Orwell VS Huxley – La explicación de por qué nadie hace nada

(Aunque nadie debería ser considerado un sujeto de la primera persona del plural y no de la tercera del singular)

Publicado en agosto 30, 2013 en pedacicosarquitectonicos

Aquí va una breve explicación de por qué a pesar de que cada vez el mundo va peor, la mayor parte de la sociedad no hace absolutamente nada por evitarlo. Puede que después de todo, haga mucho tiempo que vivimos en una distopía…

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

Demostrarle algo a alguien

no compitasSiempre que oigo la expresión «No tengo que demostrar nada a nadie» o su versión sin dos negaciones que dice lo mismo: «No tengo que demostrar algo a alguien» (he de reconocer que, sobretodo, la primera versión) me viene a la cabeza la idea de que quien lo afirma (yo suelo hacerlo con frecuencia) cree estar convencido de que esa demostración dejaría convencido a ese alguien.

Por ejemplo: No tengo que demostrarle a nadie que soy el más rápido, parece llevar implícita la afirmación de que, verdaderamente, lo soy.

Si no tengo que demostrar nada a nadie, o, lo que es lo mismo, no tengo que demostrar algo a alguien, es porque realmente me importe un carajo si cumpliría con las expectativas de ese alguien, que, en última instancia, es quien estoy usando para que me sirva de baremo con el que medirme a mí mismo, valga la redundancia.

Es decir: No tengo que demostrarle a nadie que soy el más rápido, podría llevar asociado el íntimo pensamiento y convencimiento de que, verdaderamente, no lo soy (o no lo sea) y, lo más importante, me importa un pimiento… o menos que un pimiento, que, según el día, puede resultarme terriblemente importante.

En el fondo, retóricamente hablando, no deseo medir lo que no es medible: mi cualidad humana, mi valor, etc. Y los atributos físicos más o menos medibles, lo que físicamente llamaríamos magnitudes mensurables, no dejan de parecerme superficiales y de escasa, o incluso nula, valía informativa en cuanto a la medición imposible: cómo de humano soy.

Vaya, en román paladín: me la pela…

¿Qué se vende, la ropa o el hombre?

VentaHace unas semanas guardé esta foto en mi memoria (digital y neuronal) porque me ocasionó una especie de convulsión mental: ¿Qué se vende, la ropa o la humanidad?

Mi sensación es que con la oferta de comprar, quien se está vendiendo es, curiosamente, el comprador. Vendiéndose a un sistema que necesita engullir su demanda fabricada por la oferta, una demanda artificial, una demanda virtual, falsa, innecesariamente satisfecha, insatisfactoria por esencia para perpetuar el hábito de compra y mantener la cadena temporal de la adicción (que no adición (querida Aída)).

La imagen me parece tremenda, no sé por qué, pero me lo parece. Me indigna y me subleva, pero lo único que hago es (aunque quizá no es tan poco) huir: salgo corriendo de centros comerciales o tiendas como Zara, Lefties, etc… Me empieza a entrar una angustia similar a la que siento en una iglesia cristiana, ganas de volverme sociópata… no sé, pero algo en mí no acaba de encajar… ¿o soy de los pocos que sí encajan en algo que aún no existe? ¿soy un elegido? ¿un ser superior, a la manera Nietzschiana? ¿O solamente un marginal que ansía encontrar su lugar?

Género Neutro

Estoy algo impactado por una noticia que no sé cómo entender. La noticia en cuestión dice algo así como que «Una corte judicial en Australia ha dado la razón a una persona de 50 años, Norrie May-Welby, que demandó que no fuese obligatorio ser registrado de forma oficial como hombre o mujer en los documentos de nacimiento, matrimonio o defunción».

Y no sé si tiene el más mínimo sentido pretender que exista, por tanto, un género neutro. Creo que sería suficiente con solicitar que el género no constase, cosa que puedo comprender (no hablo de otra cosa que de mi propia capacidad de comprensión y mis límites comprensivos, no de tolerancia y/o aceptación). Es decir, no veo necesidad de que en la mayoría de los documentos de registro se almacene una información que podría no ser de interés. Pero quizá no veo las posibles consecuencias, incluso administrativo-burocráticas, que pueda tener el estar binariamente clasificado el género humano.

