, echándose de un salto en el agua. El irreprensible Reposaenelcieno mató a Pastinascívoro y Gozaenelagua dio muerte al rey Roejamones, hiriéndole con un canto en la parte superior de la cabeza: el cerebro le fluía al ratón por la nariz y la tierra se manchaba de sangre.

Lameplatos mató al irreprensible Reposaenelcieno, acometiéndole con la lanza; y a éste la obscuridad le veló los ojos. Puerrívoro, al verlo, cogió por el pie a Oliscasado y, apretándole con la mano el tendón, lo ahogó en el lago.

Ladrondemigajas quiso vengar a su difunto compañero e hirió a Puerrívoro en el vientre, en medio del hígado: cayó a sus pies la rana y el espíritu de la misma fuese al Hades. Andaentrecoles, cuando lo vio, tiróle desde lejos un puñado de cieno, que le manchó el rostro y por poco no le ciega.

Encolerizóse el ratón y cogiendo con su robusta mano una enorme piedra que había en la llanura, verdadera carga de la tierra, con ella hirió a Andaentrecoles debajo de las rodillas: quebróse toda la pierna derecha de la rana, y cayó ésta de espaldas en el polvo. Vocinglero acudió en su auxilio y, acometiendo a Ladrondemigajas, le hirió en medio del vientre: envasóle todo el aguzado junco y, al arrancarle la pica con su robusto brazo, todos los intestinos se desparramaron por el suelo.

Y así que lo vio en lo alto de la ribera Habitagujeros —el cual, hallándose sumamente abatido, se retiraba del combate cojeando— saltó a un foso para escapar de la horrible muerte. Roepán hirió en la extremidad del pie a Hinchacarrillos; y éste, afligido, diose en seguida a la fuga y saltó el lago.

Alguívoro, cuando le vio caído y casi exánime, abrióse paso por entre los combatientes delanteros y acometió a Roepán con el aguzado junco, mas no logró romperle el escudo y en éste se quedó clavada la punta de la pica. Pero le hirió en el eximio casco de cuádruple penacho, haciéndose émulo del propio Ares, el divinal Catorégano, único combatiente que sobresalía entre la muchedumbre de las ranas. Mas arremetieron contra él y, al verlo, no se atrevió a esperar a los esforzados héroes y fue a sumergirse en lo profundo del lago.

Figuraba entre los ratones el mancebo Robaparte, señalado entre todos e hijo del irreprensible Roedor que acecha el pan. Roedor fue a su casa y mandó a su hijo que interviniera en el combate, y éste aseguró, braveando, que había de exterminar el linaje de las ranas. Púsose cerca de ellas con ganas de combatir reciamente; rompió por la mitad una cáscara de nuez y armóse metiendo las manos en ambos fragmentos. Temerosas las ranas fuéronse todas al lago. Y aquél hubiera llevado a cabo su propósito, pues su fuerza era grande, si no lo hubiese advertido en seguida el padre de los hombres y de los dioses. El Cronión se compadeció entonces de las ranas, que perecían, y, moviendo la cabeza, dijo de esta suerte:

—¡Oh dioses! Grande es la hazaña que van a contemplar mis ojos. Muy perplejo me dejó Robaparte al gloriarse fieramente de que ha de destruir las ranas en el lago. Mas enviemos cuanto antes a Palas, que produce el tumulto de la guerra, o a Ares, para que lo aparten de la batalla no obstante su valentía.

Así se expresó el Cronida, y Ares contestóle diciendo: —Ni el poder de Atenea ni el de Ares bastarán, oh Cronida, para librar a las ranas de la perdición horrenda. Mas, ea, vayamos en su auxilio todos juntos o mueve tu arma con la cual mataste a los titanes, que eran con mucho los mejores de todos; y de esta manera quedará domeñado el más valiente, como en otro tiempo hiciste perecer al robusto varón Capaneo, al gran Enceladonte y a las feroces familias de los Gigantes. Así dijo; y el Cronida arrojó el brillante rayo. Primeramente despidió un trueno, que hizo estremecer el vasto Olimpo, y en seguida lanzó el rayo —temible arma de Zeus— que voló, serpeando, de la soberana mano. Su caída a todos les causó pavor, así a las ranas como a los ratones; mas no por eso abandonó el combate el ejército de estos últimos, que hubiera esperado aún más que antes destruir el linaje de las belicosas ranas, si Zeus, compadeciéndose de ellas desde el Olimpo, no les hubiera enviado prestamente auxiliares.

