Monte Athos o los primeros incel

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/por-que-monte-athos-no-pueden-entrar-mujeres_21539

Existe este pedazo de tierra dentro de la Unión Europea, en concreto dentro del país heleno, que tiene prohibida la entrada a las mujeres, así, porque sí, por si los monjes resultan tentados carnalmente, lo que no dice mucho de su capacidad para autogobernarse, pero tampoco demasiado de la imaginación para ser tentados con otras carnes.

Es pavoroso que se permitan esta pequeñas cosas y sean unas anécdotas divertidas en lugar de un bochornoso episodio de homofobia, misoginia, transfobia, etc, etc, etc… y todo eso, claro está, como de costumbre, con una excusa tan baladí como la religión.

¡Cualquier religión que trate de manera diferente a hombres y mujeres (cis o trans) (hetero u homo u…) es absolutamente despreciable y contraria a los derechos humanos!

Luego no es de extrañar que exista en la actualidad ese absurdo fenómeno de los incel:

Incel, o íncel es un acrónimo de la expresión inglesa involuntary celibate, ‘celibato involuntario’). En sus orígenes el termino fue acuñado por una mujer canadiense en 1997 que creó el Proyecto de “Célibe Involuntario” como una fuente de consuelo y apoyo para personas que experimentaban soledad, falta de reconocimiento y apoyo social permitiéndoles un espacio para crear comunidad, expresarse y hablar de ello en virtud de las experiencias compartidas.

Luego de su creación, el ecosistema incel fue manifestándose en comunidades virtuales, integradas en su mayoría por varones, que fueron desarrollando una cultura propia. A través de los foros incels fueron in crescendo en expresiones de misoginia, hostilidad, apología de la violencia hacia las mujeres y personas LGBTIQ+, deshumanizandolas y responsabilizandolas por su falta de interacciones sexo-afectivas, llegando incluso a promover o realizar actos de violencia extrema.

Antonio Gramsci

Artículo de La broma infinita sobre Antonio Gramsci encontrado en Facebook, en el siguiente enlace:
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=122107446825252882.

Lo reproduzco casi completo (con mínimas adaptaciones) porque me ha parecido fundamental.

Antonio Gramsci: Un hombre que un dictador encerró específicamente porque sus ideas eran peligrosas.

Antonio Gramsci nació el 22 de enero de 1891 en Ales, un pueblo chico de Cerdeña, la isla más pobre de Italia. Era el cuarto de siete hijos. A los siete años una enfermedad le deformó la columna y le dejó una joroba para siempre. A los ocho, su padre fue preso por rencillas políticas entre terratenientes locales y la familia quedó en la indigencia. Antonio tuvo que dejar la escuela y trabajar.

Años después escribió que durante ocho meses había hecho una sola comida al día. Que había llegado al tercer año del colegio en condiciones de desnutrición grave. Que su cuerpo era un problema constante que había que resolver para poder pensar. Siguió estudiando bajo esa condición.

Hay algo en la imagen de un niño jorobado y hambriento que aprende solo porque no puede hacer otra cosa que me resulta más elocuente y necesario mencionar antes que cualquier análisis biográfico.

No es un tipo de héroe. Es obstinación humana. Una terquedad específica de alguien que entiende desde muy temprano que el conocimiento es lo único que nadie le puede quitar y va más allá de su físico deplorable.

Su hermano mayor Gennaro le pasaba prensa socialista desde que Antonio tenía trece años. A los diecinueve empezó a leer a Marx. A los veinte ganó una beca para estudiar filología en la Universidad de Turín, en el norte industrial de Italia. La beca era tan pequeña que no le alcanzaba para nada. En Turín encontró lo que Cerdeña nunca le había dado: miles de obreros organizándose, fábricas creciendo, sindicatos formándose.

Gramsci los miraba con la curiosidad de alguien que había crecido en la pobreza y que por primera vez veía una pobreza organizada en lugar de dispersa y resignada. Y ahí empezó a construir la pregunta.

¿Por qué la gente obedece?

La respuesta obvia es el miedo. El poder usa la fuerza y la gente obedece para no ser aplastada. Pero Gramsci miraba a su alrededor en Turín y veía que el miedo no alcanzaba para explicar todo. La mayoría de los obreros de las fábricas no pensaban que el sistema era injusto. Pensaban que era así como funcionaba el mundo. Los campesinos de Cerdeña donde él creció no creían que merecían más. Creían que su lugar era ese.

¿Pero quién les había enseñado eso?

Gramsci pasó años rastreando la respuesta y llegó a un concepto que llamó hegemonía. No era una palabra nueva pero él le dio un significado y eso lo cambió todo. La hegemonía es el control que un grupo ejerce sobre el resto, no a través de la fuerza sino a través de las ideas. Cuando los valores y la visión del mundo de los que mandan se convierten en los valores y la visión del mundo de todos, el poder no necesita usar la fuerza. La gente ya piensa como él necesita que piense. Y los instrumentos de ese control no son las armas. Son la escuela. La iglesia. Los diarios. La cultura popular. Las historias que una sociedad se cuenta sobre sí misma para explicar por qué las cosas son como son y no de otra manera.[1]

Si Gramsci tenía razón, y la evidencia histórica sugiere que sí, entonces el control más efectivo es el que no se ve. El que opera a través de las ideas que creemos propias. El que funciona mejor cuando la gente está convencida de que está pensando libremente.

Y la pregunta que eso genera es incómoda: ¿cómo sabes cuándo estás pensando por ti mismo y cuándo estás pensando lo que alguien más necesita que pienses?

Gramsci no respondió eso. Pero señaló algo: «El primer paso es entender el mecanismo. Ver cómo funciona». Y eso era exactamente lo que Mussolini no podía permitir que nadie dijera en voz alta.