Continúa la noticia informando sobre que:

Nacido hombre hace 52 años, convertido en mujer a los 28 años, Norrie May-Welby se sentía tan desgraciado siendo hombre como mujer. Decidió dejar su tratamiento hormonal para convertirse en “neutro”. Norrie se ve a si mismo/misma como un/a anarquista andrógino. “Los conceptos de hombre y mujer no me corresponden. La solución más sencilla es no tener ninguna identificación sexual”. Y añade: “No me identifico ni como hombre ni como mujer. Soy femenino/femenina y masculino/masculina”.

Yo tampoco me siento identificado con los atributos habitualmente asociados unívocamente al género, como son los de femenino/femenina asociados a mujer, o masculino/masculina asociados a hombre. Me siento hombre… sí, pero con todos esos atributos posibles… y quizá alguno más.

Sé que yo no tengo conflicto sobre mi identidad genérica, aunque sí con los patrones culturales que se atribuyen a tal identidad: se supone (mayoritariamente) que he de ser competitivo, violento de forma natural, analítico, etc… por ser hombre. Esto me parece una soberana estupidez. Pero creo que no es de esto de lo que trata la noticia. Es de un conflicto más inhabitual, más personal, que tiene que ver con algo que no comprendo, pero que existe: el hecho personal, individual, de no sentirse hombre o no sentirse mujer.

A penas comprendo el porqué esto es un problema. Pero entiendo que lo es. Supongo, volviendo al primer párrafo, que no es fácil vivir en un mundo que necesita que definamos todo, por supuesto también nuestra identidad (sexual, entre otras).

No tiene mucho que ver con homosexualidad, pues esto es algo completamente distinto, sería de gustos, de deseos, y no de identidad. Lo que me gusta no me construye, no me identifica: no soy un ser heterosexual u homosexual, esto es simplemente una clasificación de mis gustos o apetitos sexuales, ni siquiera de mi clasificación genérica.

Pero sigo reconociendo cierto impacto por la noticia, por la controversia que genera, por la dificultad que supone enfrentarse a algo tan extraño (y con extraño no estoy descalificando, sino constatando que se trata de una anormalidad estadísticamente hablando).

No obstante, sí abogaría que algunas leyes o requisitos administrativos no requiriesen información sobre mi identidad, más allá de los imprescindibles. Entre otras cosas, por ejemplo, no acabo de comprender la necesidad de tener divididos los retretes en para hombres y para mujeres. Agradecería que, en ambos casos, en un caso unido, de hecho, hubiese respeto a la intimidad, pero que se pudiesen compartir hablando de «servicios para personas» y no para «Damas» o «Caballeros».

Hace tiempo que escribí sobre género, incluso sobre el género y el lenguaje, con esta cosa de lo políticamente correcto que busca modificar cosas que acaban siendo bastante más superficiales de lo que se pretende.

Volatilidad de los trabajadores

Bubok_portadaEstoy editando un libro colectivo con mis alumnos de talleres, como suelo hacer al final de cada curso. Este año también lo hicimos. Aprovecho para vincularles con el proceso de selección de textos, de maquetación (de edición) y un ejercicio de colectividad, digamos, asamblearia pero con mi veto de por medio. Procuro ejercerlo poco, no obstante.

Después de terminado el material, que maqueto y les entrego para su revisión y aprobación, contacto con una editorial de las que hacen libros online bajo demanda (www.bubok.es) y procedo a subir el libro y darle el formato que requieren para su procesado.

Este año, el libro se titula Verso Cero, tiene una bonita portada de unas salinas de las Islas Afortunadas, y está en proceso de envío.

Cuando pedí el primer ejemplar de prueba, se puso en contacto conmigo un asesor comercial de la empresa para aconsejarme y ofrecerme un buen presupuesto y buen precio por ejemplar para la primera tirada de centenar y medio de unidades.

El viernes 14 procedí a aceptar el presupuesto que me había presentado este asesor y solicitar los libros. Quedamos en hablar un día de esta semana pasada… pero no me llamaba.

