Faliscan Dialect

He encontrado un formidable texto sobre el idioma falisco, que no me animo a traducir al español, como debería, pero que ni siquiera puedo enlazar, porque es un PDF que google, en sus búsquedas no permite ver la verdadera URL que tiene, de modo que me lo he descargado, lo subo a este diario, de modo que puede ser accesible con una URL propia, sin google previo… (con giusseppe.net, sí, pero sin trazas de cookies, ni demás)

faliscan dialect

Perversión

mujer pervertida Me preguntaba si se podría decir lo mismo de un hombre, sin resultar ofensivo o grosero o soez, y esto también tiene que ver con la defensa de la igualdad de género.

No sé si tiene que ver con que se supone que todo hombre es ya perverso, pero esto es una presunción o prejuicio que, de nuevo, desigualitariza.

Reivindico que sí, que hombre pervertido vale por 2, también, pero es que la palabra es tan bella que no se puede dejar de usar:

per-versión: una versión diferente de per(sona?), la acción de antes de un verso, y según la RAE…

perversión (Del lat. perversĭo, -ōnis). 1. f. Acciefecto de pervertir.

pervertir. (Del lat. pervertĕre). 1. tr. Viciar con malas doctrinas o ejemplos las costumbres, la fe, el gusto, etc. U. t. c. prnl. 2. tr. Perturbar el orden o estado de las cosas.

Por resonancia fonética, perturbar me lleva a lo que me lleva… y vuelvo a pervertirme mentalmente. Pero es que valgo por dos, por lo menos.

Ahora, ni quiero pensar en qué se mide el «valor» de una persona. Hombre, mujer, perverso, perversa o todo lo contrario.

Absolutamente todo es relativo

Es una de esas frases que me hacen reír, pensando en lo ridículo que contiene un lenguaje (el humano) capaz de decir cosas imposibles.

Podríamos llamar a esto, la capacidad poética del lenguaje. Pero esto es como reconocer que la poesía tiene algo que ver con lo imposible. Y quizá sea así.

Lo que me lleva a recordar la famosa «definición» de belleza que lanza al aire el ínclito Isidore Ducasse, Conde de Lautreamont, en su maléfico libro «Los cantos de Maldoror»:

Bello como el encuentro fortuito sobre una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas.

Desde entonces, las máquinas de coser, incluso palabras, se reúnen mistéricamente con los paraguas más aciagos sobre mesas en las que diseccionan la poesía.

Y un paraguas ya no será nunca más un mero paraguas… después de Joseph Kosuth.

pagaguas kosuth

Inspiración viene de pira

Ins-pira-acción: Acción de crear una hoguera dentro del pecho, haciendo que el aire inyecte el interior del cuerpo cavernoso llamado pulmón.

Sé que la palabra pira, tiene orígenes indoeuropeos claramente, compartiendo fire, lat. pyra, y griego πυρά. Me encanta saber que es una palabra tan antigua, pero que esté incluida en un acto tan absolutamente cotidiano como la res-pira-ción, me parece mágico: respirar, tiene que ver con el fuego y el fuego con el aire. Sí, lo sabemos, pero esta toma de conciencia dada por el lenguaje es tan bonita…

inspirar. (Del lat. inspirāre). 1. tr. Aspirar el aire exterior hacia los pulmones. U. t. c. intr. 2. tr. Infundir o hacer nacer en el ánimo o la mente afectos,ideas, designios, etc. 3. tr. Sugerir ideas o temas para la composición de la obra literaria o artística. 4. tr. Dar instrucciones a quienes dirigen o redactan publicaciones periódicas. 5. tr. Dicho de Dios: Iluminar el entendimiento de alguien y mover su voluntad. 6. prnl. Enardecerse y avivarse el genio del orador, del literato o del artista con el recuerdo o la presencia de alguien o algo, o con el estudio de obras ajenas.

