Negativos de las cianotipias realizadas para el proyecto de Haigas de Taramundi. Este es el primero de ellos.
Incongruencias horarias

El jueves 20 de agosto tuvimos una reunión vía zoom que debía comenzar en Madrid a las 18:00, mientras que en México capital eran las 11:00, pero eso no podía ser, porque estábamos en un momento de «Madrid en Horario de Verano / México en Horario Estándar», cuando la diferencia de horario entre ambas ciudades es de 8 horas. Pero es que era una de las 4 posibles configuraciones horarias que había, así que la posibilidad de error era del 75%.
Según dicen en https://diferencia-horaria.com/madrid–mexico, se dan estas combinaciones:
La diferencia horaria entre Madrid, España, y México varía según las distintas zonas horarias en México y los cambios en el horario de verano de ambos lugares.
Madrid en Horario Estándar / México en Horario Estándar
Cuando Madrid y la Zona Central de México (que incluye a la Ciudad de México) están en horario estándar, Madrid suele estar adelantada por 7 horas.
Madrid en Horario de Verano / México en Horario Estándar
Si Madrid entra en horario de verano mientras México se mantiene en horario estándar, la diferencia horaria se incrementa a 8 horas, con Madrid adelantada.
Madrid en Horario Estándar / México en Horario de Verano
En el caso de que Madrid esté en horario estándar y México aplique el horario de verano, la diferencia se reduce a 6 horas, manteniendo a Madrid adelantada.
Madrid en Horario de Verano / México en Horario de Verano
Cuando ambos, Madrid y la Zona Central de México, están en horario de verano, la diferencia horaria se mantiene en 7 horas, con Madrid adelantada.
Nos equivocamos al programar el evento y hubimos de retrasarnos 30 minutos en Madrid y adelantarnos 30 minutos en México para ajustarnos a los cambios de horarios que tanto en un lugar como en otro alteran arbitrariamente la hora humana con respecto a la solar…
Haigas de Taramundi
Libro objeto y exposición de 14 haigas compuestos a partir de la yuxtaposición de 14 haikus con los respectivos negativos de fotografías digitales que posteriormente se expusieron a luz solar directa para dar lugar a las 14 cianotipias resultantes.
Datos de la pieza
- Descripción: Libro objeto y exposición de 14 haigas-cianotipia
- Título: Haigas de Taramundi (2026)
- Autor: Giusseppe Domínguez (www.giusseppe.net)
- Técnica: Cianotipia realizada sobre papel Guarro de grano grueso de 350g/m2.
- Formato: 14 láminas de 20 x 25 cm.
Descripción del proyecto
Estas 14 cianotipias quieren reflejar el cariño que le tengo al pueblo de Taramundi, Asturias, donde vengo disfrutando de unas amables vacaciones desde el año 2022. Muestran una selección de las fotografías de 14 instantes de los muchos posibles capturados dentro del Concejo de Taramundi, a las que acompaña un haiku escrito para la ocasión.
Fueron realizadas en la primera quincena de julio de 2026 por Giusseppe Domínguez, utilizando la técnica de cianotipia, sobre papel de acuarela de grano grueso de 300gsm.
Cianotipia
La cianotipia es un procedimiento fotográfico monocromo, que consigue escritura con luz (etimología de foto-grafía) en azul de Prusia.
El Azul de Prusia (Preußisch Blau o Berliner Blau – «azul berlinés») es una sustancia de color azul oscuro empleada como pigmento en pintura y que antiguamente era usada en los planos (blueprints). Fue descubierto por el químico Heinrich Diesbach en Berlín en 1704. Posee diversos nombres químicos (según la nomenclatura que se emplee): Ferrocianuro de hierro(III), Ferrocianuro férrico, Hexacianoferrato(II) de hierro(III) y Hexacianoferrato férrico. Su fórmula química abreviada es: Fe7C18N18 (y no es tóxico ;-)).
Se obtiene mediante la reacción de dos compuestos (Citrato de amonio y hierro (III) y Ferricianuro potásico) que generan una solución acuosa fotosensible con la que recubrir el papel. Una imagen positiva se produce exponiéndola a una fuente de luz ultravioleta (como luz solar) con un negativo; que en este caso es el positivo que produce, por tanto, un negativo. La luz ultravioleta reduce el hierro (III) a hierro (II). A esto le sigue una reacción compleja del hierro (II) con el ferricianuro. El resultado es una sustancia insoluble al agua, de color azul (cian): Azul de Prusia.