En 1913 Gramsci se afilió al Partido Socialista Italiano. En 1919 fundó la revista L’Ordine Nuovo que se convirtió en el periódico más influyente de la izquierda italiana. En 1921 fue uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano. En 1924 fue elegido diputado y se enfrentó verbal y directamente a Mussolini en el Parlamento. Ese día el dictador lo identificó como enemigo definitivo. En 1926 Mussolini disolvió todos los partidos políticos y eliminó la inmunidad parlamentaria. El 8 de noviembre de ese año, agentes del régimen detuvieron a Gramsci en Roma. Tenía treinta y cinco años.

En el juicio de 1928, el fiscal pronunció la frase que lo haría famoso para siempre: «Debemos impedir que este cerebro funcione durante veinte años». No fue una exageración. Fue una declaración de intenciones. El Estado italiano no acusaba a Gramsci de haber cometido un crimen. Lo acusaba de pensar. De tener un cerebro que entendía cómo funcionaba el poder y que podía explicárselo a otros en lenguaje que cualquier persona podía entender. Eso era lo peligroso. No las bombas ni los planes de revolución. La claridad con la que expresaba temas complejos.[2]

Lo que siguió fueron once años que destruyeron su cuerpo sin tocar su cerebro. Algunas de sus dolencias por citar algunas: Arteriosclerosis. Tuberculosis pulmonar. Tuberculosis ósea. Enfermedad de Pott que le destruyó vértebras. Gota. Hemorragias cerebrales. Perdió casi todos los dientes. Pasaba temporadas enteras sin poder moverse de la cama.

En 1929 pidió autorización para tener cuadernos y lápices. Se los dieron.

Empezó a escribir con letra chiquita para que los guardias no pudieran leer el contenido tan fácil. Escribió sobre filosofía, cultura, historia, política, educación, teatro, literatura, lingüística. Casi tres mil páginas. 32 cuadernos que son hoy una de las obras filosóficas más importantes del siglo XX.[3]

Encerrar a alguien para que no piense es una lógica que asume que el pensamiento necesita libertad para funcionar. Gramsci demostró que no. Que el pensamiento, cuando es suficientemente duro de corromper, funciona mejor en las condiciones más adversas porque no tiene otra cosa en que pensar. El cerebro que querían detener durante veinte años lleva casi noventa funcionando en universidades, movimientos sociales y en cualquier conversación seria sobre cómo el poder convence a la gente de que lo que existe es lo único posible.

En 1932, desde la celda, supo que le habían nacido dos hijos con su esposa Julia Schucht, una violinista rusa que había conocido en Moscú en 1922. Los niños crecieron en la Unión Soviética. Gramsci nunca los vio por lo menos en persona. Le enviaban fotos. En una carta a su cuñada escribió que había tenido una gran alegría al ver las fotos porque por fin podía comprobar que sus hijos tenían cabeza y piernas, que desde hacía años solo veía sus cabezas y empezaba a dudar de si no se habrían convertido en ángeles sin alas.[4]

Lo liberaron con libertad condicional en 1934 cuando su salud era ya era terminal.

El 27 de abril de 1937 murió de una hemorragia cerebral en una clínica de Roma. Tenía cuarenta y seis años. Seguía «técnicamente» detenido cuando murió.

Los 32 cuadernos salieron de la cárcel escondidos gracias a su cuñada Tatiana Schucht. Llegaron a Moscú. Palmiro Togliatti, su compañero de la universidad de Turín que había sobrevivido al fascismo en el exilio, los organizó y los publicó entre 1948 y 1951. El mundo que los leyó quedó transformado.

El concepto de hegemonía se convirtió en una herramienta que los investigadores de ciencias sociales, comunicación y política usan hasta hoy para analizar cómo funcionan los sistemas de poder. Explica por qué ciertos valores se presentan como naturales cuando son construcciones históricas. Explica por qué la gente a veces actúa contra sus propios intereses (sin saberlo). Explica por qué los medios de comunicación, las redes sociales y el entretenimiento masivo son campos de batalla políticos (aunque no parezcan).

Cualquier persona que pueda señalar ese mecanismo en voz alta y (en lenguaje que otros entiendan) se convierte automáticamente en una amenaza para ese control. No importa si tiene título de universidad o no. No importa si es periodista o no. No importa si tiene respaldo institucional o no. Lo que importa es la claridad para explicar. La capacidad de ver el mecanismo y explicarlo. Eso fue lo que encerró a Gramsci.

Gramsci lo llamaba el intelectual orgánico. Alguien que traduce el poder a lenguaje popular. Siempre fue peligroso en cualquier época.

Gramsci fue enterrado en el cementerio acatólico de Roma (donde sepultaban a gente no católica o atea). Su lápida solo contiene una corta inscripción latina «Cinera Antonii Gramsci» (las cenizas de Antonio Gramsci)… y encima está mal escrito porque debería poner «cineres». “Cinera» es una forma gramaticalmente incorrecta en latín clásico. Lo correcto para referirse a las «cenizas» es el plural de cinis, que es «Cineres». El uso de «Cinera» en la lápida de Gramsci ha sido motivo de debate durante décadas; algunos lo atribuyen a un simple error de picapedrero o un descuido de quienes encargaron la inscripción, mientras que otros han intentado (sin mucho éxito) buscarle alguna raíz en el latín vulgar. Es una ironía bastante particular que uno de los intelectuales más rigurosos de la historia termine con una errata eterna sobre su tumba.