inspiración. (Del lat. inspiratĭo, -ōnis). 1. f. Acción y efecto de inspirar o inspirarse. 2. f. Ilustración o movimiento sobrenatural que Dios comunica a la criatura. 3. f. Estímulo que anima la labor creadora en el arte o la ciencia. 4. f. Cosa inspirada.

pira. (Del lat. pyra, y este del gr. πυρά). 1. f. Hoguera en que antiguamente se quemaban los cuerpos de los difuntos y las víctimas de los sacrificios. 2. f. hoguera. 3. f. Heráld. Punta del escudo.
pira. (Del caló). 1. f. Fuga, huida. ir de ~. 1. loc. verb. En la jerga estudiantil, no entrar en la clase. 2. loc. verb. Ir de parranda, juerga o jarana. ser alguien un ~. 1. loc. verb. coloq. Ser un pirante.
pira. 1. interj. U. repetida para llamar a las gallinas.

pírico, ca. (Del gr. πῦρ, fuego). 1. adj. Perteneciente o relativo al fuego, y especialmente a los fuegos artificiales.

pirexia. (Del gr. πῦρ, fuego, y ἕξις, estado). 1. f. Med. Fiebre esencial, no sintomática.

Deng Xiaoping y la crisis de Europa Occidental

Hoy venía pensando que aún no estamos en «crisis», pero sí preparando el terreno para estar en una situación terrible en los próximos años. Dentro de 15 años, cuando la enseñanza pública y la educación pública sean una ridícula muestra de lo que son ahora mismo, cuando los derechos sociales y laborales estén tan mermados que den risa… o pena, o rabia… es cuando verdaderamente podremos hablar de situación crítica.

No obstante, seguí intentando pensar el porqué de esta situación que nos lleva a esta dramática reducción de la calidad de vida, al desmonte del «Estado del Bienestar» y creí poder trazarlo hasta la burbuja inmobiliaria y/o la financiera.

Pero pensé que eso era un efecto y no una causa: ¿Qué nos llevó a los occidentales a vivir volcados en burbujas como estas, altamente especulativas y de riesgos, como hemos visto, altos?

Y pensé que era la inexistencia de bloques soviéticos, que podía explicar el auge y despegue sin restricciones de la neoliberalidad salvaje que campa a sus anchas por el planeta tras el decaimiento (inevitable) del muro que había mantenido un ilusorio status quo hasta los 80. Las desregularizaciones han ayudado a hacerse mucho más ricos a empresarios completamente «desescrupulados» (si es que alguna vez han tenido de aquellos) sin ya reparar en, ni siquiera, nacionalismos o fronteras.

Pero creí pensar que algo ahí se me estaba olvidando… hasta que me acordé de un artículo de wikipedia que estuve leyendo el otro día sobre la Revolución Cultural China. No sé por qué en ese momento no me llamó la atención, pero algo sí me quedó claro: fruto del fracaso de la misma, de su propia autoaniquilación, abrió paso a un proceso de liberalización de la economía hacia una «de mercado».

Incluyo parte del artículo porque está bastante bien explicado:

La Gran Revolución Cultural Proletaria fue una campaña de masas en la República Popular China organizada por el líder del Partido Comunista de China Mao Zedong a partir de 1966 y dirigida contra altos cargos del partido e intelectuales a los que Mao y sus seguidores acusaron de traicionar los ideales revolucionarios, al ser, según sus propias palabras, partidarios del camino capitalista.

En realidad supuso una radicalización de la revolución china. Mao, apoyado por un sector dirigente del Partido (Banda de los Cuatro), utilizó una gigantesca movilización estudiantil (Guardias rojos) para desacreditar al ala derecha, pro-capitalista (encabezada por Liu Shaoqi, Peng Zhen y Deng Xiaoping), dentro del aparato del Partido Comunista Chino. Esta recorrió todo el país, afectando también a las áreas rurales, terminó por extenderse a la clase obrera y, finalmente, a los soldados del Ejército Popular, convirtiéndose en un cuestionamiento generalizado contra las autoridades del Partido, que amenazaba con escapársele de las manos. Este proceso dio lugar a la conformación de Comités Populares de obreros, soldados y cuadros del partido por cerca de la mitad del país, los cuales funcionaban como órganos de doble poder popular en las distintas tareas de administración y gobierno; situación que Mao logró encauzar, situándolos bajo la dirección del Partido. Esta situación duró hasta 1976, momento en que un golpe de Estado militar encabezado por Deng Xiaoping, con una dura represión, restauró en el poder a la facción encabezada por él mismo, procediéndose al arresto de la Banda de los Cuatro y la vuelta al statu quo, emprendiendo los cambios en la economía que, bajo el nombre de socialismo con características de mercado, iniciarían la vuelta a la economía de mercado capitalista.

