Ayer terminé un libro que me ha tenido ocupado más tiempo del que pensaba, principalmente porque su redacción me parecía soporífera y demasiado específica y poco generalizable. No había leído ningún libro previamente (sí algunos artículos puntuales) de Noam Chomsky y auguraba que me iba a gustar, pero me equivoqué. Quizá tengo que darle otra oportunidad porque, de cuando en cuando, encontraba sentencias o párrafos que me resultaban interesantes. Pero en una innecesaria comparación con Roland Barthes palidecía en todos los aspectos esta lectura de escritor-lingüista aburrido y prepotente, soporífero y plagado de muchas obviedades que, por mucho que se quieran exprimir, no pasaban de ser tal.
El libro en cuestión tenía el muy sugerente título de «El lenguaje y los problemas del conocimiento».
Algunas de las afirmaciones que contiene son:
El lenguaje parece ser una verdadera propiedad de la especie, exclusiva de la especie humana.
Cualquiera que haya intentado definir una palabra con precisión sabe que éste es un asunto difícil […] ni siquiera se acercan a caracterizar el significado de la palabra […] su usuario ya posee la capacidad lingüística incorporada a la facultad de lenguaje de la mente/cerebro.
La mente/cerebro humana es un sistema complejo con varios componentes en acción recíproca, a uno de los cuales podemos llamarle «facultad del lenguaje».
Esquemáticamente, tenemos el siguiente cuadro:
DATOS -> FACULTAD DEL LENGUAJE -> LENGUA -> EXPRESIONES ESTRUCTURADAS
El lenguaje humano es mucho más que un mero sistema de comunicación: se usa como expresión del pensamiento, para establecer relaciones interpersonales sin ningún interés particular, en lo que respecta a la comunicación, como juego y para todo tipo de fines humanos.
La lengua penetra profundamente el pensamiento y la comprensión, y forma una parte esencial de nuestra naturaleza.
La tarea del lingüista es descubrir la naturaleza de los elementos: Los datos, la facultad del lenguaje, la lengua y las expresiones estructuradas determinadas por la lengua.
Una teoría de la facultad del lenguaje es lo que a veces se llama «gramática universal». […] Los principios de la gramática universal no tienen excepciones, ya que constituyen la facultad misma del lenguaje, un marco para cualquier lengua humana determinada, la base para la adquisición del lenguaje.
Las lenguas del mundo parecen ser radicalmente distintas una de otra en muchos respectos, pero sabemos que deben ser vaciadas en el mismo molde, que sus propiedades esenciales deben ser determinadas por los principios fijos de la gramática universal.
El aprendizaje de la lengua no es en realidad algo que el niño hace; es algo que le pasa al niño que está situado en un medio ambiente apropiado, de manera parecida a como su cuerpo crece y madura de forma predeterminada cuando recibe nutrición apropiada y estímulo dentro de su medio ambiente.
Los métodos de instrucción y la cantidad de material que se abarque importan poco en comparación con lo que se logra al estimular la curiosidad natural de los alumnos y al despertar el interés por explorar por su cuenta.
Una verdadera comunidad democrática es aquella en la cual el público en general tiene la oportunidad de participar constructiva y significativamente en la formación de la política social: en su propia comunidad inmediata, en su lugar de trabajo y en la sociedad en general. Una sociedad que excluye del control público importantes ámbitos donde se toman decisiones cruciales o un sistema de gobierno que meramente otorga a la población en general la ocasión de ratificar decisiones tomadas por grupos de élite que dominan la sociedad privada y el estado, apenas merece el término «Democracia».
Para explicar los hechos del mundo que sobrepasan las posibilidades de una explicación mecánica es necesario encontrar algún principio extra-mecánico, lo que podemos llamar un «principio creativo».
Una criatura o es humana o no lo es; no hay «grados de humanidad», ni variación esencial entre los humanos.
Es una suerte para una criatura el que haya problemas que no puede resolver, porque esto significa que tiene capacidad de resolver bien otros problemas. […] Los organismos no están ordenados a lo largo de un espectro, con algunos «más inteligentes» que otros, simplemente capaces de resolver problemas más complejos. Más bien difieren en el conjunto de problemas a los que se pueden enfrentar y que pueden resolver.
Nosotros tenemos suerte de ser incapaces de volvernos pájaros, porque eso deriva del hecho de que somos capaces de volvernos humanos.
Es posible que la facultad numérica se desarrollara como subproducto de la facultad de lenguaje. Tiene la propiedad de la «infinitud discreta». […] La facultad numérica humana es esencialmente una abstracción a partir del lenguaje humano, que conserva el mecanismo de la infinitud discreta y elimina los otros rasgos especiales del lenguaje.
A mi gusto, hay mucha obviedad y mucha afirmación no demostrada, suposiciones o incluso deseos de verdad, pero es poco riguroso a pesar del endiablado uso de ejemplos que acompaña el núcleo del libro, convirtiéndolo en un texto denso y aburrido mal argumentado y poco sustentado.
Pero ha sido mi primera aproximación a este supuesto gran pensador del siglo XX y parte del XXI. Tendré, quizá, que darle otra oportunidad de «defenderse».