200 píxeles de certeza

En homenaje al poema 200 gramos de patatas tristes del poeta coreano Park Sangsoon a quien tuvimos el honor de conocer el lunes y con quien compartimos parte de la clase del Taller de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural Clave 53, realizamos un ejercicio consistente en escribir sendos poemas titulados:

200 (unidades) de (sustancia: tangible o intangible)

Ante lo que las personas asistentes realizaron diversos textos que luego fuimos leyendo siendo traducidas de manera oral y simultánea por la fantástica poeta y escultora Kay Woo.

Mi personal contribución al homenaje fue:

200 píxeles de certeza

Con 200 píxeles de certeza
tengo la certeza
pixelada
en una cuadrícula
pixelada
con 200 certezas fatuas
que abanican el silencio de un mar de falacias
pixeladas
hasta la más pura punta del pixel incierto.

200 píxeles de certeza
son la imagen
de mi pixelado desconsuelo.

El octavo después de sí mismo

No me lo puedo creer (o sí). Un nuevo error de redacción en la redacción de un periódico:
España es el octavo país exportador de Europa, por detrás de (1)Alemania, (2)Holada, (3)Francia, (4)Italia, (5)Reino Unido, (6)Bélgica, (7)Suiza y ¡¡¡(8)España!!!.

Es hasta gracioso, si no se piensa que no se piensa, si no se lee que no se lee. Pero pienso que no se piensa y leo que no se lee. Y me parece triste, patético y con pocas perspectivas de mejora.

La memoria de las hojas

El último libro del Gabinete Literario que ha comenzado su andadura formalmente este curso 2016-2017.

En este caso, el libro es un poemario de Susana Recóver titulado La Memoria de las Hojas y ha quedado disponible en Bubok para su impresión o adquisición digital.

El prólogo del mismo, del que soy autor, dice lo siguiente:

    Un rastro de tu aliento
    que rueda en mi piel:

    un poema.

    Instantes. Susana Recover

Se impone silencio. Habla el corazón. Un corazón entre los dedos y unos dedos de pura intuición. Se regala espacio en blanco a la orilla del mar. Se propone lectura liberada de normas para escritura liberada de vuelo de ave en medio del cielo. Se buscan palabras a ras de suelo aunque sean malévolas y escurridizas. Se ofrece poesía con el peso de unas botas, un bebé de cinco kilos o un torrente de memorias.
Todas estas aventuras se encuentran en las letras de este delicado poemario que Susana Recover ha venido produciendo desde hace más de una década.

A principios del milenio en curso, se acercó a uno de los talleres de poesía y escritura creativa que proponemos en la Asociación Cultural Clave 53 y, al menos desde entonces, me consta, Susana no ha dejado nunca de escribir. Con más o menos facilidad, ha encontrado huecos para no cesar su rayo de palabras, para continuar satisfaciendo su necesidad de ser poeta. Avatares varios que nos cuenta sutil en estas líneas, con la sinceridad y la honestidad de una poesía íntima y desnuda, carnal y visceral, pero con la ternura modulada por una inteligencia creativa y consciente.

En la poética de Recover se puede encontrar aunada con habilidad una poesía sintética, sencilla, donde podemos rastrear lejanas influencias de realistas sucios, pero también de Wis?awa Szymborska, junto a un enfoque analítico, descompositivo, casi constructivista que profundiza una mirada compleja a un entorno en constante evolución y al que se adapta con energía y sabiduría.

Carente de pretensiones esteticistas, pero con un claro interés por la palabra poética en su más pura forma, parece una poesía fácil, casi simple, sin serlo en absoluto. Es una poesía elaborada y que surge no sólo de estados emocionales temporales sino de una voluntad firme de generar versos. Voluntad que se nutre de servir de ejemplo, entre otras cosas, a su hija Irene, a quien le regala la dedicatoria de este libro, aunque quizá no tiene en cuenta que ha sido ella, Irene, quien le ha regalado a ella, Susana, la exigencia de escribirlo y con ello regalárselo a todo lector que se acerque a este texto.