Y aquí sí, en esta última frase es donde pude haber parado de buscar: teniendo, desde ese año, un millar de millones de trabajadores potenciales muy baratos, había que garantizar la posibilidad de movilidad de capital y de empresas… y comenzó el desmonte del «paraíso occidental».

Ahora no es posible entender el mundo sin este protagonismo chino en la economía, pero la situación proviene de una contra-revolución de una revolución que no conocemos mucho en occidente. ¿Por qué se había ocasionado realmente la Revolución Cultural y su contrarevolución correspondiente o golpe de Xiaoping? ¿Eran fenómenos evitables?

Me surgen muchas más preguntas, pero lo que veo es que esta conexión no era muy evidente y ahora no puedo dejar de verla: es un elefante rosa en la habitación. Me encanta habérmela encontrado.

Sobre qué hacer ahora… mejor para otro día, pero si sabemos orígenes, puede que podamos pensar mejor de cara al futuro. Puede.

Serpiente, elefante o sombrero

El otro día, durante un taller de Poesía Visual que impartí, recordaba la historia del Sombrero que era una Serpiente que se había comido a un Elefante. Aquella divertida e ilustrativa anécdota de El Principito:

Recordaba esto porque me parecía que quien no era capaz de ver más que el sombrero, no podría nunca entender la Poesía (ni visual, ni textual). Es necesario ver el elefante y la serpiente… pero, por si no ha quedado claro, ver otras posibilidades que no me hayan dicho que existan. En caso contrario, estamos viendo el sombrero.

Me ha gustado encontrarme, divertido, el siguiente dibujo que juguetea con esa imagen de una manera nueva y, sin embargo, clásica.

chocolomo y la medida de un verso

giusseppe midiendo versos

Este día, mientras medía versos con un metro fabricado con hilos en la casa de la mujer que había escrito un poema titulado «El hilo», ella me explicaba el significado de una palabra que se ha introducido para siempre en mi vocabulario de la mano de su abuela Doña Max: el chocolomo.

Chocolomo: dícese de aquella persona, animal o cosa que desea al mismo tiempo cosas claramente irreconciliables, como pueden ser las que dan nombre a la palabra en cuestión.

De la foto que me hizo mi querida Vera Moreno en su casa, me encanta especialmente la caja de Imperial: Se garantiza que es pura. Y mi insistencia en llevar camisetas que signifiquen, incluso sin haberlas comprado para tal fin, es más, sin haberlas comprado.

Era intensidad viva lo que me movía a realizar esas mediciones de un libro con el fin de dar mediciones para un libro que está por venir y que Verutxi lo hará posible.

Adoro esta forma de ser una especie de ayudante «metapoético«. Y se lo agradezco a los poetas que lo hacen posible.

Del léxico céltico

Un texto extraído (letra a letra) de un libro que google books se empeñaba en que no copiase: Los celtas y la civilización céltica. Escrito por Henri Hubert. Pgs 49 y siguientes.

Desde el punto de vista del vocabulario, las lenguas célticas presentan un número muy grande de particularidades, que no pueden reducirse a un sistema. En el celta faltan palabras y raíces que han sido sustituidas por otras.

