Un recuerdo bonito

Maria Jesús Orella, una de las personas que está asistiendo desde hace algún tiempo a los talleres de poesía y escritura creativa de la Asociación Clave 53 que coordino con cariño y dedicación, me envía esta colección tierna de fotografías a algunos de los libros que hemos ido publicando a modo de trabajo de fin de curso poético en los últimos 15 años.

Soy afortunado de rodearme de gente tan estupenda como ella que quieren añadir poesía al mundo.

Soy un hombre suave

Soy un hombre de piel suave
que se rompe en mil pedazos
a la mínima insinuación de una violencia.
Soy suave
poco aventurero
un hombre casi gelatinoso
que cae por los costados de una cama
desvencijándose
como una lluvia de plomo hirviendo a 7500 kelvin
sobre un meteorito de titanio helado.
Soy suave y me gusta lo suave
las letras suaves me gustan más que las ariscas
las personas suaves me gustan más que las ariscas
las músicas suaves me gustan más que las ariscas
y así podía continuar
suavizándome
como el paso del tiempo hacia la muerte
pero mi suavidad
casi inactiva
me lo impide.

Palimpsesto: Al menos cuarenta muertos en la ciudad siria de Duma tras un ataque químico

Al menos cuarenta muertos en la ciudad siria de Duma tras un ataque químico

Una lágrima en una red social
y paso a la siguiente noticia
como si ya lo hubiese procesado
y no viendo solución
dijese para mí mismo que una lágrima
en una red social
es más que suficiente para manifestar
mi malestar cuando leo este titular
sobre cuarente muertos
donde la mayoría eran mujeres
niños y niñas que murieron por asfixia
bombardeados
en nombre de alguna paz que se está buscando
siempre buscando la paz a golpe de machete
o arma química.

Escucho de fondo a Silvio Rodríguez
cantar sobre la guerra y cañones de futuro
mientras Spotify me dice que no soy premium
aunque me pueda permitir el ingente lujo
de pinchar sobre un botoncito y hacer constar
mi tristeza
vía una lágrima en una red social
y me siento terriblemente premium
premium de haber nacido en un continente
que lleva exportando sus guerras
desde hace más de la edad de mi madre.

Una lágrima en una red social
y este poema esteticista
sintiéndome impotente
pequeño entre la multitud desesperada
pequeño entre la multitud
pequeño como una publicación
sobre cuarenta personas muertas
en la ciudad siria de Duma
tras un ataque químico
en una red social.

Se ha actualizado la interfaz
y la noticia ya es pasado
mientras sigo en mi ordenador
agradeciendo no haber muerto en un ataque químico
agradeciendo no sé muy bien a quién
aunque temo casi preguntármelo
pues lo más probable es que gracias a que yo
no he muerto un ataque químico
otra persona al otro lado del Mediterráneo
ha muerto en un ataque químico
por asfixia
al mismo tiempo en el que protestaba
porque se me estaba terminando la tinta
en el rotulador azul
con el que estoy haciendo un banal regalo
para una amiga
que ha cumplido cuarenta
cuarenta años sin ser bombardeada
en ningún ataque químico
ni ha muerto por asfixia.

Al menos cuarenta muertos en la ciudad siria de Duma tras un ataque químico
al menos cuarenta segundos de silencio
guardo por cuarenta muertes humanas
y por una publicación
que me ha recordado
que soy premium
que soy humano premium
por tantas
y tantas
razones
como la de seguir vivo
y alejado de amenazas
más allá de la improbable semilla de tristeza
que queda en mi cuerpo o en mi mente
tras leer un titular atroz
bajo la cálida influencia de la estufa
de infrarrojos
a cuatrocientos vatios de potencia
en la plácida silla de mi estudio
escribiendo este inútil poema
sobre lo que siento (lo que «yo» siento)
al leer que
al menos cuarenta muertos en la ciudad siria de Duma tras un ataque químico.