El astrónomo inglés Sir John Herschel inventó el método de la fotografía cianotípica en 1842, pero fue la botánica británica Anna Atkins quien lo utilizó creando una serie de libros documentando helechos y otras plantas, cuyas ilustraciones eran copias azuladas o cianotipos. Por su serie British Algae, de 1843, Anna Atkins es considerada la primera mujer fotógrafa de la historia.
El haiku y el Haiga
El haiku (??) es un tipo de estrofa poética japonesa consistente en un poema breve de diecisiete sílabas (más correctamente “moras”, que son unidades fonéticas) escrito en tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente. He respetado la versificación tradicional castellana para atenerme a la métrica sin absoluta pureza japonesa. Tampoco he tenido en cuenta otros atributos propios del haiku, como el kigo o palabra estacional, ni el kiregi o cesura.
El término haiga (??) está formado por la unión de dos palabras, haiku (al que se hace referencia mediante HAI, ?) y la pintura (referenciada por GA, ?). Se podría decir que es un dibujo del haiku y debe su origen a los grabados con los que los poetas solían acompañar sus obras.
En el proyecto actual, se trató tan solo de una yuxtaposición de elementos, donde la pintura ha sido sustituida por una fotografía, pero se mantiene la idea subyacente de texto enriquecido por imagen y viceversa.
Detalles del proceso
Realicé 14 cianotipias de 14 fotografías digitales tomadas entre los años 2022 y 2025 en el Concejo de Taramundi a lo largo de nuestras vacaciones estivales en esa localidad. A sugerencia de Carmen de la Rosa, cada fotografía fue acompañada o inspiró un haiku a modo de haiga, que fueron escritos entre el 8 y el 9 de julio de 2026.
Generé negativos utilizando la herramienta de software libre GIMP 2.10.36. Una vez convertidas las imágenes a blanco y negro, en casi todos los casos, utilicé un aumento de contraste de 70 (o menos), con un aumento de brillo para no perder detalles. Posteriormente, invertí la fotografía para «negativizarla».
Usé exclusivamente imágenes apaisadas para su posterior montaje junto a un haiku cada una, en un archivo de tipo vectorial (SVG) guardado como PDF utilizando Inkscape 1.4.4 sobre Linux Mint 22.1 xia. Los archivos PDF obtenidos, contenían, horizontalmente y de arriba a abajo un negativo de una de las fotografías y un haiku siempre situados en la misma posición. La unión de todos los PDF en uno solo para su más cómodo manejo la realicé con PdfUnite v. 24.02.0.
La impresión de los negativos digitales así obtenidos la llevé a cabo la segunda semana de julio de 2026 sobre transparencias específicas para impresoras caseras de inyección de tinta de marca AVERY Zweckform. El material fotosensible había sido adquirido en Manuel Riesgo (Calle Desengaño, Madrid) y fotosensibilicé dos pliegos de 100x70cm de Papel Guarro para acuarela de 350gsm de grano grueso adquiridos en La Riva Papeles Especiales (Plaza de San Ildefonso, Madrid).
Cada cianotipia tiene unas medidas de 25x20cm dejando un marco blanco aproximado de 1cm en los cuatro lados.
Concluí dos ejemplares: el primero con intención de ser expuesto con las cianotipias enmarcadas individualmente y un segundo ejemplar archivado como libro objetual conmemorativo.
Un poeta

Después de varias recomendaciones fui a ver esta película colombiana que no ha parado de recibir elogios. He de decir que me ha dejado frío. No voy a afirmar que sea una mala película, ni que no tenga momentos poéticos, algo patéticos en el más literal sentido de la palabra.
La vigesimotercera edición del Diccionario de la lengua española ha modificado las definiciones de patético: la primera, que se corresponde con el sentido tradicional del término en español, ahora es ‘que conmueve profundamente o causa un gran dolor o tristeza’; la segunda es la que recoge el sentido proveniente del término inglés pathetic, ‘penoso, lamentable o ridículo’, que se está imponiendo en español y desplazando en el uso el significado original.
Para mí, esta película contiene en sí la crítica que yo le haría en una de las secuencias más ruines que enaltecen el postureo comercial, en el que un personaje (claramente odioso) le recomienda a la escritora en ciernes que incluya en sus poemas temáticas atractivas para resultar comercial, como la identidad racial, el género, la clase social, con el único objetivo de conseguir que sea financiado el evento de poesía por los condescendientes europeos, personalizados en la figura de una holandesa blanca y rubia que no es capaz de pronunciar el nombre de la poeta en español.