En las lenguas célticas se encontrarían huellas de lenguas habladas anteriormente por pueblos, indoeuropeos o no, que se asociaron a los celtas o que hubieron sido absorbidos por ellos. Sería inverosímil que junto con una parte de su vocabulario no les hubiera dado alguna de sus maneras de hablar. Las innovaciones del celta procederían de sus asociaciones extranjeras.
Por lo que se refiere al vocabulario, esta hipótesis es estéril porque los asociados occidentales de los celtas hablaban lenguas casi del todo borradas o que no pueden compararse a ningún tronco conocido, excepto el vasco y el indoeuropeo. Es probable que los celtas hayan sido precedidos en occidente por otros indoeuropeos. Los elementos del vocabulario que estos les dejaron no pueden reconocerse.

Otro postulado de los primeros estudios comparativos sobre el vocabulario celta era que las raíces indoeuropeas tenían sentidos muy precisos y, por consiguiente, empleos estrictamente determinados, y de ahí la antención que se prestaba a las faltas y sustituciones de términos. Se ha acabado por reconocer que los sentidos de las raíces eran vagos y han continuado siéndolo excepto en un corto número de vocablos. Continuamente nos ocurre el designar objetos concretos con términos abstractos (regla), el dar sentidos especiales a términos de sentido general (yeso) y, más frecuentemente, el generalizar indebidamente o transportar por empleo analógico, sentidos particulares (lápiz antineurálgico). No hemos de extrañarnos de que el empleo de un vocabulario tan poco preciso fuera inseguro. No cabe deducir gran cosa de que un más o menos sustituido por otro más o menos. Conclusión: no exagerar la importancia de los hechos negativos en la comparación de los vocabularios. Esta no revela en las lenguas célticas más que accidentes del lenguaje que son comunes y en cuya producción la casualidad ha tenido la mayor parte.

Por ejemplo, existía una palabra indoeuropea para designar la casa; el celta la ha perdido. Era un vocablo de sentido preciso. En encontramos en el sáncrito véçah, en el latín uícus. Esta palabra designaba la casa grande, la casa de una gran familia, en la que podían habitar varios matrimonios. No es que los celtas no hayan conocido la gran casa, no es que la familia se haya disgregado en ellos, por el contrario, la familia celta es una gran familia de agnados, que reúne en una vida común varias generaciones, varias ramas y muchos individuos: es un tipo de familia indoeuropea. La heredad donde reside la familia se llama en irlandés baile. ¿Es esta una palabra indoeuropea? No es seguro. Se la relaciona con la raíz bhu-, tu be. Baile supone una palabra *bailos, que, a su vez, supone un precelta bhu alio-; significaría el lugar donde uno se halla. El término sería, en suma, una vieja palabra conservada por el irlandés o un término completivo de sentido general.

Otro ejemplo: El indoeuropeo tenía una raíz sé, que significaba sembrar, pero sin precisión. El galés la ha conservado en el verbo hau, sembrar; el irlandés la ha perdido como raíz verbal y la ha conservado en el substantivo síl, posteridad. Para decir sembrar, emplea el verbo cuirimo, que significa «yo arrojo». Es un hecho comparable al que se ha producido en el tránsito de ponere a pondre, de trahere a traire, de y de traire a tirer. Del mismo modo, el irlandés ha perdido el verbo indoeuropeo que significaba segar, el galés lo ha conservado: medi. El irlandés lo ha sustuido por bongim, yo corto; buain, nombre verbal, significa la siega: es una palabra muy indoeuropea: sánscrito bhanajmi, yo rompo.

El estudio de vocabulario de las lenguas célticas revela un residuo considerable de palabras que se son especiales. La mayor parte han dado lugar, por derivación, a otras palabras. Un número muy crecido de ellas son del todo modernas; las formas antiguas son demasiado inciertas para que se pueda hablar la menor cosa sobre las mismas. Algunas pueden ser testimonio del más antiguo pasado indoeuropeo, pero quedan otras: ¿se trata de una herencia ibera o ligur?