De pronto se presentaron unos animales de espaldas como yunques, de garras corvas, de marcha oblicua, de pies torcidos, de bocas como tijeras, de piel crustácea, de consistencia ósea, de lomos anchos y relucientes, patizambos, de prolongados labios, que miraban por el pecho y tenían ocho pies y dos cabezas, indomables: eran cangrejos, los cuales se pusieron a cortar con sus bocas las colas, pies y manos de los ratones, cuyas lanzas se doblaban al acometer a los nuevos enemigos.

Temiéronles los tímidos ratones y, cesando en su resistencia, se dieron a la fuga. Y al ponerse el sol, terminó aquella batalla que había durado un solo día.

Del neolítico y Antiguo Joseon a la unificación de los Tres Reinos de Corea

El neolítico hizo su aparición en la península coreana en tres oleadas sucesivas de migraciones, entre el 6000 y el 2000 A.C., implantaron una sociedad de tipo matriarcal y practicaron matrimonios exógamos con los miembros de su clan. Pero en realidad sólo se puede empezar a identificar el origen de la cultura coreana entre el 2000 y el 1000 A.C.

A partir de ese período se inicia en la península la edad de los metales, bajo la influencia de los manchues, aunque la edad de bronce sólo aparece hacia los siglos IX-VIII A.C. durando hasta el siglo IV A.C.

La extensión de los dólmenes y otros vestigios indica que tribus con una clase dirigente y en consecuencia con unidades políticas más importantes aparecieron primeramente en la región septentrional.

La primera de estas unidades políticas fue el antiguo Joseon: esta liga tribal dominó el territorio que se extiende desde la ribera del Liao, al sur de Manchuria, a la ribera del Daedong, en el centro de la actual Corea del Norte. El clan dominante de esta liga, de donde salieron la mayor parte de los jefes, era una familia que tenía el oso como tótem y cuyo fundador habría sido Dangun, el antepasado legendario del pueblo coreano.

La leyenda cuenta que el rey del cielo, Hwan-in, envió a su hijo Hwan-ung a la Tierra, donde se desposó con una osa convertida en mujer y tuvieron un hijo, Dangun, venticuatro siglos antes de Cristo; Dangun debía realizar la unión de las diversas tribus para formar un sólo reino. La era de Dangun, designada con el nombre de Antiguo Joseon, habría durado 1200 años y le habría sucedido la era de Gija durante 99 años.

A continuación, el Antiguo Joseon fue dividido en varias comunidades. Los estados de tipo tribal de Mahan, Jinhan y Byeonhan, llamados los Tres Han, fueron fundados en la parte meridional de la península y obtuvieron una reputación considerable por su organización, costumbres y artesanos.

El Antiguo Joseon fue invadido por la Dinastía Han China en el 109 A.C. y repartido en cuatro colonias chinas: Lolang, Chenfan, Xuan-tan y Lintun.

En el siglo II A.C. numerosos objetos, tales como cestas lacadas hechas de láminas de bambú y pinceles nos revelan la riqueza de Joseon. Este estado se estableció en la cuenca del Liao y en las riberas del Daedong. No obstante, desde el siglo IV A.C. ya se habían constituido algunas comunidades ciudadanas que comprendían amplios territorios bajo la autoridad de un rey.

Fue en el siglo IV A.C. cuando los coreanos conocieron los caracteres chinos y los adaptaron para transcribir su propia lengua. Desde esa época, como demuestran los vestigios arqueológicos, se interesaron tanto por la astronomía para mejorar el calendario agrícola como por las técnicas de imprenta para facilitar la educación.

A finales del siglo IV A.C. los Yen del norte de China, ejerciendo presión sobre el Antiguo Joseon, provocan el inicio del declive de este reino durante un siglo. Después, la península estuvo sucesivamente bajo la influencia del imperio Chin y de la Dinastía Han. Numerosos refugiados emigraron entonces hacia el Este de Corea. Entre 194 y 180 A.C. aproximadamente, el rey Wiman de Joseon subió al trono para reforzar su realeza. Adoptó una política expansionista, extendiendo su reino hacia el norte, el este y el el sur, lo que no sucedió sin provocar conflictos con la Dinastía Han china. Se inició así una guerra que finalizó con la instalación de cuatro comandancias chinas en la península. China tuvo el control de estos puestos durante 400 años, hasta que el aumento del poder de los estados de Goguryeo y Baekje se lo arrebataron.