Notas:

  • [1]: Gramsci, A. (1929–1935). «Quaderni del carcere» Edición crítica de Valentino Gerratana. Einaudi, 1975. El concepto de hegemonía se desarrolla principalmente en los cuadernos 10, 12 y 13.
  • [2]: Fiori, G. (1966). «Vita di Antonio Gramsci». Laterza. La frase del fiscal está documentada en los registros del juicio de 1928 y citada en múltiples biografías académicas.
  • [3]: El número de cuadernos varía entre fuentes. La edición crítica de Gerratana de 1975, considerada la referencia académica, organiza el material en cuatro volúmenes con aproximadamente 2.848 páginas de texto original.
  • [4]: Gramsci, A. (1947). «Lettere del carcere». Einaudi. La carta sobre las fotografías de sus hijos es una de las más citadas como testimonio de la dimensión humana de Gramsci.

Fuentes

  • Biografías y Vidas. (2023). «Antonio Gramsci».
  • Fiori, G. (1966). «Vita di Antonio Gramsci». Laterza. [Edición española: «Vida de un revolucionario». Capitán Swing, 2022]
  • Gramsci, A. (1947). «Lettere del carcere». Einaudi. [Edición española: «Cartas desde la cárcel». Cuadernos para el Diálogo, 1975]
  • Gramsci, A. (1929–1935). «Quaderni del carcere». [Edición crítica de Valentino Gerratana. Einaudi, 1975. Edición española: «Cuadernos de la cárcel». Era, 1981]
  • Hall, S. (1980). Cultural studies: Two paradigms. «Media, Culture & Society», 2(1), 57–72.
  • Psicología y Mente. (2024). ‘Antonio Gramsci: Biografía de este filósofo marxista».
  • Wikipedia. (2025). «Antonio Gramsci».

La paz como obra de arte

En medio de este escenario convulso, yo he decidido recuperar esta postal que tenía desde hace décadas guardada entre mis viejos apuntes de arte, del maravilloso Wolf Vostell, quien afirma:

«Yo declaro la paz como la mayor obra de arte»

Allá por los años 70 también el mundo era un lugar convulso y quedaban aún por suceder terribles acontecimientos como los golpes militares en Chile o Argentina, entre otros… y lo que vendría después.

Mientras tanto, yo vuelvo a declarar, con Vostell, la paz como la mayor obra de arte… y el arte como un formidable camino hacia la paz.

El silencio, espera en el recibidor.

Primera sesión de N’Clave de Po(esía) en BPM Iván de Vargas

Comenzar en un sitio nuevo (para la actividad) siempre supone un reto, una incertidumbre, que en esta ocasión se saldó con un flujo de personas deseando asistir al evento que superó mis expectativas: más de 40 personas acudieron al acto, delicado, sencillo, casi trivial, en el que nos leemos poesía en grupo sin más, sin comentarios, sin aplausos, sin alharacas, pero con respeto absoluto y libertad máxima.

Siempre presumo de que, en esta actividad, no es preciso establecer ningún tipo de normas, orden, organización, para que todas las personas asistentes sientan que tienen la posibilidad de leer, de permanecer escuchando, de lanzarse al ruedo de lo que sería un recital, y nadie «pisa» a nadie, ni nadie es más o menos que nadie. La autogestión llevada al extremo demostrando su capacidad de funcionamiento autónomo.

En esta ocasión, llegó a haber un singular momento en el que las casi 4 decenas de personas guardaron un riguroso silencio atento a la lectura de un poema por parte de una asistente que tenía una severa afonía. Fue muy bello saber que me rodeo de gente tan generosa, tan delicada, tan bella…

Consentimiento

miento si no digo que
esta palabra
es la palabra
esta palabra
es el futuro
y debió haber sido
el pasado
esta palabra
es crisis política
es crisis social
es crisis económica
es crisis financiera
es crisis internacional
es crisis filosófica
es crisis ética
es crisis religiosa
es crisis feminista
es crisis literaria
es crisis poética
es crisis mental
en cuanto cambio
consentimiento
sentimiento
miento

o mento el sentimiento
con consentimiento

no miento

consentimiento
de olvidar
pedir perdón
antes que
pedir permiso

consentimiento
es la palabra
o
no será

y será
muy triste
una vergüenza
una debacle
una pesadilla
una catástrofe
sin apóstrofe

consentimiento
o muerte

consentimiento
es la última frontera

¿qué hay
al otro lado?

Resúmenes generativos

Leyendo un TFG de mi sobrina Jimena de la Rosa, me sugiere el PDF Reader de mi Smartphone resumírmelo «generativamente», es decir, generando algo que no estaba, pues es el significado de tal palabra. Eso sería no leer el TFG sino un resumen, un extracto, después de preguntarme que si tengo poco tiempo.

Yo me pregunto si no sería mejor que me ofreciese otra vida o algo similar, días de 28 horas o, ya que estamos delirando, una redistribución global de la riqueza que permitiese disponer de más tiempo para actividades como esta y no para las pecuniarias.

Es decir, que en lugar de ofrecer un verdadero cambio estructural, lo único que me ofrece es seguir viviendo una vida limitada de tiempo mientras quienes generaron esa herramienta viven vidas espléndidas en las que su tiempo pueden usarlo para leer lo que les dé la real gana, sin preocuparse por su poco tiempo disponible.

Es triste. Pero me enfada.

Y sigo diciendo: NO. Me apañaré con el tiempo que tengo para hacer «lo que quiero» en la medida de mis posibilidades.

Esto, poco a poco, me está convirtiendo en un ser humano desfasado en el tiempo, anacrónico, en una palabra.

Internet ha muerto

El otro día vi este vídeo de esta mujer a quien sigo desde hace tiempo en Internet (esa que ha muerto) y me ha dejado conmocionado. No por lo pertinente o trágico, sino porque es como sentirme ingenuo de toda la vida, de haber creído en esta utilidad desde sus inicios que me vanaglorio de representar.