Pero esta película, aparentemente reivindicadora de la poesía pura y de la coherencia por encima de todo, incluso del comer, hace exactamente eso: está financiada con fondos europeos que van a ver este retrato «social» de una pobreza estructural desde la comodidad de una sala de cine con botellas de agua a 2€ (Coproducción Colombia-Alemania-Suecia; Momento Film, Majade Fiction, Ocúltimo, Medio de Contención Producciones, ZDF/Arte, Film i Väst). Quiero pensar que el director (a la sazón también guionista y compositor de alguno de los poemas de la película) es consciente de esta paradoja, de esta contradicción inherente a nuestro tiempo que hace que acabe primando parecer pobre a serlo para reclamar atención.
En esa obsesión por aparentar, incluso somete el visionado a un filtro que hace que la cámara que está siendo usada tenga un marco de suciedad, pero no es más que eso, el filtro que un instagramer le pone a sus imágenes para que parezcan «sucias», por supuesto, controladamente sucias. Esa suciedad que entra en contraste con el rojo puro y limpio (incluso con una tipografía sin serifas) de las cartelas que separan las 4 partes (o actos) en las que se divide la narración.
Los personajes son meros estereotipos de personas: el soñador borrachín, el facha, el oportunista, la tierna poeta talentosa, los poetas jóvenes superficiales, los europeos condescendientes, las madres, jóvenes o solteras/solitarias, trabajadoras ausentes por necesidad… Presenta un maniqueísmo que no queda muy lejos de las películas de Marvel, más allá de un protagonista que transita entre un padre abominable y un ingenuo y generoso poeta maldito.
No es de extrañar que, para esas lides, no le haya parecido al director necesario contar con actores profesionales, sino que ha hecho un casting de aficionados que no lo acaban de hacer del todo bien, que sobreactúan en más de una ocasión, hasta llegar a ciertos niveles de paroxismo que recalcan ese patetismo que señalaba anteriormente.
Suponía que esta iba a ser mi mirada sobre esta película que, vuelvo a decir, me parece sobrevalorada, al menos en esta parte del mundo en el que me muevo que está aplaudiendo en masa la valentía de esa creación social y poética… que consigue conmover nuestros corazoncitos, como ese plano en el que el auditorio de la sala donde se celebra un Festival de Poesía, tras leer aquellos versos que han sido adaptados para gustar, se pone en pie, aplaude, llora emocionado, salvo quienes (el poeta y su pupila) saben que se están traicionando por unos pesos o por un reconocimiento que les conduce a la tragedia de saberse excluidos del mundo en el que habitan.
Cianotipias de Taramundi

Realicé 14 cianotipias de 14 fotografías digitales tomadas entre los años 2022 y 2025 en el Concejo de Taramundi a lo largo de nuestras vacaciones estivales en esa localidad.
A sugerencia de Carmen de la Rosa, cada fotografía fue acompañada o inspiró un haiku escrito entre el 8 y el 9 de julio de 2026.
Generé negativos utilizando la herramienta de software libre GIMP 2.10.36. Una vez convertidas las imágenes a blanco y negro, en casi todos los casos, utilicé un aumento de contraste de 70 (o menos), con un aumento de brillo para no perder detalles. Posteriormente, invertí la fotografía para «negativizarla».
Utilicé exclusivamente imágenes apaisadas para su posterior montaje junto a un haiku cada una, en un archivo de tipo vectorial (SVG) guardado como PDF utilizando Inkscape 1.4.4 sobre Linux Mint 22.1 xia. Los archivos PDF obtenidos, contenían, horizontalmente y de arriba a abajo un negativo de una de las fotografías y un haiku siempre situados en la misma posición. La unión de todos los PDF en uno solo para su más cómodo manejo la realicé con PdfUnite v. 24.02.0.
La impresión de los negativos digitales así obtenidos la llevé a cabo la segunda semana de julio de 2026 sobre transparencias específicas para impresoras caseras de inyección de tinta de marca AVERY Zweckform. El material fotosensible había sido adquirido en Manuel Riesgo y fotosensibilicé dos pliegos de 100x70cm de Papel Guarro para acuarela de 350gsm de grano grueso adquiridos en La Riva Papeles Especiales.
