Una notificación de mi «piscina»

A continuación te transmitimos la información recibida por parte del Ayuntamiento de Madrid en relación a la situación y evolución del coronavirus (COVID-19):

De conformidad con la ORDEN 338/2020, de 9 de marzo, de la Consejería de Sanidad, por la que se adoptan medidas preventivas y recomendaciones de salud pública en la Comunidad de Madrid como consecuencia de la situación y evolución del coronavirus (COVID-19), y las medidas preventivas, se informa:

La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid aprobó el martes 10 de marzo una serie de medidas con carácter extraordinario con motivo de la evolución del Coronavirus (COVID-19).

En esta línea por Decreto de 11 de marzo de 2020, de la Concejal Delegada de Coordinación Territorial, Transparencia y Participación, se suspenden las actividades y el funcionamiento de distintos centros adscritos a los Distritos.

Entre dichas medidas preventivas está la suspensión del funcionamiento de los Centros Deportivos Municipales y otras instalaciones deportivas adscritas a los Distritos.

La suspensión será desde el día 12 hasta el 27 de marzo, ambos incluidos, sin perjuicio de las prórrogas que se acuerden de forma sucesiva.

De esta manera, nuestro centro CDM Escuelas de San Antón, al ser un Centro Deportivo Municipal se ve afectado por las medidas citadas anteriormente y permanecerá cerrado en las fechas indicadas.

Os mantendremos informados puntualmente de los cambios que puedan ocasionarse al respecto en los próximos días.

Un cartón intervenido

Compré un sello para poder estampar números.
Números que pueden ser fechas.
Fechas que pueden ser números.

Estampé un número de fechas
sobre un pedazo de cartón
de los que utilizo como posavasos
para las infusiones de cada día.

Ahora lo estoy usando
y temo que se manche hasta hacerlo
insostenible
y lo tiraré a la basura
y olvidaré esta pieza tan impresionante
que realicé a base de estampar
un número de números
en una fecha que no recuerdo
de una fecha que sí recuerdo
probando el sello
sellando la prueba
y dando por concluida
la tontería.

No me hago las fotos que hay que hacerse

Parece ser
que estar en una manifestación
es hacerse fotografías
luciendo un vestuario apto para la ocasión.

Parece ser
que estar en una manifestación
es dar los gritos o consignas
que nos digan que demos
o saltar por los aires salvo que seamos hitler.

Pero a mí se me da mal
hacerme las fotos que hay que hacerse
como cuando no hago fotografías
de los eventos que coordino
para que vea el resto del mundo
que no asiste a los eventos que coordino
que hago muchas cosas
como eventos que coordino
o performances de esas cuyas fotografía
dejan constancia del acto
que no sé si, en sí mismo, se considera importante
salvo que exista reportaje.

Pero a mí se me da mal
obedecer ciegamente
aunque soy bastante obediente
por otro lado
y saltar no está en mi ADN
ni lo soportan mis rodillas
ni mi repugna a las falacias
incluso aunque pueda parecer, visto desde fuera,
que no simpatizo con lo que hay que simpatizar
y me siento desconectado
expulsado sin que me expulsen
o incluso cuando sí que me expulsan
quizá justificadamente
porque quizá no soy rentable
para una lucha completamente necesaria.

Parece ser
que no soy apto
para manifestarme.

Nunca he sido buen participante en manifestaciones
que sean reivindicativas
o que sean recreativas.

Me agobio en conciertos
que superen las 30 personas.
Me orillo en masivas concentraciones
como cáscara de crustáceo arrastrado por las olas.
Me inhibo ante compromisos
que requieran mi simpleza.

Y acabo de constatar que llevo escritas tres
frases que comienzan por «me».

Quiero quitar»me» de en»me»dio
y dejar de estar donde no «me» quieran
quizá porque no soy estratégicamente útil.
No es (soy) tan importante.

Te oolong

En las reuniones que organizamos en torno al Té y la Poesía una vez al mes, siempre suelo decir que les ofrezco, entre otros un té azul como opción curiosa, pero leyendo con atención veo que el paquete que suelo usar es en realidad té verde, lo que no quita placer a la infusión.

No obstante, el té azul o té oolong no es el que tengo, aunque alguna vez lo he probado (lo he tenido) y no encuentro demasiado placentero.

El té oolong, también conocido como té azul, es una de las variedades de té más valoradas en la actualidad. La importancia de este té chino se debe, sobre todo, a sus muchas propiedades, especialmente a las antioxidantes, pero también a su singular sabor, muy reconocible y apreciado. De hecho, algunas de sus variedades están entre las más apreciadas de las muchas que produce China.

Como cualquier té, éste también procede del árbol del té (Camellia sinensis), pero se cosecha, especialmente, en la provincia china de Fujian, donde se produce la variante denominada Ti-Kuan-Yin, que es reconocible por conservar la mayoría de las características del té verde. Otra variante muy conocida es la denominada Formosa Oolong, que procede de Taiwan y es más fuerte de sabor que la producida en Fujian.

(Fuente: https://www.teashop.com/blog/todo-sobre-el-te-oolong)

Hay algunas infusiones por descubrir que son cada día más variadas y al alcance de cualquiera… pero mi preferida sigue siendo el té verde de jazmín que no volví a encontrar jamás.