3 horas, 16 minutos y 30 segundos, de Charles Bukowski

Se supone que soy un gran poeta
y tengo sueño por la tarde

sé que la muerte es un toro gigantesco
dispuesto a embestirme
y tengo sueño por la tarde

sé que hay una mujer que me ama
y tengo sueño por la tarde,

me inclino hacia el sol tras una cortina amarilla
y me pregunto adónde habrán ido las moscas del verano
recuerdo la muerte tan sangrienta de Hemingway
y tengo sueño por la tarde.

algun dia no tendre sueño por la tarde
algún dia escribiré un poema que encenderá volcanes
en las colinas que estan ahí fuera
pero ahora mismo tengo sueño por la tarde
y alguien me pregunta «Bukowski, ¿que hora es?»
y yo contesto «3horas, 16 minutos y 30 segundos»

me siento muy culpable, me siento asqueroso, inútil,
demente, tengo sueño por la tarde,

están bombardeando iglesias, bien, eso esta bien,
los niños montan los ponys en los parques, eso está bien,
las bibliotecas estan llenas de miles de libros sabios,
hay musica grandiosa encerrada dentro de la radio
y tengo sueño por la tarde,

tengo una tumba dentro de mí diciendo,
bah, deja que lo hagan los demas, dejales que ganen,
déjame dormir

el ingenio está a oscuras
barriendo la oscuridad com una escoba,
me voy a donde han ido las moscas en verano,
intentad atraparme.

No pienso resucitar hasta el domingo

Es por generar algo de tensión dramática
pues omnipotente como soy
bien podría resucitar según me muera
y evitar dolor a quienes me quieren o me quieran
pero perdería mucho de esa espera lacrimógena
durante estos días festivos en los que se celebra mi ausencia.

El domingo haré algún tipo de entrada triunfal
en mitad de la comida familiar
bajando desde la lámpara del baño
que al ser de led es mucho menos contaminante que la infausta lámpara halógena
despilfarro de despilfarros todo despilfarro.

Pero hoy toca estar agazapado hablando en las afueras del universo de sucesos
con mi padre celestial
echando un vistazo de reojo
a este mundo antropocéntrico y azul
saturado de ruido y furia
por encima de la solubilidad de la crispación.

Menos mal que sólo soy un atajo de espaguetti
amarrado a una escudilla gris
a quien dedicarle toda oración digna de mención
bajo una manta de albahaca
preferiblemente fresca.

Quizá muera esta noche

Me habrán descubierto un cáncer terminal agresivo
y habré fallecido en el quirófano
mientas las entradas programadas para semana santa
seguirán publicándose en el blog
como si yo estuviese vivo.

Quizá ya esté muerto y no lo sepa
y quizá por ello no comprenda al universo
que habla un lenguaje de personas vivas
que transitan por las calles con dos piernas insensibles
como si no existiese el dolor.

Quizá no viví nunca
lo que explicaría tanta incomunicación
tanto silencio
tanta soledad.

Quizá nunca escribí esto que estoy escribiendo ahora mismo
un anodino martes de marzo
mientras las lágrimas secas de mis ojos
parecen tristeza deshidratada por fascículos.

Quizá sólo hay quizases.

Convalecencia

connivencia con la convalecencia
con la convivencia de conciencia
con conspicuo consentir de concupiscencia.

convalecencia con valencia
convalecencia con vuecencia
convalecencia sin vergüenza

concernencia con conchupancia
conciencia con concomitancia
concordancia con concrescencia
concurrencia con condescendencia
condolencia con conducencia
conductancia con conferencia
confidencia con confluencia
confulgencia con conllevancia
consciencia con consecuencia
consistencia con consonancia
constancia con contenencia
continencia con contingencia
contrainsurgencia con contrainteligencia
contratransferencia con contumacia
contundencia con convalecencia
conveniencia con convergencia
convivencia sin convivencia.

Hoy Colonoscopia

Miedo
irracional
como suele ser el miedo.

Oigo pólipos
y leo pólipos anales sangrantes
y tengo miedo
quizá no tan irracional.

Pienso en muerte
en la carta del tarot
en la desaparición
en la transformación de mi materia
en otra materia que ya no tiene el mí.

Anestesia
general
por unos años
hasta que pase el dolor de vivir.

Miedo
irracional
como suele ser el miedo.

Esto no es una broma