Ayer recibí unas tareas convertidas en regalo

Ayer jueves, Luíño Seoane, que asiste a los Talleres de Poesía de la Asociación Cultural Clave 53 que coordino con tanto cariño, nos sorprendió en el grupo de mensajes con unas tareas que le habían generado la friolera de un cuaderno de 29 páginas. Así que procedí a realizarle una bonita edición manual de un ejemplar, impreso en papel crema, grapado y con portada de cartulina roja de 200gsm.

Lo más difícil y que me llevó más tiempo (cerca de 2 horas) fue el reordenar las páginas para poder imprimirlo en un único PDF directamente desde a la impresora convencional del estudio, lo que supuso que había que imprimir a 2 caras y 2 páginas por hoja, pero el orden inicial no servía porque el gestor de impresión no es capaz de saber qué es lo que quiero hacer.

Además, había que añadir páginas en blanco y eliminar algunas páginas (sustituirlas por páginas en blanco) que estaba numeradas sin que tuvieran que estarlo.

Utilicé el programa PDF Arranger hasta tener las 32 cuartillas que se iban a imprimir en DinA4 a doble cara, pero siempre dudo sobre si hay que decidir imprimir a doble cara seleccionando la opción margen largo (estandar) o margen corto (girar).

Perdí bastantes hojas (no tantas en papel como en cómputo de HPSmart Print Plan) porque seleccioné la primera de las opciones y salieron al contrario de como yo las quería (supongo que esa opción habría funcionado si no fuese a doble página).

Finalmente, logré el PDF definitivo que realicé imprimiendo en blanco y otra versión en papel crema (digamos «deluxe»).

Aprovechando una caja de zapatos y unas cajas de Iomega ZIP

Nadie recordará qué es eso de los Iomega ZIP de 100Mb de almacenamiento, que hubo un tiempo en el que era absolutamente revolucionario, pero que nunca llegó a merecer la pena, pues pronto fueron sustituidos por los mucho más compatibles y portables CD regrabables, luego los DVD+RW, después los PenDrive y ahora la nube… que es mucho más inquietante de lo que parece, pues está en manos de pocas empresas, en la mayoría de los casos.

Con un poema reciclado y una caja de zapatos de un rojo tan intenso que no quería desperdiciarla, realicé el Poema Rojo.

El poema rojo es una edición de 2 ejemplares del mismo poema escritos (impresión pegada) sobre cartón blanco y rojo de una caja de zapatos cortada en cuatro cuadrados de 9cm cada uno y encajados en cajas de PVC de unidades Iomega ZIP 10x10x0,8 cm.

Solo queda un broche final de imprimir un papel o cartulina rojo a modo de «portada» para redondear la «rojedad» de la edición y añadirla al productito por la cara en la que ahora se puede ver el poema impreso en negro sobre blanco.

Presentación de La Montaña, de Luis Naranjo

Hoy presentamos el libro La Montaña, de Luis Naranjo, editado por Edita Clave 53.

Luis Naranjo es Licenciado en Psicología y Licenciado en Arte Dramático y escribe poemas desde los 17 años. Ha trabajado como actor y animador cultural, pero, sobre todo, se ha dedicado a la docencia de la Interpretación, Técnica Vocal y Técnicas para Hablar en Público.

Este libro de poemas (La Montaña) que desea presentar contiene dos partes: Una primera titulada «Umbría» y, una segunda titulada «Solana». Básicamente es una retrospectiva de la vida del autor desde que sus orígenes hasta sus actuales 57 años. Mediante poesía contemporánea y visual, cuenta la evolución desde un lugar vital oscuro, irreverente, quejoso, fruto de una depresión, hasta un lugar vital luminoso, positivo y optimista… que encontró gracias a la práctica de la meditación y diversas técnicas espirituales.

El acto pretende ser una presentación del libro por parte del Editor Giusseppe Domínguez acompañado de un pequeño coloquio entre poetas, una catedrática en literatura española y una persona versada en distintos caminos espirituales. Incluirá la lectura de varios poemas y la presencia de la máquina de escribir que utilizó para escribir el original (encontrada en el Barrio Judío de París).

Comienzo de «Cada día más silencio»

Hoy comienzo el proyecto «Cada día más silencio» que podría comenzar cualquier día y terminar cualquier otro. Al fin y al cabo, los calendarios son arbitrarios.

Consiste en escribir la frase «Cada día más silencio» a modo de mantra (cada día soy más espiritual, aunque matérico y materialista) una vez al día sobre rectángulos de cartulina negra de dimensiones aproximadas 10x21cm con lápiz negro Faber Castell 2B.

Por la otra cara de la cartulina escribiré frases que tengan que ver con la voluntad de permanecer en silencio o, cuando menos, dando menor importancia a lo que afirme, hasta el punto de que introduciré cada una en un sobre sellado y fechado que permanecerá indefinidamente cerrado.

Realizaré esta pequeña (diminuta) acción diariamente de lunes a viernes, salvo excepciones, desde hoy hasta que concluya las 81 piezas de cartulina. 81 veces «Cada día más silencio», que intentarán convocar el silencio al mismo que manifestarán mi deseo de abandonar la afirmación ruidosa, la posición expresa, el grito, que será, parafraseando a Oe, silencioso.

Papeles negros

Carmen me había regalado varios pliegos de papeles negros que pedí como presente navideño. Los compró en la Dominotería, una tienda especializada en papeles de arte.