Yo Yo Yo y Yo

Leyendo esta publicidad de la famosa app Tinder de citas, me llamó la atención esta frase:

querer a quien, cuando y como yo quiera

Pero especialmente por ese pronombre personal de primera persona que conlleva cierto egotismo, cierto pensar desde el yo más absoluto las relaciones con otras personas, es decir, no querer a quien me quiera, sino a quien YO quiera.

No es necesariamente malo y presumo que tras el texto se puede leer un mensaje liberador, como de que cada cual es libre de querer a quien quiera.

Pero me sigue sobrando tanto YO en tantas frases… Y echo de menos (yo) que se lea en las escuelas, desde adolescente por lo menos, El Arte de Amar, de Erich Fromm.

¿Soy miserable o soy sencillamente pobre?

Hoy he tenido que dilucidar si comprar en Amazon un par de libros para los talleres de poesía o si comprarlos en una tienda a la que respeto y que me gusta, que se llama Librería Mujeres por la que suelo pasar para comprar variedad de ejemplares a comienzos de curso.

Era un ejemplar de poesía completa de Pizarnik de la editorial Lumen en tapa dura y el otro una antología (bastante completa también) editada por Hiperion, de Alfonsina Storni, ambos para varios de los temáticos en los que vemos obra de sendas escritoras, suicidas y argentinas.

No ha sido complicado encontrar obra suya, afortunadamente, pero había una diferencia de precio de 2 euros totales sobre un coste de 37 o 39 respectivamente en Amazon y Librería Mujeres.

2/37 no llega al 6% de diferencia, pero hoy no he desayunado por no gastarme 2 euros en unos donuts, pues no tenían los de 1€ ni una oferta de 2€/6 donuts. Suelo mirar el gasto que hago hasta este punto, aunque a veces resulta ridículo. Para mí, 2€ son una cantidad «relevante» de dinero.

Aún así, me siento bastante culpable por haber cedido (he cumplimentado los pasos en ambas plataformas web antes de decidirme) ante el gigante estadounidense por unos míseros 2€. Quizá me ha acabado de inclinar el hecho de que el envío por parte de Librería Mujeres era en un plazo de 6 días (aproximadamente) mientras A lo envía presuntamente para tenerlo disponible mañana mismo.

Podía haber, incluso, ido en persona a Librería Mujeres (aunque hay una dependienta que no suele ser muy simpática), pues la distancia entre ese sitio y mi estudio no es mayor de 10 minutos andando… Esto también me hace sentir culpable ante el deterioro del planeta. Jo… tanta culpabilidad me está agotando.

tener miedo de tenerle miedo al miedo

En un paso más de una sucesión
potencialmente infinita
yo le temo
a la alarma
ante el miedo.

Dicho en terminología «algebraica»
Sea A el Miedo
Sea B el Miedo a A
Sea C el Miedo a B

C podría considerarse
el primer paso
de un miedo recursivo
el primer miedo al miedo al miedo
el miedo más injustificado
el miedo superfluo
porque ya está incluido en B.

Pero tengo la sensación de que es un miedo
distinto a B.

Me asusta asustarme ante lo que da pavor.
Temo tener miedo a aquello que aterriza.

Casi por doble negación
acaba siendo liberador
pero solo casi.

Vivir por encima de los miedos
desde esa C
es un triple salto mortal
es un triple salto vital.

primeros pasos con python

De manera muy tonta, ando hoy perdiendo el tiempo aprendiendo python, como si me hiciese alguna falta conocer un lenguaje más.

Todo ocurre por alguna razón (o no).

En esta ocasión «la culpa» la tiene una conversación con mi amiga Sofía sobre el lenguaje python. Yo le dije que se pusiese a aprenderlo por su cuenta, la verdad con la osadía que da la ignorancia, pues es un lenguaje de mucho más alto nivel de lo que yo imaginaba y es bastante complejo (y completo), aunque puede tener una curva de aprendizaje rápida y satisfactoria.

He encontrado este par de tutoriales para comenzar. Por lo menos a saber de qué se trata esto de la programación orientada a objetos con un lenguaje interpretado. Creo que de los que conozco es el único que agrupa estas dos propiedades.

Una sencilla introducción

Un completo tutorial (cuando se complica deriva a páginas en inglés)

Échame unas monedillas

Hoy
ante la abundancia de fotografías
rodeándome en la Gran Vía
y en las calles aledañas
que es donde vivo y trabajo
me dieron unas ganas terribles
de poner un puestecillo
con una cajita metálica
que rece:
«por unas monedillas
hago cosas típicas de madrileño
para que tu fotografía
sea más auténtica».

Sentirse como un mono en el zoo
es algo natural
en un ambiente tan poco natural
como es el centro de una ciudad
de más de tres millones de habitantes
y otros millones de turistas
que vienen a recoger
en sus cámaras hábidas de safari
un pedacito de esta realidad
que para mí es tan cotidiana
como ir al vater cada mañana
así que igual un día
deba instalar una cámara en el baño
que retransmita mi vida
como experiencia urbana inenarrable.

Hoy
casi digo:
«échame unas monedillas
y hago el madrileño«.

Esto no es una broma