A la menor ocasión comento que fui la primera persona en introducir una dirección IP (Internet Protocol) en los servicios informáticos de las Cajas Rurales, de instalar uno de los primeros cortafuegos (israelí, dicho sea de paso) de España y uno de los primeros servidores de comercio electrónico (Netscape Commerce).

Fui de las primeras personas en este país, después de haber visto su auge en Australia en programar (aunque sea incorrecta la palabra) en HTML una página estática.

Yo creé mi propia página web con un curriculum básico allá por los 90 del milenio pasado.

En la época previa había creído que HTML no acabaría por imponerse y llegué a proponer un «lenguaje» de hipertexto paralelo, llamado HDL (Hypertext Definition Language para la generación de hipertextos dentro de la herramienta Multius de desarrollo de aplicaciones Multimedia perteneciente al Grupo de Multimedia del Instituto de Ingeniería del Conocimiento).

Fui de los primeros en tener conexión telefónica privada a Internet con Goya Servicios Telemáticos, después de salir de la universidad donde tuve correo electrónico previo a que se estandarizase la arroba sustituyendo al AT previo, así que mi primera dirección de email fue «JMDOMIN AT EMDCCI11».

Era el comienzo de una época de optimismo en la que creíamos que ARPANET dejaba de ser un arma para convertirse en una herramienta democratizadora, una herramienta de conexión global que exprimí al máximo en mi «tardía adolescencia» cuando mi sempiterna soledad, mi búsqueda por «encontrar un alma que se pareciera a mí y no podía encontrarla», participando en grupos de debate internacionales, que no necesitaban moderación y funcionaban con respecto, como el obsoleto news/UseNet: (NNTP) soc.culture.spain.

Ya no funciona ningún viejo enlace. Todo lo anterior a hace 5 años parece muerto, como zombie aburrido.

Ahora vivimos una época muy diferente, en la que hasta las personas a quienes llaman nativas digitales empiezan a comprender que aquellos tiempos optimistas (ingenuos) ya no existen. Se fueron para no volver.

Internet desde hace años es el patio trasero de unas cuantas empresas gigantes que nos dejan jugar a la pelota sin hacer ruido y sin molestar.

Y casi nada molesta.

Lo más detestable, lo más abyecto, se encubre dentro de lo que se denomina erróneamente como libertad de expresión, sin embargo no se permite la libertad cuando se trata de pedir moderación a las políticas que favorecen la acumulación de poder, la descentralización de una red que nació con voluntad de ser descentralizada… Es la ley de la selva, pero solo hay una docena de leones. Los demás somos ñus, antílopes o animales lentos y torpes que no ven más allá de sus orejas.

Internet ha muerto, sí.

La IA es solo la puntilla con la que apuñalar la nuca al bóvido agonizante.

Rosalía y el Genocidio de Gaza

En respuesta a la polémica desatada por las acusaciones de la cantante Rosalía de “silencio cómplice” y el rechazo del diseñador de moda Miguel Adrover.
(Un resumen de lo que pasó se puede leer en
https://elpais.com/cultura/2025-08-10/lecciones-del-caso-rosalia-tienen-que-hablar-o-callarse-los-artistas-sobre-la-guerra-en-gaza.html )

Rosalía es una cantante famosa, con gran poder mediático, pero es una cantante a la que se ha exigido una condena expresa a lo que está ocurriendo en Gaza desde octubre de 2023 y le piden (exigen) que afirme que se trata de un genocidio, así, sin ambages, sin tibieza, sin un mínimo de equidistancia: la equidistancia ha muerto.

Hay que posicionarse con soflamas simples, obvias, de condena del genocidio.

Busco la definición de la RAE de genocidio y encuentro una única acepción:

genocidio: Del gr. génos ‘estirpe’ y -cidio. m. Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad.

Y, siguiendo en la RAE (que no considero una organización altamente progresista) encuentro como primera acepción de holocausto:

holocausto: 1. m. Gran matanza de seres humanos.

El famoso (tristemente) 7 de octubre de 2023 el grupo terrorista Hamás llevó a cabo un atentado execrable que condenó casi una unanimidad mundial. Fue una masacre despiadada, una gran matanza de seres humanos. Pero no fue un genocidio. Aunque sea comprensible el miedo de Israel a ser atacado y eliminado de la faz de la Tierra como nación.

Pero, ¿Qué es Israel y el sionismo sino un acto deliberado de expulsión sistemática de un grupo humano por motivos religiosos de la región antaño conocida como Palestina?

Sin remitirse a un remoto pasado, de historia basada en unas deidades que, curiosamente, coinciden, sin hablar de descendencias de seres mitológicos como Sem, Ismael, Abraham, Isaac y sin referirse a hebreos, filisteos ni cananeos, el sionismo de Theodor Herzl de finales del siglo XIX está tan trufado de racismo como los pogromos que el pueblo judío estaba sufriendo en sus carnes en esa misma época; sus pretensiones de crear una patria para los judíos del mundo pasaba por despreciar a otros pobladores a los que se comenzó sistemáticamente a excluir ya en el siglo XIX por considerarse inferiores y, por supuesto, no elegidos por el dios de la tierra prometida.

De «Los Protocolos de Sion» se pasó a «Los Amantes de Sion» que crearon más de 20 poblados judíos en una tierra ya habitada y, desde entonces, hace ya más de 125 años, bajo el discriminatorio lema de «trabajo hebreo», se excluyó la posibilidad de convivencia con los habitantes de la tierra ocupada o adquirida.