Este año 2024 estuvo marcado por un problemilla de salud (tendinitis del supraespinoso izquierdo) que me tuvo ocupadísimo en rehabilitaciones y por fin el lunes pude comenzar a prepararlos para usarlos.

Han estado tanto tiempo enrollados, casi un año, que tuve que comenzar por desenrollarlos, lo cual implica enrollarlos en dirección contraria (menos por menos es más o algo similar).

De momento, voy a usar un pliego de 56x76cm de Papel para grabado Bfk Rives de 280g/m2, que cortaré en piezas 7x15cm (lo que me da un total de 8×5=40 piezas) en las que escribir poemas sobre la negritud (como color, nada étnico, al menos en la intención consciente).

El papel BFK Rives es un magnífico papel de grabado, en color negro o tostado, 100% algodón, fabricado con mimo en forma redonda. Tiene un grano más fino y es más liso que el Velin de Arches. Presenta barba en los cuatro lados, un gramaje de 280g, con reserva alcalina y sin ácido ni blanqueadores ópticos. Es muy apropiado para el dibujo y, sobre todo, todas las técnicas de grabado y obra gráfica como litografía, serigrafía, gofrado, linograbado, fototipia,…

Es tan artesanal que casi parece tela, con esa barba a los cuatro lados que no quiero usar, pero que, por otro lado, es tan interesante para el aspecto inconcluso del papel, ese límite ilimitado…

Juegos con el teclado: [L|J|F] UEGO

Que estén tan cercanas estas tres palabras fonéticamente hablando, es decir, no tienen mucho en común desde el punto de vista etimológico, ni semántico, pero sin embargo LUEGO, JUEGO y FUEGO comparten ese final tan característico que, posiblemente, sí tenga algún sentido o relación filológica.

Obviamente, hay otras combinaciones posibles, pero no me gustaban tanto como la de estas tres palabras. No obstante, tengo otra:

Pero esa inclusión de RUEGO en el tablero me gusta mucho menos que las otras tres por separado. Además, conforma una flecha que, de algún modo, se pierde al incluir esa cuarta tecla en la parte trasera de la saeta.

Ostrogodo Godo

Basándonos en la etiqueta de un vino que nos hizo gracia, decidimos (el 1 de octubre, reunidos Tanja Ulbrich, Anita Ges, Ernesto Pentón y Giusseppe Domínguez) escribir una publicación con una ficticia antología de autores inventados a partir de permutaciones de las letras de la misma y un par de poemas atribuidos a ese autor inventado, siempre procurando que la letra O tuviese especial protagonismo en la composición.

Aquí va la mía:

Oso Trögod

Nacido como Oso en octubre de 1988, decidió mudar de piel para convertirse en un ser humano rubicundo, orondo, que acabó por adoptar el apellido familiar Trögod y dedicarse a la escritura de poemas obtusos tras haberse graduado como oftalmólogo a la tierna edad de diez y ocho años.
Lo obtuso de su poesía radica en unos finales opacados con objetos rotos, con tupidas referencias a su pasado oseznil, peludo y comilón.

Otro Salmón

Con ojos llorosos
veo poner huevos romos a los salmones
por los altos pedregales
por los que flujos de oxígeno
rompen contra corrientes de líquido elemento.

Otro salmón
como los que mi padre oso osó obtener
con brazos gordos
(poderosos conos por mor de necesidad)
ocupó otro océano
otro río
otro estuario
otro lago
otro charco
otro todo
hasta que llegó a Oslo.

Como loco
intentó un vuelo roto
voló cojo
voló corto
voló solo sólo
voló poco
cayó como colofón
como Colón con pecios herrumbrosos
cayó con lomo acongojado
con un último grito por ocultar otros ojos.

Mirilla

Tengo un proyecto fotográfico en marcha tremendamente sencillo que juega (o jugaba) con realizar fotografías a través del hueco dejado por una mirilla sin vidrio adherida al objetivo de la cámara del teléfono móvil.

Sujetaba la cámara con la misma mano que la mirilla quedaba sujeta contra el mismo y fotografiaba algo que, de este modo, quedaba descontextualizado, resaltado, como si le hubiésemos realizado algún tipo de trucaje complejo, cuando la realidad era mucho, pero mucho, más simple.

La foto que usé fue una que contenía una combinación de un poema visual realizado con una bombilla y un libro objeto escrito a dos palabras por página.

Hoy he decidido usar uno de esos «bodegones» para ilustrar un cartel de los Talleres de Poesía Contemporánea de los grupos abiertos en la Asociación Cultural Clave 53.

Y el cartel resultante ha sido el siguiente, que acaba resultando un trabajo bastante arduo para una publicidad que caducará en menos de lo que canta un gallo.

Vituperar

Puedo obsesionarme con una palabra, como el viernes pasado durante la lectura de los encuentros de Té y Poesía, en la que Alejandro Gallego leyó la palabra «vituperar».

A partir de ahí, en mi cabeza comenzó a rebotar tornándose vitoperar, a su vez bitoperar… y podría seguir así horas y horas, pero decido parar para poder concluir un pequeñito poema visual que incluya estas tres transformaciones:

VIT UPERAR
    OPERAR
BIT-OPERAR

que remite inmediatamente al hecho de que vituperar es operar con bits, operación binaria, operación de bien y de mal, de cero y uno.

Pero esas remotas remisiones son omisiones de la misión principal que tiene un poema. O todo lo contrario.

Esto no es una broma