Neanthertal

Hace mucho que no uso la palabra neanthertal
como insulto
quizá porque no es más que una población
que no ha de pensarse que
por extinguida
fuese inferior.

En el fondo
utilizar neandertal (con esa d pronunciada como tal)
como insulto
es insultante
para la raza humana
que se convirtió
en genocida
de sus congéneres.

Los neandertales
o neanthertales
no consiguieron
exterminarnos
aunque puede
que también lo intentasen.

El insulto
es cada vez más
una palabra poco descriptiva
que procuro no usar
pues de la única persona que dice algo
es de quien lo emplea.

Efecto Torrente

Llamo «Efecto Torrente» a ese efecto que se produce cuando una producción cinematográfica o televisiva tiene intención más o menos sarcástica o irónica y acaba tomándose en serio.

Estoy viendo una serie en la plataforma SkyShowtime titulada «Yellowstone» que se supone (en una cierta mirada) que deja en evidencia a esos bestias protagonistas que lo único que hacen y saben hacer es resolverlo todo «a hostias» como chiste de tópicos vascos.

Es una auténtica telenovela al más puro estilo «Falcon Crest«, con presunta lectura de crítica social que, empañada en las bonitas fotografías de Montana, acaba por ser lo menos visible de la misma, de modo que resulta casi una apología de la violencia, del racismo, del clasismo, del machismo… vamos, que no tiene ningún desperdicio.

Y eso que a veces me empeño en buscar esa otra vertiente «casi ecologista» que pugna por hacerse un hueco, hasta que muere de nuevo en un puñetazo en la mesa y un «¿No has comido nunca carne?» como si fuese el mayor de los pecados capitales que una persona pudiese cometer.

La serie está protagonizada por Kevin Costner en el papel de un vaquero a lo más «John Wayne» que se pueda imaginar, bronco, bruto, imperativo, autoritario… que acaba siendo mirado con cierta conmiseración, dejando de lado, como villano, todo aquello que ese personaje arrasa a su paso: quizá la mejor frase que resume este «Efecto Torrente» sea la que utiliza a modo de slogan para su campaña a gobernador: «Yo soy lo contrario al progreso», así, sin ambages… al más puro estilo voxero… sin «derechitas cobardes».

Miedo me da cuando el «Efecto Torrente» se toma tan en serio no ya solo en una ficción, sino en el camino a las elecciones de un país.

Me enfado poco

A pesar de ser una persona bastante vehemente en mis discusiones, en realidad me enfado muy poco y muy pocas veces por un error de alguien que sé que no ha sido intencionado.

Vengo desde hace años trabajando con la imprenta LozanoImpresores.com (desde que se llamaban online lozprinter.com) y en general estoy contento con su relación calidad/precio y su atención al cliente suele ser muy satisfactoria, detallista, cuidadosa… hasta que he pedido algo que no parecía que revistiese complejidad:

La Segunda Reimpresión Revisada (arreglando algunas erratas menores) del libro de Eva Obregón Blasco La palabra dormida que presentamos en diciembre y ha sido un «éxito de ventas» que ha hecho necesaria la reimpresión de otros 100 ejemplares.

Bien.

Se procedió a modificar esas erratas que contenía la primera impresión de la primera edición y, tras consultar (internet y a compañeros editores) si era preciso un nuevo ISBN o un nuevo Número de Depósito Legal, que me respondieron con un ambiguo: «si hay pocos cambios, no es necesario» (aunque ese «pocos» no queda nada claro), realicé un presupuesto tirando a ajustado para que la reimpresión fuese muy muy económica asumiendo (erróneamente) que no llevaría mucho trabajo.

Eva Obregón aceptó y pagó mi servicio de «intermediario» /editor/ con la imprenta rápidamente y les envié a imprenta la nueva tripa (el interior) del libro con las modificaciones pertinentes y el abono por transferencia anticipada correspondiente.