Masivas compras de terreno con prohibición de reventa a no-judíos fue una de las tácticas sistemáticas de conquista territorial que produjo un paulatino desequilibrio demográfico en favor del crecimiento de población judía que agitó revueltas árabes que hoy se tacharían de terroristas (también en aquel entonces, ya a principios del siglo XX) pero no hubo reparos en aliarse con líderes árabes por parte de los franceses y, sobre todo, ingleses, con el fin de combatir a los Imperios Centrales, principalmente al decadente Imperio Turco, de cuyo desmembramiento obtuvieron pingües beneficios de los que hoy en día siguen aprovechándose.

El vergonzoso Acuerdo Sykes-Picot y la posterior y abominable Declaración Balfour (recuerdan a aquellos tratados con los pueblos indígenas amerindios siempre incumplidos por la expansión estadounidense), cimentaron la actualmente vigente Ley del Retorno (Israel) de 1950 que garantiza a cualquier judío del mundo su derecho a migrar a Israel, en clara oposición con la Declaración Universal de los Derechos Humanos pues discrimina explícitamente en función de «raza» y religión colisionando frontal con el Artículo 2.

Ya sé (no soy naïf) que otros países discriminan, que los Derechos Humanos parecen ser algo utópico e inalcanzable aunque a fecha de hoy parece que sean algo directamente olvidado incluso como objetivo a largo plazo.

Las «aliot», inmigración planificada, alentada por razones ideológicas (religiosas) más que prácticas, propugnaron (propugnan) una radicalización del sionismo cada vez más racista hasta llegar a ser reconocido así en la Resolución 3379 de la Asamblea General de la ONU (Declara que el sionismo es una forma de racismo y discriminación racial. 2400a. Sesión Plenaria, 10 de noviembre de 1975) en vigor desde el 1975 al 1991, cuando la caída del Muro y los colapsos soviéticos cedieron paso a un nuevo orden mundial.

(Texto íntegro de la 3379 Resolución de la Asamblea General de la ONU: https://documents.un.org/doc/resolution/gen/nr0/791/10/pdf/nr079110.pdf )

Pero en esa época ya poco quedaba de la región antaño conocida como Palestina y ya se hablaba, como hoy, de Gaza, de Cisjordania, de Israel, como si fuese una «solución de los tres estados», cuando se parece más a la nazi «solución final» que desemboque en otra (si no la misma desde hace casi siglo y medio) nakba o diáspora palestina de desposesión de tierras, de recursos, de derechos, de vida…

Siguiendo a rajatabla una «sistemática eliminación de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión» que derivará en la creación de reacción violenta (la violencia engendra violencia) de un espejo de Irgun (organización terrorista sionista fundada en 1931), de la que desciende Herut, que se funde con Likud, en el poder en Israel desde 1977, presidido hoy por Benjamin Netanyahu.

Parece mentira (o broma macabra) que el fundador de este partido, Menájem Beguín, recibiese el Premio Nobel de la Paz en 1978, pero es que el Premio Nobel de la Paz y su listado de ganadores asemeja un chiste de El Mundo Today. Cualquier día se lo otorgan a Donald Trump. No hay de qué extrañarse.

Me he olvidado de Rosalía y de la exigencia de su posicionamiento, me olvido de colgar banderas palestinas, de hacer memes con la estrella de David convertida en una esvástica o de todo lo contrario.

No me olvido de las guerras entre el estado de Israel y sus estados vecinos que no reconocen su derecho a existir, como Israel (el sionismo) niega el derecho a existir de los habitantes del Mandato Británico Palestino, que albergan la idea expansionista de la conquista de Jordania, de Siria en el sueño bíblico (maldito librito) de la «Tierra de Israel».

No me olvido de las rebeliones árabes que, desde principios del siglo XX, fomentan ataques a asentamientos judíos en sus tierras, no me olvido de condenar sus métodos crudelísimos, sus organizaciones terroristas…

No me olvido de la discriminación de la mujer hasta su represión en la mayoría de los países islámicos (no confundo con árabes, ni magrebíes, así como no confundo judío con israelí, ni semita con hebreo, ni salafista con islámico, ni sionista con nacionalista).

No me olvido del 7 de octubre, detonante de esta desproporcionada respuesta a la que llamo sin ambages genocidio, pero extiendo su origen a antes de la shoá, que no minimizo ni pido revisionar, ni siquiera comparo esta masacre de Gaza (a la que no comprendo como alguien se atreve a denominar guerra o conflicto) con el holocausto nazi.

No me olvido de la alianza árabe con el III Reich y su aquiescencia con el exterminio del pueblo judío.

No me olvido de Eichmann ni de Hannah Arendt y sus conversaciones (y su romance) con Heidegger de quienes tengo pendiente (sobre la mesa) leer su correspondencia.

No me olvido del imperialismo occidental y su avaricia o sus trazados fronterizos colonialistas, ni de su racismo enmascarado de apoyo indirecto a quienes se manchan de sangre.

No me olvido de quienes guardan silencio (pero no sé si me atrevo a llamarles «cómplices»).

Casi me olvido, pero no, de los miles de misiles y drones lanzados desde Líbano por Hezbolá, o los ataques de y hacia Irán, ni de los misiles o drones de Hamás y algunos hospitales escudos humanos que no excusan un exterminio indiscriminado y que acabarán engrosando las filas del odio y la autodefensa, según quien narre la historia.

