2 muertos exquisitos

Cadáveres exquisitos realizados la semana pasada con la exigencia oulipiana de que todas las palabras debían comenzar con las letras a y c respectivamente:


Arena arrebolada ante
arrecifes arrebolados, amor
astuto, avaro, acérrimo, ánimo, antidiliviano
atroz atasco al amanecer. Anteriormente algunas
amebas amarillas ascendiendo
al amanecer acontece algo amarillo
amargo azúcar almibarado amargor
asido al almendro amado antes ansiado
¡aaaah aaaaah aaaaah aaaah aaaah!
arranco a acabar abrazado a amistades.


Comiendo cebolla con cebada
contagiado como caí, comí churros
con chocolate colacao con coca-cola
cardamomo con caléndula
calentito, como cuando Cris comió
cocido con colágeno
centrífugo con cuerpo cabizbajo.


Terapeuta

Llego a la clínica.
Al otro lado de la calle.
Al otro lado de la parada del autobús.
Al otro lado de un mundo que no sabe que allí se teje tristeza.

Espero en recepción a que la secretaria
bastante parca en palabras
me pregunte
cada día
que qué quiero
y yo le responda un lacónico
Domínguez.

Busca entre las fichas
sin levantar nunca la mirada
hasta que encuentra
mi menguante cuadrícula
cuyas casillas van rellenándose
con mi firma
que
cada día
es diferente.

La recepcionista o secretaria
llamada Carmen
viste con una chaqueta
roja
en contraste con lo que denominan
pijamas verdes.

Me adentro.

A la derecha cubículos
privados
donde una puerta entreabierta
deja entrever
entreveradas carnes
procesadas
por máquinas
de ultrasonidos
de microondas
de gelatina hirviendo.

Tras el pasillo
ojos apagados
paredes blanquecinas
cuatro camillas
dos camastros con cilindros magnéticos
sillas desperdigadas
armarios metálicos
colchonetas que simulan cuero negro
un par de barras paralelas
sujetando habitualmente un par de bolsos.

Al fondo
un cuarto de baño
junto una pareja de percheros
donde mi abrigo pesado
comba su sostén.

Retro
cedo.

Vuelvo a la primera de las sillas
desperdigadas
que me espera
bajo unas poleas
donde cuelgan mis brazos
haciendo esfuerzos
por alargarse
hasta recuperar
la elongación
de la que eran capaces.

Mis ojos
también apagados
buscan los de Patricia
o
los de Eulogio
escondidos tras unas gruesas lentes
y una esquiva sonrisa.

En algún momento
cruzo buenos días
cruzo hasta mañana
cruzo hola
con alguna persona
que entra
que sale
que sabe
que ese es un lugar perentorio
como todos.

Eulo me indica.
Le sigo.
En alguna cabina
un ingenio
es posado en mi hombro
apuntado sus rayos antiletales
contra mi ánimo.

6 minutos.

Intento pensar en algún proyecto en marcha.
Intento pensar en alguna tarea pendiente.
Intento pensar en recetas de comida.
Intento pensar en algo
distinto a estar mirando
el cronómetro del dispositivo
distinto al momento presente
en el que escuchar conversaciones ajenas
al otro lado de endebles plaquetas
de algo parecido a la madera.

1 minuto.

El tiempo pasa curvilíneo en esta sala
donde la puerta entornada
protege mi torso desnudo
de ojos apagados.

Escudriño el espacio
en busca de otra silla
de las desperdigadas
donde esperar
la muerte
y a Eulo
o a Patricia.

Unos días uno.
Otros días otra.

Patricia me hace una señal
para indicarme
que soy el siguiente
en su camilla.

Retira el fragmento de rollo de papel-tela
que ha sido extendido bajo la anterior persona.
Lo envuelve en un gesto
casi maternal.
Extiende un nuevo fragmento de rollo de papel-tela
que será extendido (sudario anticipado)
bajo mi cuerpo
boca arriba.

Intentos de torpe conversación.
Recuerdo
para mí mismo
que siempre seré
el adolescente individuo asocial
que ha aprendido a vivir como si no lo fuese.

Soriana simpática.

No conozco las fronteras de Soria.
¿Cuáles son las provincias limítrofes?
¿Cómo se llega?
¿Hay estación de tren?

Su tratamiento
es cuidadoso
pero me duele el alma
(en realidad me duele el hombro)
cada vez que intenta rotaciones
contra un maltrecho supraespinoso
o un manguito rotador
que se ha quedado en manguito.

Pone el cuerpo en juego.
El mío está en jaque.

De mis ojos
apagados
se escapan lágrimas.

El dolor…

Termina con una relajación
estirando mi brazo izquierdo
averiado
en oblicuo
de unos 30 grados con la horizontal
de unos 45 grados con la vertical
(mi columna vertical horizontal).

Me incorporo
agradecido
por su dolor
por la contención de su dolor
por su paciencia
con el paciente.

Busco otra silla
de aquellas

desperdigadas
para volver a esperar.

Eulogio corretea
de una persona a otra
como abeja primaveral.

El robot
de onda corta
tiene el brazo muy largo
y las piernas muy gordas.

Contra el acromion
deposita cabezal radiante.
Bajo claraboya piramidal
cuadrada
el sol se cuela en la sala
o las nubes se lo impiden.

Las sombras trapezoidales
crean mosaico irregular
de blanco y gris.

Un firme pitido
indica conclusión.

La impaciencia marca mi única conclusión:
Concluirá.
Concluiré.

ojo por ojo

todo por otros otros
otros ojos
como locos
otros ojos
como corchos
con cómodo ogro
follón costoso

son otros
no somos nosotros
no lo somos

¿o no?

son los locos ogros
como todos
opto por ojo por ojo
ojo por ojo como loco

¿yo loco?
¿o no?

todos somos locos
todos somos otros
todos somos ogros

lo somos
¿o no?

¿yo?

yo no

otro soso monocromo
oró monólogo
con otro lord fondón

control borroso
como borbotón jocoso
frondoso corzo costroso
con hombro doloroso

dron bronco
llorón horroroso
no gozo
no color

los otros
los otros
los otros
los otros

molotov gordo
colocón con colt
hongo con bombo

tocho ortodoxo
tocón torpón
zoo poroso
trozo zoótropo moroso

somos los otros
somos los otros
somos los otros
somos los otros

los ojos rotos
los ojos rojos
los ojos rocos
los ojos rozos
los ojos ñoños

osos los otros
trol los otros
topos los otros
toscos los otros

por todos nosotros
otros son los otros horrorosos

plomo
plomo
plomo
plomo…

¿o no?

Esto no es una broma