El jueves 20, algo inquieto por su silencio, le llamé para saber en qué estado estaba el pedido y me contestó una asesora que me confirmó que todo va según lo previsto. Bromeando, le dije que Rafael no habría dejado la empresa… y me contestó que sí. Le dije, siempre asumiendo que era en broma, si había sido despedido… y su silencio me dio a entender una respuesta afirmativa… Jo. ¡Qué tremendo! En menos de una semana yo me había quedado sin interlocutor, había encontrado una nueva interlocutora y seguía como si nada hubiese pasado.

Pero me dio por pensar en la volatilidad de los trabajadores, que no de los puestos de trabajo: el empleo sigue, pero el empleado cambia. Sí, es obvio, es tontería, casi, pero me parece algo «deshumanizado», aunque, también, cabe decir que terriblemente eficaz, mecánicamente eficaz, casi como automatizable.

No era mi propósito hablar de la naturaleza del mercado laboral, ni de el tipo de trabajo que llevamos a cabo en esta era de superación de la revolución industrial hasta la tecnológica, pero se acaba pensando en ello, de alguna manera. ¿O no?

No es así de simple…

Acabo de leer un artículo sobre el perfil y el número de emigrantes españoles que viene habiendo desde el 2009, y me encuentro con este texto tan divertido:

[…] En cualquier caso, según el PERE, a 1 de enero de 2009, residían en el exterior 1.471 españoles. Cuatro años después esta cifra se elevaba a 1.931.248.

Una sencilla resta indicaría que durante la crisis podrían haber emigrado cerca de 460.000 españoles. Sin embargo no es así de simple […]

Jo…

Pero ¿Qué pasa en el periodismo actual?

Espero que mi amigo Juan Carlos Etxeberría no lo hubiera cometido, este error, quiero decir. Pero ¿de verdad que un periódico como El País (o su suplemento económico, Cinco Días), puede cometer este tipo de catastróficos errores numéricos? ¿Nadie revisa los números? No digo que no hayan podido meter la pata por un error tipográfico, más que verdaderamente numérico, pero la parte más importante de este artículo son los números… ¡¿Nadie los revisa?! ¿Tienen que esperar a que alguien les diga algo en un comentario para modificarlos?

Pasmoso.

Una resta como la que dicen sería del orden de 2 millones de españoles emigrando en 4 años… en terminos generales, en lo que, en ciencia, se conoce como cifras significativas. Pero ¿es que nadie les da un cursito básico de matemáticas de primaria a estos trabajadores empeñados en poner cifras exactas (1.471 y 1.931.248) que carecen de significado, en lugar de centrarse en el verdadero significado del número?

hummmmmm…..

Vocabulario actual

crisis
reajuste
recorte
prima de riesgo
preferente
imputado
presunta
infanta
desahucio
troika
comisiones
intervención
fusiones
entidad financiera
consorcio
ere
ajustes
privatización
emprendedor
mileurista
bajosueldo
firma de peticiones
insatisfacción
debacle
censura
redes sociales
emigración
oportunidades
despidos
hipoteca
endeudamiento
reducción salarial
austeridad
inflación
desesperanza
partido político
gobernanza
urnas
desigualdad
insolidaridad
nacionalismo
proteccionismo
movilidad de capital
movilidad de trabajadores
conflicto social
fraude
estafa
FMI
UE
Bruselas
Berlín
Merkel
Grecia
llamamiento
insurrección
terroristas
enfado
ira
increíble
incertidumbre
declaración
incendiaria
pantalla de plasma
rueda de prensa
desapego
institucional
lowcost
hitech
policía
antidisturbios
disturbios
escalada de

género
religión
fundamentalismo
represión
insurgentes
dependencia
dependencias
policiales
judiciales
poder
índices bursátiles
global
información
recesión
temor
estímulos
organismos
estatales
privados
reducir
tarifas
impuestos
actuación policial
anticorrupción
antifraude
anticapitalismo
antiguo
implicación
caso
salpicado
endurece
acceso
trasplantes
educación
sanidad
vergonzoso
consejo europeo
declaración
causa
discurso
disculpa
displicencia
reclamaciones
refugiados
presidente
ministro de

fiscal
estado
rey
familia real
república
polémica
enfrentamiento
Audiencia
anula
contratación
gestión
expediente
empleo
mínimo
cláusula suelo
banco malo
protesta
pulso
autoridades
gobierno
comunidades
promete
raro
celebra
incómodo
caída libre
barómetro
comparecencia
incomparecencia
competencias
incompetencia
calado
anuncio provoca
evolución
mercado
crisis
crisis
crisis
crisis
crisis
crisis
crisis
crisis
crisis
crisis
crisis
crisis
crisis
crisis



























