Me olvido de Rosalía a quien no otorgo omnipotencia y quisiera olvidar las exigencias, pero no puedo, de afines y contrarios, de próximos y ajenos, exigencias de opiniones más o menos auto(in)formadas, más o menos autocríticas, exigencias de boicots, exigencias de simplificación, exigencias de urgencias en conflictos centenarios viviendo pendiente de la última noticia, de lo nuevo, de aquello inter-medio en lo que he de fijarme, sobre lo que tengo que saber qué decir, qué hacer, con quién estar, cómo manifestarlo, dónde pronunciarme, gritar el horror como si pudiera no hacerlo, como si me gustase que más de dos millones de personas estén en una prisión a plena vista de un mundo mudo, sin que se respeten tratados internacionales de derechos humanos que garantizasen un mínimo de posibilidad de supervivencia.

Pero no me olvido que esto no es de ayer, no lleva dos años de recorrido, sino siglo y medio.

No olvido siglo y medio de Israel llevando forzando un «desplazamiento (eliminación) sistemático de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad», es decir, la única acepción de la palabra genocidio.

Giusseppe Domínguez
Taramundi, Asturias, agosto de 2025.

Gaza

En respuesta a la pregunta de Sara Mansouri Bellido:
«¿Qué hacer como poetas en un mundo así?»
Giusseppe Domínguez
Taramundi, Asturias, julio de 2025.

¿Qué hacer como poetas en un mundo así?
¿Qué hacer como taxistas en un mundo así?
¿Qué hacer como médicos en un mundo así?
¿Qué hacer como electricistas en un mundo así?
¿Qué hacer como camioneras en un mundo así?
¿Qué hacer como camareros en un mundo así?
¿Qué hacer como trapecistas en un mundo así?
¿Qué hacer como relojeros en un mundo así?
¿Qué hacer como leñadoras en un mundo así?
¿Qué hacer como contables en un mundo así?
¿Qué hacer como ganaderos en un mundo así?
¿Qué hacer como profesoras en un mundo así?
¿Qué hacer como cristaleros en un mundo así?
¿Qué hacer como floristas en un mundo así?
¿Qué hacer como telegrafistas en un mundo así?
¿Qué hacer como bomberos en un mundo así?
¿Qué hacer como hosteleros en un mundo así?
¿Qué hacer como informáticas en un mundo así?
¿Qué hacer como peluqueros en un mundo así?
¿Qué hacer como actores en un mundo así?
¿Qué hacer como diseñadoras en un mundo así?
¿Qué hacer como pintores en un mundo así?
¿Qué hacer como costureras en un mundo así?
¿Qué hacer como cocineros en un mundo así?
¿Qué hacer como enfermeros en un mundo así?
¿Qué hacer como libreras en un mundo así?
¿Qué hacer como pescadores en un mundo así?
¿Qué hacer como soldadoras en un mundo así?
¿Qué hacer como limpiadores en un mundo así?
¿Qué hacer como carpinteras en un mundo así?
¿Qué hacer como oftalmólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como barrenderos en un mundo así?
¿Qué hacer como terapeutas en un mundo así?
¿Qué hacer como futbolistas en un mundo así?
¿Qué hacer como albañiles en un mundo así?
¿Qué hacer como fontaneras en un mundo así?
¿Qué hacer como telefonistas en un mundo así?
¿Qué hacer como agricultoras en un mundo así?
¿Qué hacer como pilotos en un mundo así?
¿Qué hacer como otorrinolaringólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como dentistas en un mundo así?
¿Qué hacer como tenderos en un mundo así?
¿Qué hacer como repartidoras en un mundo así?
¿Qué hacer como traductoras en un mundo así?
¿Qué hacer como oficinistas en un mundo así?
¿Qué hacer como fruteras en un mundo así?
¿Qué hacer como recaudadores en un mundo así?
¿Qué hacer como sastres en un mundo así?
¿Qué hacer como sepultureras en un mundo así?
¿Qué hacer como tractoristas en un mundo así?
¿Qué hacer como zapateras en un mundo así?
¿Qué hacer como banqueros en un mundo así?
¿Qué hacer como policías en un mundo así?
¿Qué hacer como farmacéuticos en un mundo así?
¿Qué hacer como veterinarias en un mundo así?
¿Qué hacer como escaparatistas en un mundo así?
¿Qué hacer como decoradores en un mundo así?
¿Qué hacer como curas en un mundo así?
¿Qué hacer como ingenieras en un mundo así?
¿Qué hacer como arquitectas en un mundo así?
¿Qué hacer como periodistas en un mundo así?
¿Qué hacer como carteros en un mundo así?
¿Qué hacer como constructores en un mundo así?
¿Qué hacer como puericultoras en un mundo así?
¿Qué hacer como podólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como filólogos en un mundo así?
¿Qué hacer como filósofas en un mundo así?
¿Qué hacer como políticos en un mundo así?
¿Qué hacer como tenistas en un mundo así?
¿Qué hacer como jardineros en un mundo así?
¿Qué hacer como tertulianas en un mundo así?
¿Qué hacer como soldados en un mundo así?
¿Qué hacer como generales en un mundo así?
¿Qué hacer como economistas en un mundo así?
¿Qué hacer como abogadas en un mundo así?
¿Qué hacer como pianistas en un mundo así?
¿Qué hacer como socorristas en un mundo así?
¿Qué hacer como bibliotecarios en un mundo así?
¿Qué hacer como ornitólogas en un mundo así?
¿Qué hacer como apicultores en un mundo así?

Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar el horror.
Gritar lo inefable.

¿Qué hacer como personas en un mundo así?

¿Qué es hacer?
¿Qué es como?
¿Qué es personas?
¿Qué es mundo?
¿Qué es así?

Parecen
preguntas obvias
pero a mí no me parecen
preguntas obvias.