Un par de semanas después aún no había llegado así que les llamé para saber en qué estado se encontraba el pedido y me dijeron que lo enviaban inmediatamente. No me habían hecho llegar FERROS, pero asumí que no era necesario porque las modificaciones eran menores.

Y llegó mal. A finales de febrero, casi un mes después. No habían modificado el archivo interior, así que teníamos otros 100 ejemplares con las erratas sin corregir.

Pacientemente, reclamé ese pedido y me dijeron que habían cometido un error (todo el mundo comete errores), así que les dije que no pasaba nada y esperaba que me enviasen los 100 ejemplares corregidos, tal y como había pagado. No pusieron ninguna pega. Faltaría más.

Eso sí, yo perdí el tiempo revisando a ver si les había enviado el archivo correcto, si no me había equivocado antes de acusarles, esencialmente, de descuidados.

Pero no era mía la culpa. La responsabilidad estaba en su tejado.

Se disculparon y me dijeron que me preparaban otra vez los ejemplares con los archivos corregidos.

Pasaron 2 semanas y tuve que volver a llamar para saber qué pasaba. Creían haberme avisado, pero ya habían sido enviados los ejemplares corregidos. Según ellos, claro.

Y volvieron a llegar MAL. ¡No me lo podía creer!

Les llamé, algo disgustado, pero aún sin perder los papeles para decirles que no entendía qué estaba pasando pero que me habían hecho llegar otra vez 100 ejemplares con la tripa (el interior) del libro antes de ser corregido.

Tengo mucha, pero que mucha paciencia con estas cosas, pero ya me estaba empezando a hartar. Entre otras cosas, porque la autora, mi querida Eva Obregón Blasco, necesitaba más ejemplares para una nueva presentación. Yo quería (y ella también) tener los ejemplares corregidos, pero ya no creí que pudiesen llegar a tiempo, por muy insistente que me pusiese en que me los volviesen a imprimir.

El 10 de marzo tuve que hablar subiendo un poco el tono para que les quedase claro que tenían que enviarme los ejemplares corregidos antes del jueves. Hoy viernes Eva tiene una presentación de su poemario en una librería en inglés. Yo le anticipé 20 ejemplares de los que habíamos recibido con errores (sin corregir) para que pudiese hacerse cargo de las nuevas compras que le hicieran o los que le pedía la librería.

Me informaron que lo resolverían. Me volvieron a pedir los archivos del interior del libro, para que nadie pudiese extraviarlo. Envié de nuevo el archivo de la tripa corregidas las erratas. Siempre asegurándome 6 veces de que enviaba el adecuado.

Hoy el repartidor de correos me pregunta, ya extrañado de tantos envíos iguales, ¿qué es lo que estás recibiendo? y le contesto que es que la imprenta se ha equivocado ya 2 veces en un libro… y me dice «¡qué incompetentes!». Le puntualizo diciendo que «un error lo tiene cualquiera». Y está de acuerdo y se va en el ascensor.

Pero han vuelto a llegar… ¡MAL!

¡¡No doy crédito!! He llamado INDIGNADO. Procurando no insultar, pues sé que no se consigue mucho más que sin insultos, pero sí con contundencia diciéndoles que no aceptaba lo que estaba pasando. Que me tenía que quedar los ejemplares con erratas para la presentación de esta tarde, pero que los que me habían llegado estaban aún peor y no me servían para nada.

Las páginas pares están donde deberían estar las impares… (pero con las erratas corregidas). Un disparate. Reviso lo que les envío. Por supuesto, está bien. Les llamo. Me pasan con el Taller. Manolo me atiende con humildad y cordialidad, pero yo a estas alturas estoy algo enfadado y se lo come él. Me dice que, efectivamente, está mal pero que el error ha sido del taller… y que lo corregirá e intentará que el lunes me haya llegado. Aunque para mí ya es muy muy tarde.