Pruebo a incluir un «iframe» del libro en cuestión dentro de esta entrada:

Variaciones sobre la escritura

Variaciones sobre la lecturaHoy por la mañana me he despertado antes (a las 5:45) y como no sabía qué hacer, he acabado de terminarme (era un largo proceso) el libro de Barthes que incluía una variedad de artículos sobre gramática, lingüística y reflexiones del semiólogo estructuralista.

Del clásico libro de Roland Barthes, como dije en su día con Lo Neutro, una lectura maravillosa, que hace pensar, que hace recordar, que da ganas de escribir.

Vuelco a vuela pluma y sin contexto algunas frases que me han resultado sugerentes. (Insisto: sin contexto)

«crítica al etnocentrismo» que, en este caso, él llama alfabeto-centrismo:

Todo ocurre como si fuese indiscutible que el ideograma constituye un progreso respecto al pictograma y el alfabeto vocálico respecto al consonántico: por lo tanto, nuestro alfabeto, es el término glorioso de esa ascensión de la razón: somos los mejores.

Modelos más matemáticos:

El concepto de «discurso» excede al de «género» y ha de permitir deshacer los límites institucionales de la literatura.

La escritura (en vías de oponerse en adelante a la literatura) implica lógicas nuevas, adecuadas para dar cuenta a la vez de sus rupturas y de su espacio, puesto que, en ciertos casos, ya no es «encadenamiento» ni «línea», con lo cual el modelo lingüístico se aleja, reclamando en su lugar modelos más matemáticos.

¿Qué trabaja el texto?

La lengua. Deconstruye la lengua de comunicación, de representación o de expresión (donde el sujeto, individual o colectivo, puede tener la ilusión de que imita o se expresa), y reconstruye otra lengua, voluminosa, sin fondo ni superficie, pues su espacio no es el de la figura, el del cuadro, el del marco, sino el espacio esterográfico del juego combinatorio, infinito en cuanto salimos de los límites de la comunicación corriente (sometida a la opinión, a la doxa) y de la verosimilitud narrativa o discursiva. La productividad se desencadena, la redistribución se produce, el texto sobreviene, en cuanto, por ejemplo, el escriptor y/o lector se ponen a jugar con el significante, ya (si se trata del autor) produciendo sin cesar «juegos de palabras», ya (si se trata del lector) inventando sentidos lúdicos, aun cuando el autor del texto no los hubiese previsto, y aunque fuese históricamente imposible preverlos: el significante pertenece a todo el mundo; quien, en verdad, trabaja incansablemente es el texto, y no el artista o el consumidor.

El texto y la obra

La lectura plena es aquella en la que el lector es nada menos que el que quiere escribir.

La civilización actual tiende a achatar la lectura al hacer de ella una simple consumición. […] la escuela se vanagloria de enseñar a leer, y ya no como antaño de enseñar a escribir.

La escritura confinada en una casta de técnicos: Las condiciones económicas, sociales e institucionales ya no permiten reconocer, ni en arte ni en literatura, a ese practicante particular que era – y que podría ser en una sociedad liberada – el aficionado.

El ser humano es absolutamente consustancial al lenguaje.

El lenguaje no es una especie de instrumento, de apéndice, que el hombre tenga «además», para poder comunicarse con su vecino, para pedirle que le pase la sal o que le abra la puerta. No se trata de ningún modo de eso. En realidad, es el lenguaje el que hace al sujeto humano, el hombre no existe fuera del lenguaje que lo constituye.

Y termino aquí, acordándome de palabras que me resuenan al estimado Wittgenstein.

Un texto encontrado en Internet sobre la filología islandesa

Clasificando la lengua islandesa y el material disponible que he encontrado sobre ella, me he topado con un libro sumamente interesante, que está accesible vía Google Books, pero que «no se puede» copiar. No obstante, demostrando que todo imposible es un reto para pensar un cómo, me he puesto a ello y aquí está el tramo que me apetecía compartir sobre la historia de la filología islandesa.


Fernando Arellano S.J. Historia de la lingüística. Tomo I. Desde los orígenes al siglo XX. Pags 95 y 96.