Tras varios años de silencio había sido requerida por su hija para explicarle por qué no había escrito ya el libro que tenía en mente escribir. Pero la pregunta no tenía excusa, como bien saben el Bukowski de “Aire, luz, tiempo y espacio” y la autora, lectora de este maldito norteamericano, así que tan sólo había postpuesto lo inevitable: cerrar este capítulo gestor, redondear lo necesario para terminar el libro para el que llevaba goteando poemas desde hacía tres lustros.

Después de recorrer los cajones electrónicos y analógicos en busca y captura de sus antiguos escritos, afrontó la tarea de completar lo hallado con nuevas producciones que fue vertiendo durante varios meses del 2016, alcanzando cotas de calidad fruto posible de la madurez como persona y poeta.

Durante estos tiempos de trabajo, he tenido el placer de ir recibiendo el material trabajado y darle forma, una forma compleja, difícil de adecuar a una poesía libre y pausada, equilibrada, de verso corto y denso, sin florituras ni artefactos líricos, que no recargue una composición tan contenida, pero no por ello incapaz de convulsionar el motor de la emoción.

Muchos de sus poemas no tenían título así que en la edición hemos apostado por dejar un sugerente indicativo de lo que podría haber sido, apenas legible, en un gris claro casi blanco, entrecorchetado y en cursivas.

La separación en secciones no es en absoluto arbitraria y nos habla de la multitud de motivos de la poesía de esta autora que se reparten a lo largo y ancho de las visicitudes de una vida y un planeta, a ambos lados de un charco llamado océano, de Binigaus, Choroní a Córdoba o Rascafría.

Por supuesto, no podía faltar una sección dedicada a Irene, esa perla que, como decíamos antes, ha incubado en cierto modo la voluntad de nacer de este libro, que incluye algunas de las más antiguas composiciones de Susana Recover.

El poemario se cierra con una delicadísima sección de Instantes, el aware asombrado de un haiku, sobrecogimiento austero y emotivo, con una certeza y un anhelo: tras la última palabra, silencio y tras ese silencio, vendrá otro libro.

Las ondas Hertzianas de Karlsruhe

Inevitable acordarme de mi amiga María en esta conclusión del libro IDEAS que he terminado de leer hoy, después de varios meses de lenta lectura.

Curioso encontrarme con esta pequeña aventura de un científico en la ciudad que ella habita ahora, pensando que las ondas hertzianas nos mantienen unidos en esta distancia que nos separa en la tridimensional pelota cuya superficie manchamos.

Pero este libro no termina nunca de ser leído. Según lo cerraba, me daba cuenta de cuántas páginas de futuros libros me ha abierto. Me resulta fascinante poder seguir aprendido de por vida.

Pastafarismo

Hoy lanza alguien en una red social esta pregunta, así, como si nada… y claro, se monta la de sancristín. Eso sí, no se profundiza más allá de unas cuantas frases. Pero es que no es el contexto para semejante pregunta. Lo siento, no lo es.

Alguien comenta:

o que pasa es que creen que Dios es una persona una figura o que vive en un castillo de nubes en el cielo, Alguien sabe como es Dios? seguramente como nadie lo ha visto dicen que no existe, pero Dios no tiene un rostro, DIos es hechos y obras, las que vemos a nuestro alrededor, las que de la nada se volvieron un todo, lo llaman recreación, las cosas que estan hoy en las que el hombre nada tiene que ver vinieron de algun lado alguien o algo las puso alli y despues vinimos nosotros a intentar explicar de donde vino todo, Dios no tiene una varita mágica, Dios tambien es ciencia, porque pacientemente puso su obra y dejo que evolucionara, es la que vemos y no importa si estan los cientificos mas increibles nadie puede explicarla

Olvidando faltas de ortografía, que quiero asumir que eran por pereza y no por mala fe (je), me llama la atención la referencia al celebérrimo “Diseño inteligente” que quiere reintroducir la religión en el ámbito de la razón, pero con un calzador recalcitrante.

Curiosamente, este fin de semana vi la película “The most hated woman in America” que sin ser una gran película hablaba de un tema del que no se suele hablar lo suficiente que es el del ateísmo y la reclamación de la separación Iglesia-Estado.

