– ¿Te diste cuenta de que
te contaba cuentos?
– Ya no lo haces.
– No, hemos enfriado nuestra noche
con silencios marchitos.
– Pero tus labios
siguen sabiendo contarlos
¿Por qué no vuelves?
– Esta misma noche
bajo las estrellas
bajo tus estrellas
apagaré tus ojos con la voz de
érase una vez
un ramillete de olvidos
que caminaban por la orilla de tus pupilas
y al caer bajo tus párpados
decidieron quedarse a dormir.
talleres
Haré confeti de mis versos. Próxima presentación.
Como otro año más, mis alumnos de Talleres de Poesía y Escritura Creativa, presentan un nuevo libro terminado de manera colectiva. Me encargo de la coordinación y de la maquetación. Lo editamos vía una editorial online y los ejemplares repartidos los presentamos en algún local amable de Madrid para terminar la primavera o para comenzar el verano pensando en nuevas poesías.
PRESENTACIÓN Y RECITAL
del poemario
HARÉ CONFETI DE MIS VERSOS
Jueves 26 de junio de 2014 a las 20:30
en
Patio Martín de los Heros
Calle Martín de los Heros, 14
(Metro: Plaza España)
Escrito por Ana Gesteiro, Carmen Cruz, Carmen Garrido, Ernesto Pentón, Eva Obregón, Juan Carlos Orella, Juan Carlos Ortega, Angelines Cuenca, Raquel G. Figueiras, Sara Rivera, Sara Valverde y Tanja Ulbrich
Coordinado por
Giusseppe Domínguez
Talleres de Poesía y Escritura Creativa
Asociación Cultural Clave 53
Himno a Dios
no a Dios
a Dios
Him
Him
Him
no Dios
o Dios
a
a
a
h
h
h
h
h
h
.
.
.
Los que nos precedieron
Hay un haiku de Matsuo Basho que hace referencia a esto mismo, pero que no consigo encontrar en mi desordenada colección de libros de poesía japonesa.
Recuerdo que dice algo así como que caminar por el camino de los ancestros no es imitarles, sino realizar su mismo recorrido para aprender a caminar.
Mientras estoy llevando a cabo un taller sobre OuLIPO y su famosa Literatura Potencial y los juegos de estilo de Queneau, pienso en que caminar por el trampolín de los que nos precedieron para saltar a la piscina de nuestro futuro.
Copiamos sus juegos, para jugar de nuevo y aprender a jugar… después, tocará aprender a crear los propios juegos. Esta es, en última instancia, la aspiración de un poeta (digno de llamarse tal).
Inocuo
Como a mí
mi muchacha acudió
una nocturna hora
a buscar un abrazo
con sus manos puras.
Yo no fui capaz,
no,
al vislumbrarla
tal como supuso un amigo
y fui inocuo (una ocasión más)
con su amor
como un rayo blanco
como una alondra roja o rosa
como su fin
y así,
raudo,
acabó conmigo…
sí, fundidos hasta hoy.
Haré Confeti de mis Versos
Es un verso de Carmen Cruz, que dio lugar a diversas aproximaciones dentro del Taller de Poesía y Escritura Creativa de Clave 53 que mantengo.
Ya Sara Valverde había creado un poema del que hablase en otra ocasión en este diario, con ese mismo sugerente título.
Esta vez, fue Ernesto Pentón quien me pidió que lo leyese (si es que tal cosa era posible) en la presentación de su último libro de poesía, El Mago de Chicle, que tuve el honor de prologar.
El poema en cuestión es un objeto que existe dentro de una base de datos, que tras la ejecución de una determinada secuencia de comandos SQL, produce lo siguiente:
En el vídeo que se muestra a continuación, se puede ver la lectura que hice del mismo durante la presentación en el Centro de Arte Moderno de Madrid, el viernes 4 de Abril de 2014.