Cada cianotipia tiene unas medidas de 25x20cm dejando un marco blanco aproximado de 1cm en los cuatro lados.

Aspiraciones de un peón
Soy un peón que quiere comprender la mente de quien está jugando la partida.
Aun vacía, nuestra casa está llena de amor

Le envío esta fotografía a Carmen para que vea que dejo los armarios cerrados y veo en su reflejo todo el amor que nos construye:
Esa cama dividida y compartida, donde Carmen duerme parcialmente sobre un edredón y yo a pierna suelta, pero siempre juntos. Una vez intentamos tener dos almohadas y lo pasé tan mal que pensé que era el principio del fin de nuestra relación: una pareja que no puede llegar a consensos es una pareja condenada al fracaso, sin que ello sea ningún drama. Al fin y al cabo lo que fracasa es la pareja, no las personas que la componían. Tuve la sensación de que nos acercábamos a eso si no éramos capaces de encontrar una almohada que, más o menos, nos agradase a ambos. Sé que esta es una línea roja tan arbitraria como cualquier otra, pero no deja de ser una línea roja que casi toda pareja pone en algún lugar, aunque sea, por ejemplo más habitual, la infidelidad «conyugal».
Un humidificador para cuando lo necesito en época de alergia y para cuando lo necesita con la sequedad del aire debido al climatizador. Es otro síntoma de que nos cuidamos ambos mutuamente. Está casi al lado de una fotografía que ha ido perdiendo el color de una de nuestras primeras escapadas a Donosti, realizada desde Urgul, creo recordar, con lo que nuestro amor salta de lugar para llegar a mi tierra preferida, mi tierra elegida. Cuando empezamos a salir, allá por el milenio pasado, le dije que tenía que conocer a mi cuadrilla de amigos vascos (el masculino es intencionado, porque aunque hay amigas allá, es de los pocos lugares en el mundo donde tengo amigos hombres). Por supuesto, ella les encantó y a ella le encantaron ellos. Ahora es amiga tanto de mis amigos, como de alguna de sus parejas, a quienes conoció al mismo tiempo que yo. Nuestra querida Verena, a quien visitamos casi más que a mi querido Xabi, es otra puerta de entrada a ese país que tanto amo.
El espejo con marco de colores del que apenas se ve un remanente es una pieza artesanal hecha para mí por mi queridísima amiga Sylvia hace casi 30 años. Justo encima, un poema visual enmarcado, del que tan solo puede verse una esquinita, que me regaló Carmen y un vaso con dos tipos de arena con las letras T y K formando siglas de Te Kiero que nos decimos a cada rato… y lo sentimos en todo momento.
En la estantería (balda, sí, tengo baldas, hermanix), a la derecha del retrato donostiarra, tenemos una delicada pieza de artesanía que prácticamente, dada su forma, sólo se ve si se mira desde arriba, que compramos a una alfarera encantadora en el Centro de Artesanía de Bres, en Taramundi, Asturias, donde nuestro corazoncito va a reponerse del rigor laboral (y climatológico), además de haberse convertido en una especie de segunda residencia y sentirnos acogidos o adoptados por casi todo el pueblo.
El candelabro sostiene un huevo dado que con las temperaturas de nuestra casa, las velas se derretían, especialmente las estrechas y largas, dando unas formas divertidas, pero poco funcionales, donde la mecha quedaba completamente hacia abajo haciendo que, si se encendiesen se derritiesen a sí mismas, en un suicidio cerúleo goteante. Es un regalo del hermano de Carmen. Algún otro regalo ocupa el resto de los estantes, incluso aquellos que no salen reflejados en el espejo del armario diseñado a medida para que la ropa de Carmen tenga dónde habitar.
Quizá no sea un regalo la pila de libros que tengo pendientes de leer al lado de mi lado de la cama, pero son los que he comprado gracias, en parte, a la generosidad de mis padres que me transfirieron 300€ para mi cumpleaños. Obviamente, los gasté (y algo más) en los libros que voy a leer este verano. A continuación, muchos de ellos los cederé a amistades, entre otras a mi querida Aída, con quien tengo un intercambio lector de lo más estimulante. Otros a Jaime Vallaure, con quien tengo el lujo de compartir espacio desde hace ya una década, y a quien debo tanto que no sé explicarle, sin ir más lejos, las conversaciones sobre libros y autores (y autoras) que llevamos manteniendo los últimos meses.