El prestigio se paga

art basel

Este fin de semana estuve actuando (como ya he dejado constancia en varios sitios) en Basel, dentro del Off-Art-Basel Festival. Es un festival de arte importante, célebre, de esos que todo el mundo te dice que hacen curriculum.

cargobar programY yo no hago más que sentirme idiota por ello. No he ido por el CV. No me sirve para nada. No creo que se pueda vivir de ingresar dinero de la performance y a las pruebas me remito: podría afirmar que he perdido dinero. Ha sido poco, teniendo en cuenta que hubo dinero de por medio, lo cual ya era todo un logro para lo habitual. He viajado a Basel y ha sido una preciosa experiencia, no lo discuto, pero no tiene sentido hacerlo con más frecuencia.

Se justifica, en ocasiones, con eso del prestigio: me hace importante estar cerca de lo importante. Pero es ridículo en cuanto te das cuenta de que tú eres lo más importante de todo. No es puro ego, es una afirmación que le puede ser aplicada a cualquiera por cualquiera.

Y entonces, cuando mi madre me dice que ha guardado una reseña del periódico en la que se menciona Basel y su feria de arte o cuando Carmen decide traerse el programa en el que aparecemos mencionados (yo también le hice unas cuantas fotos), me siento un idiota. No, no soy importante por ello, no he logrado más CV del que necesitaba. Es un curriculum absurdo, pues nunca voy a vivir de él.

Ayer le comentaba a Carmen la diferencia entre ese CV y el de un, digamos, informático, que tarde o temprano consigue, con él, un puesto de trabajo remunerado de manera más o menos regular. En el caso de un artista, toda su vida es hacer curriculum… sin llegar nunca a tener un trabajo remunerado de manera más o menos regular. Es ridículo. ¿De qué sirve, entonces? ¿Aumentar el ego? ¿Ser reconocido «internacionalmente»? Vanidad, vanidad…

Y además no sale gratis. Jop.

Pero no lamento haber ido, no lo lamento, no es eso, pero sí que tampoco lamento no prodigarme más en encuentros, festivales, eventos… en los que, en el mejor de los casos, no pierdo dinero.

¿Supone eso que no seré nunca un profesional del arte? Bueno, ¿y a quién le importa?

Wikipedia: 1 millón de artículos en español

Me alegra saber que Wikipedia crece y crece. Es una de esas empresas humanas que me dan esperanza en el futuro. Y en estos tiempos una gotita de eso me parece maravillosa.

Me vanaglorio de tener algo que ver en ello, con mínimas aportaciones que realizo de cuando en cuando en forma de contenido y de dinero. Para funcionar, Wikipedia necesita ambas cosas. La financiación se puede realizar con donativos, con una especie de micromecenazgo, una manera que cada día me gusta más pues supone, de alguna forma, un intento de demoler el sistema por el cual se retribuye aquello que es demandado en distinta medida de su valor real.

No obstante, y por permanecer atento y crítico también con esta enciclopedia universal, he de comentar que me ha llamado la atención un extracto del artículo en el que hablan de su cifra batida:

Es uno de los sitios más visitados de Internet, con lectores que van desde estudiantes y docentes hasta periodistas, políticos, científicos, artistas y gente de la comunidad civil.

Y yo me pregunto ¿los estudiantes, docentes, periodistas, políticos, científicos y artistas, no son gente de la comunidad civil? Creo que es un párrafo muy mal formulado y que debería ser reescrito… Voy a comentarlo en la discusión posible que puede hacerse en la página correspondiente. Y, así, se hace cultura.

Hace más de 15 años leí por primera vez a Bukowski

img-20120226-00022

En una edición pequeña, de un libro minúsculo que, como tantos otros, perdí prestándolo, contenía 20 poemas y me cambió la forma de entender la poesía.