La filología islandesa

Descubierta hacia mediados del siglo IX por los escandinavos, Islandia fue colonizada primeramente por los noruegos, a los que luego se añadieron elementos suecos y daneses. La isla fue cristianizada hacia el año 1000 y se gobernó a sí misma como estado independiente hasta mediados del siglo XIII, cuando sus sangrientas disensiones la llevaron a someterse al rey de Noruega. Hasta entonces, la autoridad suprema había residido en la Asamblea Legislativa y Tribunal Supremo o Althing (Alzingi, con z interdental).

La literatura islandesa es la más antigua de las literaturas escandinavas. Siendo noruegos los primeros colonizadores de la isla, la lengua islandesa durante mucho tiempo debió ser prácticamente la misma que la noruega. Los primeros monumentos literarios de Islandia se remontan a los siglos X y XI, y se han conservado en manuscritos del siglo XII. Durante varios siglos, la literatura de esta pequeña y lejana isla fue tan rica y variada como cualquiera de las literaturas europeas medievales.

Un desarrollo literario tan intenso suele llevar consigo estudios filológicos de poética, métrica y gramática y tales estudios se dieron también en Islandia. Desde muy temprano, se establecieron en la isla escuelas, como la de Hólar y Skálaholt, en las que se educaron los hijos de las mejores familias y de las que salieron importantes personajes literarios, eclesiásticos y políticos. De la escuela de Skálaholt apenas se saba nada fuera del hecho de que allí se educaron los hijos de muchos jefes. La escuela de Hólar fue fundada por el obispo Jón a principios del siglo XII. Jón trajo del extranjero dos excelentes profesores para su escuela: uno de ellos fue Gísli Finsson, nativo de Gautland (Götland, Suecia), que enseñó gramática latina; el otro, llamado Rikinni, procedente de Francia, enseñó versificación latina y canto gregoriano.

La Edad Menor de Snorri Sturluson (1170-1241)

La figura más importante de toda la antigua literatura escandinava es Snorri, político, historiador, poeta y preceptista literario. Su afición a la poesía le movió a escribir la Edda que lleva su nombre, conocida también como Edda Menor o Edda Prosáica. La obra de Snorri es un manual de enseñanza para los skaldas o poetas. En la segunda parte de la obra, la «Skaldskaparmál» o Diálogo del lenguaje de los skaldas, trata sobre todo de las locuciones que deben usar los poetas y particularmente de las metáforas o kenningar.

La primera Gramática escandinava

Los gramáticos y retóricos de los siglos XI y XII en Europa apenas se preocupagan de otra lengua fuera del latín. Se escriben en esa época muchas gramáticas, pero son gramáticas latinas escritas en latín. Es caso único el del inglés Aelfric, que, en el sieglo X, escribe una Gramática latina en inglés. Más osado fue todavía el anónimo gramático islandés que, hacia mediados del siglo XII, entre 114 y 1180, escribió una obra conocida con el nombre de Primer Tratado Gramatical: una framática islandesa en islandés, en la que se da una importancia notable a la fonética. Ese anónimo gramático, que conocía las lenguas latina, griega, hebrea y el antiguo inglés, inventó una ortografía fonética perfectamente adaptada a la índole del islandés. Por su agudeza en el análisis fonético, no tiene par en la Europa Occidental. Para justificar su reforma de la ortografía, descubre los principios de la descripción fonológica, adelantándose en casi un milenio a su tiempo.

Un sonido, explica el gramático islandés, no tiene realidad distintiva a no ser que sirva para oponer entre sí parejas minimales de expresión, cuyo contexto fónico es el mismo; para verificar la función distintiva de un sonido hace falta que cambie de sentido al ser sustituido por otro. Diríase que adivinó lo que se llamaría en el siglo XX «Commutation test», usado por los fonólogos de Praga y los estructuralistas de Copenhague. Desgraciadamente, sus descubrimientos quedaron relegados al olvido hasta que los sacó a la luz el famoso filólogo danés Rasmus Kristian Rask (1787-1832).

Esto no es una broma