El estado de Goguryeo se formó a partir del de Buyeo. Este último emergió en la cuenca del río Sunggari en el siglo IV A.C. En el 37 A.C. una facción dejó Buyeo para implantar un nuevo estado entre las cuencas de los ríos Yalu y Tung-chia, en un lugar que se denominó Goguryeo. El poder estaba en manos de una élite aristocrática, mientras que las clases inferiores estaban constituidas por granjeros y campesinos, sometidos a pagar impuestos y, finalmente, por esclavos.

De los diversos reinos confederados de este período, destacan tres estados: al norte, el reino Goguryeo, desde el 37 A.C., al sur el de Baekje en el 18 A.C. y el de Silla en el suroesto en el 57 A.C. Coexistieron con estados menores, tales como el de Yuk-Gaya y Dae-Gaya que pronto fueron invadidos por Silla.

Eran estados guerreros basados en estructuras sociales rígidas y jerárquicas al servicio de la familia real y de la aristocracia. En ellos, el budismo y el confucianismo fueron utilizados como intrumentos de poder político. Estos tres reinos se servían de las concepciones confucianas y budistas con el fin de mantener bajo la dirección del rey el funcionamiento jerárquico del sistema establecido. Estos conceptos morales y religiosos fueron fácilmente asimilados puesto que desarrollaban la filosofía de una sociedad basada en la idea de la unidad jerárquica. El confucionismo, en particular, sirvió para cimentar un orden social basado en la aristocracia, el valor moral y la importancia de la familia así como la idea del rey como padre de la familia nacional.

Así, en 372 D.C. en Goguryeo se fundó una academia nacinoal confuciana. El budismo también fue introducido en el reino de Goguryeo en 372 D.C. por un monje chino llamado Sundo e inmediatamente adoptado como religión del estado.

En 384 D.C. el budismo llegó a Baekje por mediación de un moje hindú llamado Marananta, procedente del reino chino de los Qin del Este en el valle del río Yangtse.

En Silla, durante el mismo período, el budismo fue introducido por Ado, un monje de Goguryeo. No obstante, su llegada no tuvo mucha repercusión y el budismo no cuajó en aquel reino hasta que en el siglo VI Won Pyo, procedente del sur de China, visitó Silla. Las escrituras budistas (sutra) fueron importadas de China al mismo tiempo que la organización admistrativa de tipo confuciano.

Se han hallado un gran número de vestigios con inscripciones de los Tres Reinos, a semejanza de los de la roca grabada de Onju y numerosas inscripciones como la del gran Rey de Goguryeo, el soberano Gwanggaeto. Estos restos son un testimonio de la antigua técnica y la gran habilidad de los coreanos que serán retomadas más tarde por la imprenta.

La lucha por la supremacía entre los Tres Reinos se tradujo en una serie de alianzas y estrategias fronterizas que condujeron a la victoria final de Silla, gracias a la ayuda militar de la Dinstía Tang china.

Silla derrotó a Baekje y Goguryeo en el 660 y 668 respectivamente.
La unificación de los Tres Reinos, llevada a cabo por Silla, supuso un período de florecimiento cultural para la historia de Corea.

Fuente: Historia de la imprenta coreana: de los orígenes hasta 1910. Byeong-Seon Park Minje.

El Capital de Marx a Subasta

Zentralbibliothek_Zürich_Das_Kapital_Marx_1867Acabo de encontrar un artículo curioso y, al mismo tiempo, inquietante: El capitalismo es resistente. La última prueba, la próxima subasta de una primera edición del libro que más ha logrado poner en jaque y, al mismo tiempo, hacerlo comprensible:

Una peculiar primera edición de la obra El capital, de Karl Marx (1818-1883), que lleva la firma del autor y fue regalada en su día a su amigo Johann Eccarius, será subastada por la casa Bonham de Londres el próximo 15 de junio.

Y es que claro, lo primero que uno se pregunta es si regirán las leyes del mercado, las leyes de la oferta y la demanda, las leyes que dan forma al capitalismo hasta en sus maneras más salvajes y desregularizadas. Y así es: una subasta donde el dinero no tiene valor objetivo, sino que se convierte en capital.

Según Bonham, la pieza tiene un precio estimado de salida de entre 80 mil y 120 millibras (115 mil y 173 mil dólares) y será vendida en una jornada dedicada a libros y manuscritos.

Realmente, después de esta derrota asíncrona de Karl, ¿es posible creer que el capitalismo va a caer algún día?

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