El poema, textual, que incluye la sentencia SQL es el siguiente:
HARÉ CONFETI DE MIS VERSOS
(Ernesto Pentón. El Mago de Chicle, 2014)
En este mundo traidor,
nada es verdad ni mentira,
todo es según el color
del cristal con que se mira.
Campoamor
sí, es cierto
también se puede hacer versos con una SQL
anidada
SELECT palabra1, palabra2 FROM diccionario
WHERE palabra1 IN
(SELECT palabra3 FROM laberinto)
AND palabra2 IN
(SELECT palabra4 FROM noche_oscura
WHERE luna IS NOT NULL)
UNION
SELECT palabra5, palabra6 FROM data_universo
WHERE EXISTS
(SELECT verso FROM rio_de_la_vida
WHERE fluye BETWEEN palabra5 AND palabra6)
UNION
SELECT palabra7, palabra8
FROM divinidad INNER JOIN humanidad
ON divinidad.centro = humanidad.centro
UNION
...y así ad-infinitum
(en el límite de anidamientos SQL de Oracle)
así que
si lo miras desde otro ángulo
yo me paso todo el puto día
escribiendo poemas
y
desde ese ángulo
cada día es una fiesta
La presentación completa del libro está en:
[youtube_sc url=http://youtu.be/O6oNnIU5Wg8?t=15m5s]
Serpiente, elefante o sombrero
El otro día, durante un taller de Poesía Visual que impartí, recordaba la historia del Sombrero que era una Serpiente que se había comido a un Elefante. Aquella divertida e ilustrativa anécdota de El Principito:
Recordaba esto porque me parecía que quien no era capaz de ver más que el sombrero, no podría nunca entender la Poesía (ni visual, ni textual). Es necesario ver el elefante y la serpiente… pero, por si no ha quedado claro, ver otras posibilidades que no me hayan dicho que existan. En caso contrario, estamos viendo el sombrero.
Me ha gustado encontrarme, divertido, el siguiente dibujo que juguetea con esa imagen de una manera nueva y, sin embargo, clásica.
Me gusta / No me gusta
A partir del texto
Me gusta / No me gusta
de Luis Buñuel (en el libro Mi último suspiro)
En la época del surrealismo, era costumbre entre nosotros decidir definitivamente acerca del bien y del mal, de la justo y de la injusto, de la bello y de la feo. Existían libros que había que leer, otros que no había que leer, cosas que se debían hacer, otras que se debían evitar. Inspirándome en estos antiguos juegos, he reunido en este capítulo, dejándome llevar por el azar de la pluma, que es un azar como otro cualquiera, cierto número de mis aversiones y mis simpatías. Aconsejo a todo el mundo que haga lo mismo algún día.
Me gusta pedir en mis talleres que hagan el ejercicio del «me gusta/no me gusta». La primera vez que lo hice fue en Fuentetaja, de hecho, en un taller al que asistí. La profesora, Graciela Baquero, era una mujer menuda que creía en la forma de impartir talleres que yo iba buscando y estuve tanto tiempo en su taller que, al final, me quedé solo y tuvieron que clausurarlo.
Era algo comprensible, pero me sentó bastante mal y prometí (o me prometí) que yo nunca lo haría. Aún no he clausurado nunca un taller regular de escritura ni siquiera con una sola alumna y lejos, bastante lejos, de mi casa.
Graciela, no obstante, sirvió de llave a todo un universo que pude conocer, pues me invitó a participar en un curso de formación para coordinadores de talleres de creatividad que impartía con Jaime Vallaure y con otro cuyo nombre no recuerdo (Miguel Navas, recuerdo hoy.
Jaime pasó a ser «mi faro» y él, a su vez, me abrió nuevas ventanas a otros mundos que yo ni siquiera había imaginado.
Me gustan los días de lluvia, aunque también los días de sol y los de nieve o viento; en realidad, lo que no podría soportar son los climas «perfectos», no variables, suaves, casi programados. Carmen, sin embargo, los adora y este es uno de los pequeños problemas de mi vida: Si alguna vez pensamos seriamente en el exilio no nos podríamos de acuerdo de ninguna manera.