¿Es “hacer” publicar un mensaje
en una red social?
¿Es “hacer” reenviar un mensaje
ni siquiera escrito
o producido
por quien lo reenvía?
¿Es “hacer” gritar?
¿Es “hacer” no hacer,
no gritar,
no comunicarse,
no verbalizar,
no escribir,
no reenviar,
no algo?
¿Es “hacer” viajar
o no viajar?
¿Ser o no ser?
¿Estar o no estar?
¿Es “hacer” pensar en
qué, cómo, cuándo, dónde o
por qué hacer?

¿Es “como” una manera de decir
que no lo sabemos?
¿Es “como” una forma de decir
que sí lo somos?
¿Es “como” un tropo,
una metáfora, una comparación?
¿Es “como” para ser
o no ser?
¿Es “como” o “cómo”,
buscando la manera,
el modo,
la forma,
la posibilidad,
incluso,
de hacer algo,
lo que sea
aunque no se sepa qué?

¿Qué hacer como personas?

¿Podemos hacer
como otra cosa?
¿Cómo podemos hacer
como otra cosa?
¿Cómo podemos hacer
como personas?
¿Cómo podemos?
¿Cómo no podemos?

¿Podemos?
¿Podemos no ser personas?
(¿Qué es “personas”?)
¿Es “personas” seres humanos?
¿Es “personas” aquellos seres
que deciden
o
que deciden?
¿Es “personas” máscaras?
¿Es “personas” gente,
masa,
pueblo,
país,
mundo,
humanidad?
¿Es “personas” persianas
que bajan los párpados
y cierran los ojos?
¿Es “personas” etiqueta vacua,
identificador u oficio?
¿Es “personas” algo deseable,
indeseable,
inalcanzable?
¿Podemos no ser “personas”?
¿Podemos ser “personas”?
¿Debemos ser “personas”?

¿Es “personas”
la única manera de ser
libres?
¿Es “personas”
la manera de no denominarse
animal?
¿Es “personas”
la forma de creerse
racional?
¿Es “personas”
el modo de sentirse
sentimental?
¿Es “personas”
un qué,
un quién,
un para qué,
un para quiénes?
¿un cómo,
un por qué,
un dónde,
un cuándo?
¿Es “personas”
primera,
segunda
o tercera
persona del plural?

¿Es “mundo” “personas”?
o
¿Es “personas” un mundo?

¿Es “mundo” este planeta Tierra?
¿Es “mundo” lo habitado
por personas
que no encuentran su sitio?
¿Es “mundo” lo habitado?
¿Es “mundo” el todo…
o es la nada?
¿Es “mundo” el pueblo,
la civilización
o lo es la guerra?
¿Es “mundo” un lugar?
¿Es “mundo” un tiempo?
¿Es “mundo” un personaje
de este drama en gentes?
¿Es “mundo” un relato
o un poema?
¿Una elegía,
una égloga,
un epílogo?
¿Es “mundo” un horizonte,
una utopía / distopía?
¿Es “mundo” lo mejor
o lo peor de los posibles?
¿Es “mundo” el universo?
¿Es “mundo” el primero,
el segundo o el tercero?
¿Es “mundo” el emigrante,
el soldado, el general,
el obrero, el gendarme,
el poeta, el fontanero?
¿Es “mundo” Gaza,
Israel, Palestina, Ucrania, Rusia,
Darfur, Siria, Libia, Guatemala,
Myanmar, Transnistria, Kazajstan,
Tuvalu, Tibet, Somalia, Yemen,
Carabanchel?
¿Es “mundo” lo no ignoto?
¿Es “mundo” el océano,
los mares y los ríos?
¿Es “mundo” la estratosfera?
¿Es “mundo” la radiación electromagnética,
los campos gravitatorios,
el núcleo de un átomo de helio?
¿Es “mundo” un panal
de rica miel?
¿Es “mundo” la locura,
el abismo,
la noche
y la muerte?
¿Es “mundo” la flor,
la vaca,
el bolígrafo
y el papel?
¿Es “mundo” un mundo
o es el mundo?
¿Es “mundo” blanco o negro?
¿Quizá gris? ¿O de colores?

¿Es “así” ilusionante?
¿Es “así” deprimente?
¿Es “así” cruel?
¿Es “así” solidario?
¿Es “así” esperanzador?
¿Es “así” desesperanzado?
¿Es “así” miserable?
¿Es “así” maravilloso?
¿Es “así” de otra manera
que no sea “así”?
¿Puede no ser “así” ese “así”?
¿Puede ser “así” sin ser “así”?
¿Puede no poder el “así”
desasirse?
¿Puede el “así” asirse?
¿Quema el “así”?
¿Asesina el “así”?
¿Mata y muere el “así”?
¿Vive el “así”?

¿Hay otro “así” que valga?
¿Que nos valga?
¿Que os valga?
¿Que les valga?

¿Qué es “valer”?

¿Puede el “así” no ser
televisivo,
no ser literario
no ser mediato (inmediato)?
¿Puede (debe) el “así” ser acción,
grito, caricia?

¿Qué así en un mundo poetas como hacer?
¿Qué mundo hacer como poetas en un así?
¿Qué poetas en un como así mundo hacer?
¿Qué mundo en un hacer como poetas así?

¿Poetas o no poetas?
¿Así o no así?
¿Mundo o no mundo?
¿Hacer o… hacer?

Acción.
Grito.
Caricia.

Hacer lo inefable.
Hacer silencio.
Hacer la calma.
Hacer paz.
Hacer el abrazo.
Hacer quietud.
Hacer los besos.
Hacer tiempo muerto.
Hacer tiempo vivo.
Hacer el amor.
Hacer la vida.
Hacer la palabra.
Hacer otra palabra.
Hacer espacio en blanco.
Hacer amistades.
Hacer el tonto.
Hacer garabatos.
Hacer reír.
Hacer reír.
Hacer reír.
Hacer llorar de emoción
y nunca conmoción.
Hacer poca cosa
que ocupe poco espacio
que moleste lo mínimo
que se note amable.
Hacer blanco, negro
y gris
¡y de colores!