En este país, baluarte del catolicismo más cerril y arcaico, esa reclamación suena a cachondeo, como si se pide que dejen de haber símbolos religiosos en las calles… bufff… eso sí que sería un repaso de Memoria Histórica inasumible. Procesiones, festivos religiosos, Navidades, San/Santa… lo que sea… son considerados “tradiciones” constituyentes de “lo español”.

Después de ver esa película, curiosee un poquito la Wikipedia en busca de más información sobre las asociaciones de ateos internacionales y acabé por encontrar una divertida religión:

Pastafarismo

El único Dios Verdadero

El pastafarismo (neologismo derivado de «pasta» y «rastafarismo») o religión del Monstruo del Espagueti Volador (MEV o FSM en inglés) es un movimiento social, reconocido como religión oficial por algunos países, y rechazada como tal por otros, quienes la consideran una religión paródica, surgido como protesta social en Estados Unidos para denunciar y oponerse a la difusión en las escuelas de la hipótesis del diseño inteligente, impulsada por sectores políticos y religiosos conservadores durante los mandatos del presidente George W. Bush, y a las corrientes de opinión que pretendían su equiparación con teorías aceptadas por la comunidad científica como la de la evolución biológica.

Los principios del pastafarismo fueron ideados por Bobby Henderson, licenciado en física de la Universidad Estatal de Oregón, para protestar por la decisión del Kansas State Board of Education (Consejo de Educación del Estado de Kansas) adoptada a finales de 2005 de permitir la enseñanza del diseño inteligente en las escuelas públicas como alternativa de la teoría de la evolución. Esta decisión fue finalmente revocada en agosto de 2006. Al igual que el movimiento a favor del diseño inteligente, el ideario de Henderson emplea referencias ambiguas a un denominado Diseñador Inteligente no especificado, con el fin de evitar los mandatos judiciales que prohíben la enseñanza de la religión y el creacionismo en las clases de ciencia de los centros educativos públicos estadounidenses.

Y verdaderamente, me he hecho creyente ipso facto de esta maravillosa visión del todo, donde no somos más que pequeñas manifestaciones del Apéndice Tallarínico.

¿Habrá sectas y conflictos religiosos como los de la época de la Reforma/Contrarreforma y las guerras de religión debidas a la composición de qué se supone que es el Gran Spaguetti (trigo (blanc o integral)/centeno/con aditivos…)?

Los muertos

los muertos del silencio
los muertos de la salinidad
los muertos del solsticio de primavera
los muertos de la sinceridad
los muertos del sinsabor
los muertos de la sabana
los muertos del suplicamento
los muertos de la sotana
los muertos del séquito de dios
los muertos de la sábana santa
los muertos del significado
los muertos de la significación
los muertos del soportal ciego
los muertos de la súbita marea negra
los muertos del sabor
los muertos de la suntuosidad
los muertos del sol
los muertos de la soluna

sinsentido

Estoy pensando en escribir un libro cuando la noche no aparece en lontananza y aquellas personas que se pierden por Ciudad Real viajan a lugares insospechados, sin embargo, he de reconocer que la no, la noche más larga, ha sido aquella en la que cualquier humano, cuando un humano… no sé cómo acabar las frases en las que aparece la palabra humano, ser humano o no ser humano that is the question; es mejor pensar en otra cosa antes que seguir insistiendo en la misma porque todo esto no es más que una locura sin principio ni fin cuándo se empieza a hablar sin saber qué c****** se va a decir o qué c*** se va decir, tuvo, acaba por ser un despropósito sin sentido y es muy gracioso como hasta un maldito programita de interpretación de texto oral acaba por entender que c****** no se puede decir y qué c*** tampoco se puede decir y me toca las… narices.

Recibido al dictado improvisado de la web https://talktyper.com/es/

Ya he leído

Ya he leído todo
lo que está escrito en facebook
y ahora me toca
vomitar.

aproximadamente 3001

Como de “Casi 300

Leyendo sobre los powhatan, me encuentro esta frase tan divertida como absurda:

Aproximadamente quedan 3001 powhatan en Virginia.

¡Aproximadamente 3001!

No 3000, ni más de 3000, no. 3001, aproximadamente, eso sí.

Y me pregunto cómo han aproximado, es decir, si han aproximado a la unidad, puede que, en realidad, tan sólo queden 3000,65 powhatan o, por exceso, 3001,00037 powhatan.