Me encanta el cine. Todo el cine. Siempre cuento que decidí el lugar en el que vivo en función de la cercanía a la mayor cantidad de salas del centro de Madrid. Lamentablemente, con el pasar de los años, los cines me han ido abandonando y me siento un poco huérfano de salas.
El mayor de los traumas lo sufrí con los cines Luna, en los que proyectaban películas comerciales pero en versión original subtituladas, como más me gustan, ahora convertidos en un gimnasio «fashion» al que me apunté. Ha sido un error de los mayores de mi vida. Todo el mundo me decía que era esperable que lo dejase, y así fue. Algo que no todos saben es que yo mientras hacía ejercicio recordaba y tarareaba una canción de Serrat titulada Los fantasmas del Roxy, que habla de un cine que es demolido para construir una sucursal bancaria y los fantasmas de los actores comienzan a aparecerse en ella.
Antes me gustaban los cantautores y me podía llegar a aprender, de memoria, un sinfín de canciones por su letra, pero con el paso de los años he acabado por aburrirme.
Cada vez más me gusta la música instrumental.
Esto fue especialmente así desde que oigo Tangos. La mayor parte de las letras de tango, por muy orgullosos que muchos fanáticos porteños puedan estar, me parecen simplonas, cutres, sin fondo y repetitivas y tópicas hasta decir ¡basta!
Sin embargo, la música distorsionada y sensual de Piazzolla o la armónica de Hugo Díaz me ponen la piel de gallina y me hacen sentir unas ganas enormes de bailar y (a veces) llorar al mismo tiempo.
No me sorprende que Piazzolla fuese un admirador del Jazz, pues con los años, he descubierto en esta música una variedad y una libertad creativa al mismo tiempo que un cromatismo y una intensidad inigualable.
Me gusta la libertad creativa en todas sus formas. Adoro las búsquedas de John Cage, Brossa o Duchamp (Marcel). Para mí, sin búsqueda intelectual, un ser humano es poco diferente de un cordero.
Me gusta mucho cocinar. Tanto es así que cada día lo hago mejor y algunos amigos y familiares (poco objetivos) han empezado a sugerirme que me lo plantee en serio profesionalmente. De hecho, volviendo al tema del exilio, veo en esto una posible salida laboral.
No puedo soportar que alguien diga de la comida «esto no me gusta». Me llevan los demonios. A veces tengo que contenerme para no desear que fallezcan, en ese momento, de inanición espontánea.
Mis sobrinos (y su madre) lo hacen con frecuencia y es una de las principales razones por las que no voy más a Daimiel. Es más, le he dicho a Carmen varias veces que no pienso quedarme nunca con ellos a nuestro cargo mientras no cambien esa actitud.
Me gusta ser tajante. Sí. Pero ¡oh, contradicción! no siempre estoy seguro.
El escepticismo no es que sea algo que me gusta sino, más bien, algo en lo que creo (si es que se puede creer en no creer).
No me gustan los adoctrinamientos ni los adoctrinadores ni las doctrinas. Creo que ni siquiera me gusta la palabra doctrina.
Me gusta agotarme de escribir y sentir que no acabaría nunca.
Los ojos
Yo como orcos
con ojos
o
como olmos rojos
con olor osco
por los ojos
los como,
por los ojos
o por los poros.
No como cocos cómodos, (o mocos)
no,
los otros son cortos
por los dos ojos.
Relojudías
Dentro del Taller de Poesía Visual y Escénica que coordiné en El Patio de Martín de los Heros, durante el fin de semana del 18 y 19 de Enero de 2014, propuse hacer algo con 12 judías a cada asistente.
Yo, pasado el tiempo, acabé por hacer algo que tuviese que ver con eso, con el tiempo; e hice este relojudía.
Ahora, las judías quedarán guardadas para poder repetirlo cada cierto tiempo por otros lugares o sugerirle a otras personas que inventen otro objeto con ellas.