¡Hacer Poesía!

Poesía silencio,
amable, amiga,
garabateada,
ruidosa en la estratosfera,
poesía libre
(si no, no es poesía),
poesía valiente,
poesía osada
y osito,
poesía tonta,
poesía epigenética
o neurasténica,
poesía lenta,
poesía rápida,
poesía inmediata,
poesía inteligente,
poesía artificial
(nunca artificiosa),
poesía llorona
o juguetona,
poesía azul,
poesía impura,
poesía pura,
poesía contradictoria,
poesía cargada de futuro,
presente y pasado,
poesía de memoria,
poesía sin memoria,
poesía mundana,
poesía sacra,
poesía rota,
poesía arbolada,
poesía de ladrillos,
poesía oficinista,
poesía migrante,
poesía refugio,
poesía paz,
poesía deportiva,
poesía rizada,
poesía de acción,
poesía poesía,
siempre
poesía.

¿Qué hacer como poeta en un mundo así?

¡Poesía,
siempre
poesía!

Hay que hacer poesía.
Siempre
poesía.

ME VOY DE INSTAGRAM (no yo, pero es un clickbait innecesario en mi propio diario)

ME VOY DE INSTAGRAM

Así es… Llevaba tiempo dándole vueltas a este asunto y por fin me he decidido:

El 5 de febrero cerraré todas mis cuentas de Instagram y Facebook, tanto las mías personales como las de mis proyectos individuales.

El mundo está tomando un derrotero que no me gusta y no quiero ser partícipe de él.

Mi razonamiento es el siguiente a grandes rasgos:

1 – Estas redes sociales están radicalizando a la sociedad
2 – Esta radicalización se debe a que los algoritmos dan más visibilidad a los mensajes extremos
3 – Estos mensajes extremos tienen más visibilidad porque provocan más interacciones
4 – Estas interacciones son provocadas ya que cuanto mayores sean, mayores serán los ingresos de las propietarias de estas redes sociales

Creo que es así de sencillo y, como digo, no quiero ser partícipe del entramado.

Sin ánimo de caer en la conspiranoia, pienso que estamos viviendo un auténtico asalto a la democracia por parte de una oligarquía empresarial.

Una oligarquía que está fomentando esta polarización de la sociedad para provocar el enfrentamiento.

Y de esta manera —con el enfrentamiento de la ciudadanía— desencadenar un cambio de sistema económico y social.

Soy consciente de que todo esto podría ser el argumento de una mala novela de ciencia ficción, pero a los hechos me remito.

Tengo la sensación de estar viendo cómo se acerca un tsunami, y no quiero quedarme quieto a la espera de que me lleve por delante.

Comprendo que poco puedo hacer contra las corporaciones que controlan el cotarro, pero al menos no quiero sentirme idiota del todo:

Vale que me controlen, que se apoderen de todo… pero al menos que no sea con los cuatro céntimos que sacan de mí (con publicidad, con mis datos, etc.).

Ya ves, al fin y al cabo es mi humilde aportación para cortarles el grifo… Y poco más.

Me he cansado de quejarme sin hacer nada, de indignarme con su hipocresía y censuras, de su fomento de la tontuna generalizada y de su avaricia sin límites.

Y es que, en definitiva, me he cansado de sentirme idiota.

Pero no te eches a llorar todavía: Sigo disponible en carne y hueso para lo que tú quieras.

¡Un abrazo!

_________________________
Llorch Talavera

Un buen amigo, pareja de la gran performer y amiga Isabel León y creador de proyectos tan bellos como Dondodo, publica este post en Instagram y le he respondido lo siguiente, que realmente lleva tiempo rondándome la cabeza, pero especialmente desde el espaldarazo de los «broligarcas» a D. Trump.

Concuerdo completamente con su planteamiento, pero no tengo el coraje o la posibilidad (no estoy seguro) de poder «independizarme» de la dependencia de las mal llamadas redes sociales (son bases de datos propietarias o privadas, no conviene perderlo nunca de vista).

Le he respondido lo siguiente, sintiendo que se vaya a ir, pero también agradeciendo que haya gente valiente que plante cara a estos gigantes de mierda.


Enhorabuena por una decisión tan coherente. Mi trabajo me pone muy difícil llevar a cabo esa decisión, pero ya, de paso, me hace pensar si mi propio trabajo no es un clavo más del engranaje. Llevo también días pensándolo y, de momento, me quedo solo con las redes (servidores) de Meta, pues nunca he tenido muchas otras.

Pero soy consciente de la hipocresía y censuras a las que está abocada toda la red (internet) desde hace décadas. Y la deriva no es prometedora.

El camino hacia la carne y hueso se antoja sinceramente revolucionario. Pero demasiado marginal para pagar un piso en Madrid viviendo de la visibilidad pública. 😐


No tengo muy claro qué hacer en función de lo que está ocurriendo en internet desde hace tiempo. Pero es que realmente afecta muchísimo a mi trabajo pues es casi impensable decirle a la gente que no tengo whatsapp para comunicarme, y es absolutamente imposible no usar ningún dispositivo sin Android (Google) o Apple o usar su navegador o su buscador, por no hablar de pagar el peaje abusivo y casi extorsionador del famoso SEO y su casi monopolio en la publicidad online.

Nota: Mi hosting privado, adquirido ahora por bluehost, posiblemente descansa sobre servidores de Amazon. ¿Sólo nos queda lo analógico? ¿deep web?

Esto no es una broma