Cabreo monumental por la pérdida de tiempo y de confianza que me están generando. Quizá también porque hasta ahora era mi imprenta de confianza y eso me hacía ganar eficacia y ahorrar tiempo solicitando distintos presupuestos a otras imprentas.

Los he recomendado varias veces, pero esto va a cambiar. Y es una pena. Estoy seguro de que ha sido una cadena de errores humanos que no suelen cometer, pero este fallo tri-repetido hace que sea muy poco seguro imprimir con Lozano Impresores S.L. si tienes prisa o si tienes un cliente con el que quedar bien, sin sorpresas…

Volveré a imprimir con ellos. Seguramente. Pero antes de hacer un nuevo pedido grande tengo que hacer alguno pequeño y obtener un buen resultado, porque me ha dejado una sensación de riesgo, fragilidad… que aumenta la que, ya sin su ayuda, tengo habitualmente.

Entropía, masa crítica, política y feminismo

Que las corrientes feministas se hayan separado (divergido, que no escindido) no es nada raro si se tienen en cuenta variables como la entropía, la masa crítica de cardúmenes varios y la incidencia de las campañas electorales en la tergiversación de la información hasta manipulación de la población.

Un sistema, generalmente, gana en complejidad a medida que el número de elementos del mismo aumenta, lo que significa que se tiende a aumentar el desorden (entropía), la desunión y, como consecuencia, las divergencias dentro del mismo aparecen, resultado de una natural dinámica de fluidos.

Pero lejos de ser un mal síntoma cabría leerlo en clave «optimista» desde el punto de vista de quien ve que el número de seres humanos que se consideran feministas ahora mismo es tan elevado como para haber superado una masa crítica que produce la reacción de fisión correspondiente. No obstante, la reacción sigue teniendo lugar. La explosión de feminismo avanza por todas partes.

Si a ello le añadimos las tensiones partidistas resultado de la necesidad de desear imponer agendas electorales (suponemos que con la mejor intención posible de hacer que la ciudadanía sea más y más feliz cada vez), el resultado no podía ser otro que el de aparentar desunión, donde yo veo agitación (gases o fluidos versus estructuras cristalinas sólidas) esperable en un sistema de alta entropía.

Sol naciente

En el suelo del Montjuic hay un sol naciente.

El levante peninsular
gira a la velocidad de la Tierra
en dirección contraria a la incidencia
de radiación
del astro rey.

Gira a la misma velocidad
que Japón.

La bandera de aquel país
contiene ese sol
rojo
teñido de tanta sangre…

En el suelo de Montjuic
se ve la sombra de un castillo
cuyos cañones
han derramado
vísceras
para mantener la violencia
a flor de piel.

Todo sigue girando
como si no pudiésemos
cambiar ni un ápice
nuestra manera de entender el mundo.

¡Que le devuelvan las pirámides a Egipto!

Vale, es verdad que los malos de esta película reciente son los imperialismos occidentales de los siglos XIX y XX, pero… y es un gran pero:

¿Qué es ese Egipto del que se habla cuando se dice que las reliquias fueron robadas a «Egipto»?

El Egipto del que fueron robadas no es el Egipto de hoy en día: un estado independiente y más o menos «de derecho», sino que era una propiedad del ya debilitado Imperio Otomano, así que se podría pensar que las reliquias fueron robadas a «Turquía», pero es que poco o nada tiene que ver Turquía (actual) con el Imperio Turco del S XIX.

Es un tema complejo que se suele tratar en reuniones de amiguetes en un bar y se dan soluciones tan simplonas que espantan, hasta llegar a decirse que toda propiedad es un robo, siempre y cuando convenga afirmar tal cosa y no como lo haría el anarquista a quien esa frase le resultaría muy diferente.

¿Qué es la propiedad? o una investigación acerca del principio del derecho y del gobierno (en el original francés: Qu’est-ce que la propriété? ou Recherche sur le principe du Droit et du Gouvernment) es el título de un libro del anarquista francés Pierre-Joseph Proudhon editado en el año 1840.