Pero no, no son exactamente 3001, sino que ese número mágico es tan sólo una aproximación a la cantidad de powhatan vivos, supongo. Puede que alguno esté entre la vida y la muerte… puede que alguno sea considerado medio o cuarto y mitad de powhatan, dado el mestizaje… puede… pero que la cifra sea tan simpática como 3001…

¡Divertidísimo!

Para no dejar de usar en mis clases particulares.

La comida podrida y el descubrimiento de América

Hablar de “descubrimiento” de América es polémico, como casi todo ya, pero no encuentro mejor modo de denominar a ese encuentro de civilizaciones que no dejó de ser un descubrimiento para los que aún no conocían ese lugar y esas culturas allí habitando.

Me resulta interesantísimo y divertido al mismo tiempo pensar que gracias a que la comida se pudría con suma facilidad, a los europeos del siglo XIV (y anteriores) les era imprescindible tener algo con lo que hacerla comestible, disimulando su sabor con las especias, como en ocasiones yo hago cuando un filetito se me ha pasado un día de fecha… por decirlo así y comienza a adquirir ese olor característico de comida a punto de pudrirse.

Esa necesidad impulsaba un comercio global que nunca acabé de comprender hasta descubrir ese dato en el libro IDEAS, que sostiene que la pimienta era un bien preciado en la edad media para poder aprovechar la comida hasta cuando estaba en peor estado.

Es curioso que en la mayor parte del planeta se hayan usado recetas que básicamente producían putrefacción de los alimentos como método de conservación del mismo (de ahí quesos, cervezas, salmueras, escabeches, pescados podridos del norte de Europa…).

En muchos casos, he tendido a pensar que las fuentes de Energía eran uno de los motores de desplazamiento humano y así recuerdo haber sostenido la inevitabilidad de la Operación Barbarroja o la derrota de la Alemania Nazi a consecuencia de sus dos principales derrotas relacionadas con el acceso a la energía del momento: El Alamain y Stalingrado. Su otra gran derrota fue expulsar a quienes podían haber acelerado la investigación en otra fuente energética alternativa a la petroquímica, los científicos contemporáneos que habían asimilado las teorías de la relatividad y la mecánica cuántica, que acabaron recalando en otros lugares al oeste del Atlántico. Su apuesta por la generación de energía a partir del Carbón de sus cuencas mineras no fue una buena idea y no llevaron a buen término su investigación en hidrogenación.

Pero no había sido consciente de que anteriormente a la industrialización las fuentes de energía eran más, digamos, agrarias, provenientes de la fuerza animal y vegetal directa.

En un sentido muy básico, la energía (humana) se obtenía del alimento y eso era por tanto lo más importante, pero su alimentación no tenía buenas formas de almacenaje y se corría el riesgo de pérdida de eficacia energética en la misma, lo que hacía importante la disposición de especias como la pimienta (y otras) que pudiesen alargar la vida útil de la fuente energética básica: la cárnica. Cereales aparte, que son de otro tipo y cuya fermentación era altamente importante.

En resumen:

1.- Para que la comida pudiese usarse más de lo que hoy consideraríamos razonable, se necesitaba pimienta que se traía de lugares tan alejados como Vietnam o China vía la ruta de la seda.

2.- Cuando fue difícil (sería otra historia) acceder a la pimienta de la manera habitual debido principalmente al dominio de la región intermedia por tribus o naciones túrquicas, se dieron las condiciones para buscar nuevas rutas al origen de la misma saltándose las restricciones que imponían estos pueblos.

3.- En la búsqueda de “las indias” se acabó por dar con un continente que, entre otras cosas, proporcionaba nuevos alimentos, pero no se detuvo la necesidad de encontrar una fuente de pimienta y otras especias, por lo que se siguieron buscando rutas alternativas.

4.- Magallanes (amén de los periplos portugueses periafricanos) llegaron a encontrar esas vías que daban acceso a un producto para comer carne podrida disimulando su sabor.

5.- Entretanto, de 2 a 4 se habían producido tantos cambios que la pimienta dejó de ser tan importante… pero eso ya podríamos decir que es demasiado “moderno”.

Página siguiente »