Después mi amigo Jose Eugenio Vicente Torres me habló de su narrativa, de sus novelas y cuentos. Leí voraz La máquina de follar (que también he perdido) y fui recolectando todos y cada uno de los libros que publicaba en España, principalmente, Anagrama. Sobre todo novelas y relatos.

Leí un maravilloso libro que ahora tengo en PDF, de Neely Cherkovski, titulado Hank, sobre la biografía de este personaje tan singular… y fui queriéndolo, idolatrándolo hasta límites insospechados. Quise escribir como él, pero cometí el error de no darme cuenta de que eso era la superficie, de que en el fondo no vivía como él y no quería vivir como él. Que lo que tenía que hacer para escribir como él era escribir como yo, siendo yo y viviendo como yo.

monografico_poesia_bukowskiPero me enseñó tanto…

De cuando en cuando, cuando me parece complejo escribir poesía, abro un libro suyo y leo alguno al azar, algún poemita, alguno de los maravillosos como los dedicados a su hija Marina, o a Jane, o los de su más tardía edad. Y me doy cuenta de que me voy acercando… su autenticidad, más o menos mítica, es un objetivo de mi vida. Es algo que, en ocasiones, podríamos denominar coherencia.

En aquel entonces, hace 15 años, apenas había gente que conociese a este autor en España, así que cuando unos amigos me pidieron un poco de información sobre su biografía y obra, tuve el gusto de preparar algo así como un curso adaptado para lo que requerían: el montaje de un trabajo parateatral llamado Zoo Bukowski.

Desde entonces, había fantaseado con la idea de realizar un taller sobre su obra poética, pero siempre lo postergaba por la dificultad de hablar sobre un hombre/mito, sobre la extensión de su obra, por muchos motivos… pero al final, hoy, comienzo un curso monográfico sobre la poesía de Charles Bukowski y el realismo sucio (porque de Carver no quiero hablar ahora, pero es tan sorprendente como el amigo Henri).

El programa del curso incluye uno de mis poemas favoritos que tengo en grande enmarcado en las paredes donde imparto mis talleres de poesía desde hace más de 10 años. Es de referencia.

Taller Monográfico: Charles Bukowski y el Realismo Sucio norteamericano

Dirigido a Cualquier persona con ganas de escribir desde un lugar poco habitual, pero sin necesidad de experiencia previa en talleres literarios.

Sobre Bukowski se ha dicho tanto bueno como malo, se le ha puesto en pedestales de los que él mismo huiría y se ha convertido su figura en un mito, en el mito casi romántico del último escritor maldito.

Más allá de eso, más allá de mitologías, Bukowski tiene una escritura desgarrada, sencilla y tierna, con una liberada vena narrativa y una poesía más cuidada de lo que aparenta en una primera ojeada. Merece la pena acercarse a conocer a este escritor poderoso, valiente, digno de haber sido comparado con un Walt Whitman de nuestros días, que apasiona y genera polémicas allá por donde se le menciona.

Además de este autor, nos acercaremos a la espectacular obra de otros escritores adscritos al Realismo Sucio Norteamericano, como Raymond Carver o John Fante.

    aire y luz y tiempo y espacio

    ya sabes, la familia, el trabajo,
    siempre ha habido algo
    en mi camino
    pero ahora
    he vendido mi casa, he encontrado este
    sitio, un estudio grande, tienes que ver qué espacio y
    qué luz.
    por primera vez en mi vida voy a tener un sitio y tiempo para
    crear.

    no, hijo, si vas a crear
    crearás aunque trabajes
    16 horas diarias en una mina de carbón
    o
    crearás en un cuarto pequeño con 3 niños
    mientras no cobras más que
    el paro.
    crearás como parte de tu mente y de tu
    cuerpo
    destrozados.
    crearás ciego
    mutilado
    demente,
    crearás con un gato subiéndote por la
    espalda mientras
    la ciudad entera se estremece ante un terremoto, un bombardeo,
    una inundación, un incendio.

    hijo, aire y luz y tiempo y espacio
    no tiene nada que ver con la creación
    y no crean nada
    salvo, quizás, una vida más larga para
    encontrar nuevas
    excusas para no hacerlo.

    Charles Bukowski

Esto no es una broma