Es en este libro donde aparece la cita más célebre de Proudhon, «La propiedad es el robo», y otras menos conocidas, como «La propiedad es imposible».

Editando vídeo Poseía Poesía

Este es uno de los fotogramas palimpsésticos del vídeo que he preparado para la Presentación de Poseía Poesía.

Lo he estado editando con Kdenlive, que es, con suma diferencia, muchísimo mejor que Openshot con el que hasta ahora había editado vídeo sobre Linux, lo que no deja de ser una locura antisistema mayor que la de pegarse con adhesivo a una obra de arte mercadeada.

Idiota y culpable

Me siento idiota y culpable por no haber acudido este domingo a la manifestación en defensa de la sanidad pública, a pesar de que lo justifico con mi enfado por los resultados del 4M que me dejaron completamente decepcionado con la población de la comunidad de Madrid.

Pero luego, de quien sí ha ido, recibo imágenes como esta:

y me deprimo aún más, pues si creemos que es cosa que se puede arreglar con «la suerte» o que sería una «suerte» que la persona que ha sido elegida por una amplia mayoría en la comunidad que habito se vaya… y no que la suerte sería que tuviésemos una mayoría de población que desease otro modelo social.

No tiene nada que ver con la suerte y sí con la responsabilidad de elegir, en una democracia representativa como la que tenemos, un conjunto de partidos que tomen las decisiones que más se parezcan a lo que deseamos tener como modelo social, político y económico.

El lunes estuve leyendo «El mundo» para ver qué decían de una manifestación que en los medios afines al PSOE o Podemos han calificado de exitosa, para intentar entender lo que hace que se siga votando mayoritariamente a la derecha en esta provincia. En primer lugar, tardé casi 10 minutos en encontrar alguna referencia a la misma, plagada la primera página (página web) de noticias sobre la «sedición» y los «filoetarras». Los comentarios a la noticia (más de 2500) eran esclarecedores de qué personas leen este periódico y lo firmes que son sus planteamientos: privatización y neoliberalismo, sin ambages: lo demás es sedición y bolivarianismo…

También recibí fotografías de quienes han estado en la manifestación más como una fiesta que como una protesta y que en su día a día no condenan más que de palabra y de cuando en cuando a quienes están privatizando desde hace décadas la educación y la sanidad, a quienes están desoyendo advertencias sobre el cambio climático o sobre feminismo y racismo. ¡Qué bonitas son las fotos!

Pero esto no exculpa mi pasividad y mi inacción en esta manifestación que, quizá, sólo quizá, puede remover alguna conciencia y hacer que en las próximas elecciones haya otra mayoría posible que frene o ralentice este desmontaje de todo lo público y evite que se siga apostando por un individualismo neoliberal que por desgracia (desde mi punto de vista) sigue creciendo, manifestaciones aparte.

Es gracioso y/o penoso que para criticar la manifestación se diga que parte de una «movilización politizada». ¿Qué es sino política desmontar un sistema social para edificar otro? ¿Cuál, sino esta, es la función de la política?

Me avergüenzo de no haber participado y, por supuesto, no voy a intentar justificarlo, pero quiero ver un esfuerzo por esos partidos políticos que teniendo tanto en común no son capaces de presentarse en común para movilizar un electorado que cree que puede cambiar en la calle lo que no está dispuesto a cambiar en el gobierno y los órganos que se constituyen para elegirlo.

Sí, tuve una semana cansada.
Sí, tengo una semana estresante.
Sí, tenía motivos para no ir, pero algunos muy serios para ir… y no fui.

Espero con muchas ganas las elecciones autonómicas de España de 2023 que se celebrarán el domingo 28 de mayo de 2023. ¿Qué va a votar toda aquella persona que haya ido o deseado ir a la manifestación en defensa de la sanidad pública?

Esto no es una broma