Por cierto, todo ese armario (el reflejado, junto con las baldas) se lo debo a la maña, las herramientas y el buen hacer de mi padre, a quien ayudé mínimamente cuando lo necesitamos montar hará ahora un cuarto de siglo. Lo único que aporté fue el diseño y la idea… pero creo recordar que tampoco toda.
Volviendo a la carga con las cianotipias

Por fin he retomado las cianotipias y su proceso de revelado, secado, etc… pero lo que casi no tengo porque a lo largo de estos últimos años no he estado muy activo en este campo son poemas visuales que convertir en negativos con los que hacerlas.
Porque en realidad, la cianotipia me interesa como técnica para hacer poemas visuales, no tanto por su capacidad de re-producir una fotografía en este formato, aunque siempre quiero alguna de Carmen o son un regalo perfecto para enmarcar (incluso con su propio negativo contrastando, lo que he hecho alguna que otra vez).
Tengo pendiente desde hace ya 5 años un proyecto titulado «Año Añil», basado en un verso de Paula Izu, que consiste en cianotipar poemas visuales basados en 81 temas sobre los que tuve alguna conversación a lo largo de ese año 2021.
Por cada tema, elijo imágenes o textos que quiero que se combinen en 2 composiciones, de modo que cada DinA4 (recortable en dos piezas de 14x17cm y márgenes sobrantes), contiene 2 poemas visuales relacionados con ese tema del que he hablado. La idea era ir escribiendo palabras o frases relacionadas en un cuaderno para luego, a partir del mismo, obtener ese material con el que generar esas composiciones.
Pero tan solo tenía terminadas las piezas correspondientes a 8 temas (y además ya las tenía cianotipadas). Con lo que ahora tengo que «perder tiempo» solar haciendo algo que podría haber estado haciendo en invierno. Y no fue así.
El retraso me produce parálisis, así que todavía es peor… pero por quejarse, que no quede.
A las mujeres no nos gustan los cobardes
Con esta «lujosa» frase, mi querida amiga Lilian Flores, me animó hace ya casi 27 años, a lanzarme a confirmar el amor que le tenía a Carmen.
Carmen estaba pasando unos días en Mojácar (donde después estuvimos tantas y tantas veces juntos) y me había escrito una amorosa postal. Yo no me decidía a dar ningún otro paso que el de esperar a que volviese. Entonces le pregunté a Lilian quien me dijo esta frase «A las mujeres no nos gustan los cobardes».
Finalmente, no me lancé a ir a donde veraneaba Carmen porque en teoría estaba a punto de volverse cuando yo recibí la misiva, además de que la dirección del remitente estaba mal escrita (había escrito en ella su dirección postal de Madrid). Frente a la idea de estar paseándome por el pueblo buscándola al más puro estilo peliculero, decidí esperar un día y ver si ella volvía.
Recuerdo valorar aquella frase como un secreto que yo no había conocido a lo largo de toda mi vida (especialmente adolescente) y explicativa de mis escasas dotes ligando.
Con el paso de los años, no obstante, la sentencia me parece que ha envejecido como esas películas machistas de los años noventa que ahora dan algo de grima ver: ¿Las mujeres? ¿Los cobardes?
De alguna manera, me parece, amén de estereotipada, también cargada de un binarismo simplista, de un sexismo evidente (Las/Los), atribuyendo cualidades intrínseca e inevitablemente asociadas a géneros. ¿Podía afirmarse, de la misma manera y significando lo mismo «A los hombres no nos gustan las cobardes»? (siguiendo con el binarismo).
Yo siempre me había declarado «cobarde» y a mucha honra, pero también porque cada vez que se hablaba de valentía solía asociarse a actitudes violentas camufladas de conductoras de voluntad, en casi toda ocasión, valentía era masculina. La voluntad era la de él, cualquier él, no de ella.
Hoy yo no diría esa frase de esa manera y me está empezando a pasar algo relativamente parecido con la palabra «consentimiento»:
Aunque defiendo que es una de las más importantes palabras del siglo XXI, mi reflexión es la siguiente: ¿Consentir no forma parte de lo que lleva a cabo un ser pasivo? Se consiente o no se consiente lo que otra persona propone. ¿No sería necesaria una actitud más activa?
Hay que buscar más allá del consentimiento en un lugar en el que este ya se dé por necesario y descontado (que no por obtenido). Pocas veces, cuando pienso en esta palabra, imagino a un hombre siendo quien «otorga» su consentimiento. ¿Por qué?
